El Insabi, la política y la terrible realidad

Más allá del pleito por las “formas” políticas en la entrada en operación del Instituto de Salud...

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Más allá del pleito por las “formas” políticas en la entrada en operación del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el diagnóstico por parte de la administración de Andrés Manuel López Obrador ha evidenciado la ineficacia de los gobiernos en proveer servicios de salud a los mexicanos, pues los indicadores nacionales están a menos del 50 por ciento del promedio internacional. Ese es el tamaño del reto y ahí no hay “grilla” posible.

Este martes, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, aseveró que, a tres días de que venza el plazo para que las entidades federativas se adhieran al Insabi, 21 entidades lo han hecho y las 11 restantes están en proceso de hacerlo, no habló ya de la resistencia de los gobernadores del Partido Acción Nacional (PAN); pero luego de que los 12 del Revolucionario Institucional (PRI) anunciaran su adhesión, luego de reunirse en Palacio Nacional con el presidente, es de esperarse que, en las siguientes horas, todos se integren a la estrategia de salud de la Cuarta Transformación Republicana.

Sin embargo, llama la atención el diagnóstico del gobierno federal, pues López-Gatell destacó un franco rezago en materia de infraestructura y personal médico en México, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que haya 18 camas por cada 10 mil habitantes y, para el inicio de la actual administración federal, en México había 8 camas por cada 10 mil habitantes. Otro dato, la OMS establece que debe haber 44 trabajadores de salud por cada 10 mil habitantes, y para 2018 sólo había 27.

Más aún, el funcionario federal puntualizó que en el país hay apenas 12 médicos por cada 10 mil habitantes y un odontólogo por cada 10 mil habitantes; es decir que cada uno debe atender en promedio a ¡mil personas! Y, por si fuera novedad, el subsecretario de Salud destacó que la región sur de México es la zona menos favorecida en cuanto a atención de salud; luego entonces, falta que el gobierno federal explique la ruta crítica para abatir los rezagos señalados; en ese tenor –y sólo en ese- es posible justificar las resistencias para aceptar el nuevo esquema. La repartición de los dineros para que los ejerza cada entidad ya suena a otra cosa.

El escribiente ha insistido en que lo fundamental es aliviar de fondo la carencia de servicios de salud, las formas, aunque importantes, sólo inciden en “cómo se llevan los gobers con el presi”, pero no alivian a los niños con cáncer que no tienen medicamentos, a los ciudadanos que tienen que trasladarse kilómetros para recibir una pastilla que alivie un padecimiento; en suma, medicamentos, personal e infraestructura es los que se requiere, se tenía que decir…y se ha dicho; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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