Sectur, el nuevo pretexto

Apenas cuatro días después de que el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González...

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Apenas cuatro días después de que el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, anunciara que la entidad contará con la documentación necesaria para posibilitar la remodelación del llamado Monumento al Mestizaje Mexicano, o megaescultura, y albergar en consecuencia a la Secretaría de Turismo (Sectur) federal, el delegado de Programas Federales en el estado, Arturo Abreu Marín, fue el encargado de decir “no, muchas gracias, mejor para otra ocasión”, y adelantar que el edificio fue rechazado para albergar la dependencia que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, prometió a los quintanarroenses.

Pretexto tras pretexto, la llegada de Sectur a la capital quintanarroense se ha convertido en un mito, aun cuando apenas transcurre el segundo año de la Cuarta Transformación Republicana y cuando no ha habido resistencias para ello en lo local, por el contrario, la presión ha sido que se cumpla la promesa de traer la dependencia; pero el titular de la misma, Miguel Torruco Marqués, adujo primero la inexistencia de un edificio lo suficientemente grande, luego le renunció Simón Levy, quien fungiera como subsecretario y que estuvo en Quintana Roo apenas mes y medio; luego que no había recursos para remodelar la megaescultura; después, que ese lugar no tenía documentación en regla –lo cual es cierto, y ahora, cuando el proceso de regularización está en su etapa final, pues simplemente se dice que no, que seguirán en el Centro de Convenciones.

Para nadie es un secreto que el personal sindicalizado de Sectur en la Ciudad de México anunció que iniciarían procesos legales si la dependencia pretendiera obligarlos a la mudanza a Chetumal, como también ha sido público el cambio de postura de Torruco Marqués con respecto a cambiar de residencia, al inicio de la administración federal publicó en sus redes sociales que estaba listo para vivir en Chetumal, pero a menos de un año en el cargo, declaró a medios locales que, por la naturaleza del trabajo, no residiría en la capital quintanarroense… y a todos queda claro entonces que las promesas son relativas, que los compromisos se cumplirán sólo si hay las condiciones que ellos mismos consideren y que a los chetumaleños les toca seguir aguantando y recibiendo lo que les dan, cuando se los quieren dar y en los términos en que quieran entregarse, so pena de ser considerado “enemigo del régimen”, “conservador”, integrante de la “mafia del poder”, o algún otro calificativo.

Ahora bien, no es que la llegada de Sectur a Chetumal vaya a representar sacar a la ciudad de la severa crisis que vive desde hace más de dos décadas, pero es que, más allá de la ratificación del Régimen de Región Fronteriza, a este lugar no ha llegado la transformación de la cuarta transformación; no llegará por ahora la zona libre prometida y sigue estando la capital quintanarroense entre las zonas con mayor inflación nacional, ¿cómo seguir entonces creyendo?

Por cierto, ¿hay alguna dependencia federal que ya se haya mudado a los estados? Bueno, la respuesta evidencia entonces un incumplimiento generalizado, así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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