Célebre Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe

Hortensia Rivera Baños: Célebre Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

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México es un país privilegiado porque pocos santuarios en el mundo se le pueden comparar, tanto por el esplendor de sus ceremonias y la belleza de su templo, como por la afluencia y fervor de los peregrinos que acuden de todas partes del país.

La devoción que a su “Dulce Morenita” del Tepeyac manifiestan los hijos de esta tierra predilecta de la “Siempre Virgen Madre de Dios” no tiene igual en el orbe.
 

En 1895, la milagrosa imagen fue solemnemente coronada, posteriormente Pío Xl, el Papa guadalupano, proclamó a la Santísima Virgen de Guadalupe, Patrona principal de Toda América, y Pío Xll consagró para la “Reina de México” el glorioso título de “Emperatriz de América”.

Remontándonos a los antiguos manuscritos que relatan las cuatros hermosas apariciones a Juan Diego (hoy santo), la imagen de la Virgen está plasmada en un ayate de dos piezas.

Los estudiosos en la materia, afirman que este personaje -súbdito azteca- nació en 1474 y hay dudas respecto al lugar de su origen; algunos dicen que fue en San Juanico, otros que en Cuautitlán, ambos lugares cerca de la Basílica. Falleció en 1548 y hay varias hipótesis respecto al pueblo donde reposan sus restos.

Y ya que hablamos del manto, este importante símbolo Mariano se conserva intacto en el interior de la Basílica de la Guadalupe en la Ciudad de México. La ciencia considera extraordinario que se haya conservado en tan perfecto estado, ya que la tela con la que está elaborado el manto es fibra de maguey, y tiene un periodo de vida aproximadamente de 30 años, incluso se sabe que se pintó una réplica de la imagen de la Guadalupana, con una fibra similar, el resultado fue la desintegración de la réplica al cabo de 20 años.

Hay símbolos importantes que rodean el ayate: una de las manos del ángel toma el manto; con la otra, la túnica, el significado es la unión del cielo con la tierra. Las alas del ángel son de color verde, blanco y rojo, colores que para los indígenas eran sagrados, y son los colores de nuestra bandera nacional.

Este mismo ángel que está a los pies de la Morenita, con sus brazos extendidos como quien acaba de volar, es un niño, es un indio y es un anciano a la vez, mensajero de la Virgen.

El lazo representa su maternidad. Mujer vestida de Sol con la Luna a sus pies. La luna significa: Metz-Xic-Co que significa el ombligo de la Luna.

Las flores y los tallos son códices, no adornos, simbolizan una nueva era: la misericordia divina y la salvación para todos los pueblos.

Las 46 estrellas, la configuración celestial del 12 de diciembre de 1531. Sus ojos tienen imágenes que sólo son visibles con alta tecnología.

Y el manto verde que la cubre es la representación celestial en la tierra, por lo tanto, es reina en el cielo y en la tierra.   

Por otro lado, en el ámbito de nuestro glorioso pasado, el estandarte del cura Hidalgo, con la imagen de la Virgen de Guadalupe, así como la Orden Guadalupana instituida por Agustín de Iturbide, prueban que el culto no sólo ha sido en el orden religioso, sino que también el fervor cívico ha estado latente.

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