Mérida-Cancún

Hace poco más de dos décadas, la Riviera Maya, hoy tan conocida como Cancún, no tenía siquiera...

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Hace poco más de dos décadas, la Riviera Maya, hoy tan conocida como Cancún, no tenía siquiera un nombre, se le mencionaba como el “Corredor Cancún-Tulum”, y aunque ya prometía ser un interminable desarrollo turístico con los destinos quintanarroenses del Caribe mexicano, no atinaba a integrar a Yucatán, su vecino Estado de una amplia vocación natural y cultural para la industria sin chimeneas.

Quienes pensaban que Chichén Itzá era el único atractivo fuerte para los millones de visitantes que llegan a Quintana Roo, hoy empiezan a vislumbrar nuevas oportunidades y circunstancias que favorecen un mayor vínculo peninsular, arribo de inversiones, desarrollo logístico y productos diferenciados y a la vez complementarios.

El Travel Mart que en estos días se llevó a cabo en Cancún, el primero en la administración federal en curso, sirvió para remarcar ese panorama cambiante en el que parecen brotar más justificantes para virar a verse entre Estados: la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México y todo el dinero que manejaba, los mares de sargazo que enturbiaron las aguas caribeñas, la inseguridad en Playa del Carmen, que ya no alcanza a resguardarse dentro un blindaje regional que solo mantiene Yucatán, el avance de las plataformas digitales, y la promesa de un tren maya que tímidamente intenta tomar su lugar.

La autopista Mérida-Cancún es una referencia en ese potencial integrador: el mismo Fonatur consideró que “la sociedad yucateca y las autoridades han señalado la posibilidad de que el tren maya tenga doble vía entre una ciudad y otra, lo que se está valorando y sería muy benéfico para cumplir con los tres propósitos del ferrocarril, que son el transporte de carga, pasajeros y turistas”.

Entre tanto, la hotelería, gastronomía y cultura de Yucatán sigue creciendo con el gran imán de cenotes y playas libres de sargazo, su apreciada seguridad, y la próxima apertura de parques y resorts únicos en su género que sin duda empujarán otras visiones y hechos en la integración de la industria de los viajes en la Península. Un mayor aprovechamiento del Aeropuerto de Mérida, también de Asur, concesionario de la terminal cancunense –líder en pasaje internacional-, se asoma a la vuelta de la esquina, junto con considerar nueva infraestructura como una sugerida carretera Chichén-Uxmal.

Si bien tradicionalmente Yucatán ha sido proveedor de talento, mano de obra y capitales desde la fundación de Cancún, y aún más, los vínculos entre territorios se remontan hasta la época prehispánica y posteriormente a las explotaciones madereras y chicleras, parece acercarse el momento de ir por más. De no conformarse con los circuitos en papel, varias veces intentados pero aún no consolidados como Yucatán Península, o La Gran Península Maya.

Los grandes capitales en Quintana Roo empiezan a admitir y a actuar en consecuencia la necesidad de convertir a Yucatán en su segundo gran destino, empujados por los cada vez más excepcionales valores de la seguridad, la naturaleza por cuidar y descubrir y la necesidad de productos culturales ancestrales, vivos y diferenciados.

¿Cuál será el siguiente nombre de la vía Mérida-Cancún? ¿Llegará a ser tan famosa y concurrida como el Corredor Cancún-Tulum al convertirse en Riviera Maya? Si la audacia de los turisteros en Yucatán y Quintana Roo –y por qué no, también en Campeche- atiende estas tendencias, podremos ver nuevos flujos de visitantes, inversión y oferta de atractivos que consoliden destinos más allá de Chichén.cluna@sipse.com