Hablando de leyes antichapulines y nepotismo descontrolado

Morena tiene enfrente un nuevo reto, y es detener las aspiraciones de los familiares directos de gobernadores que quieren suceder...

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Morena tiene enfrente un nuevo reto, y es detener las aspiraciones de los familiares directos de gobernadores que quieren suceder a sus parientes en las elecciones del 2027, y si bien se ha hecho un llamado a que no se realicen esas prácticas, no se ven intenciones de acatar indicaciones y ello se nota desde el Congreso de la Unión.

Y es que cuando se trata de los intereses personales, de las aspiraciones políticas y de mantener los espacios de poder entre los mismos grupos o familias las siglas no importan, los principios y estatutos no existen, partidos políticos y la gran mayoría de sus integrantes no se apegan ni respetan lo que juran, se trata pues de mantener el poder, un poder que, está comprobado, enloquece.

Eso ocurre en Morena, donde si bien una de las propuestas de la presidenta de la República Claudia Sheinbaum es acabar con el nepotismo incluyendo una nueva figura en la Constitución para que los cargos de elección popular no se hereden, esta propuesta si bien se aprobó por la mayoría de los diputados y senadores, entrará en vigor hasta el 2030 sin importar más nada.

Es cierto que los gobernadores, presidentes municipales, diputados y todo puesto de elección popular es eso precisamente, un cargo electo en urnas por los ciudadanos, pero lo que se busca con la reforma es que no se hereden. Pues ello no ocurrirá, no al menos en las elecciones del 2027, porque los actuales diputados y senadores del Congreso de la Unión así lo quieren.

Otro tema que también es digno de analizar es la llamada Ley Antichapulín que ha presentado en San Lázaro el tricolor, propuesta que busca que los diputados y diputadas federales plurinominales no salten de partido en partido cuando así les convengan, el conocido y siempre vigente transfuguismo político.

Se trata de reformar los artículos 52, 54, 56, 116 y 122 de la Constitución, con el propósito de que las diputaciones y senadurías de representación proporcional sean designadas por los partidos políticos y no puedan cambiar de bancada sin consecuencias, ha expresado Pedro Flota, líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), organismo que en la última década ha sufrido en carne propia esos bandazos de sus representantes populares.

Si bien la propuesta busca que se respete la plataforma por la cual se llega, es decir las siglas, lo cierto es que se antoja complicado porque es precisamente a los diputados, aquellos que deben votarla, a quienes no les conviene porque si algo es redituable para los legisladores, del partido que sea, es cambiar de bando cuando así les conviene a sus intereses. Hasta la próxima.

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