Guanajuato

El taxista que se apoderó de un sindicato y se construyó un castillo

La finca de Fernando García Munguía tiene lago artificial, caballerizas, plaza de toros, alberca, jardines, una casa principal y dos más para visitas.

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Fernando García prácticamente se adueñó del sindicato de Taxitel cuando fue nombrado secretario general en 1986. (Periódico Correo)

Fernando García prácticamente se adueñó del sindicato de Taxitel cuando fue nombrado secretario general en 1986. (Periódico Correo)

Milenio
LEÓN, Guanajuato.- Era un taxista que trabajaba su propio auto. En 1960 estacionaba su coche en el sitio de El Jardín de la Industria, ahora Plaza Fundadores.

“Yo me subí a su automóvil, lo conocí ahí, era un joven muy trabajador pero no tenía dinero”, dijo el señor José Agustín Alejandrí, dueño de la tienda "Patrocinio de María", ubicada en la calle Hidalgo, a un costado de la Catedral, desde hace 116 años.

Dijo a Milenio que conoció a Fernando García Murguía en los años 60. Describió que en aquella época Fernando García Murguía no era originario de León. “Yo siento que en esa época el señor (Fernando García) era muy trabajador, pero no que tuviera abolengo o algo de dinero, yo siento que no".

Mientras despachaba como líder sindical, Fernando García creó con 20 socios la empresa de transporte Taxitel

“Él tenía un taxi, ahí en el sitio y duró años dando el servicio. Sí, la familia tenía una tienda de ropa en uno de los pasajes, pero no recursos de donde son ellos, porque no son de León”, indicó.


Hasta el año de 1976, una parte de la calle Hidalgo hasta la Fuente de los Leones, se convirtió en una zona peatonal, por lo que los sitios de taxis se cambiaron a las calles de Hidalgo con esquina de Álvaro Obregón, y otros se asentaron entre la calle Pino Suárez y Reforma.

Para el año de 1968, García Murguía fue nombrado secretario de organización del Sindicato Regional del Autotransporte de Guanajuato "Francisco Villa", fecha en que se constituyó, según un acta en poder de Milenio.

En las gestiones de los gobernadores priistas Juan José Torres Landa, Manuel M. Moreno, Luis H. Ducoing Gamba, Enrique Velasco Ibarra y Rafael Corrales Ayala, Fernando García prácticamente se adueñó del sindicato cuando fue nombrado secretario general en 1986.

Pasaron 18 años, y el 15 de agosto de 1986 los miembros del sindicato aprobaron en votación al nuevo secretario general del sindicato, Fernando García Murguía, según lo avalan documentos en poder de Milenio, con el visto bueno de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (Julca).

Durante el gobierno del priista Rafael Corrales Ayala (1985-1991) “se le otorgaron concesiones a diestra y siniestra”, pues se considera que fue en ese periodo cuando tuvo su boom de concesiones.

Mientras despachaba como líder sindical, Fernando García creó con 20 socios, el 16 de febrero de 1993, la empresa de transporte Taxitel, que entre sus accionistas se cuenta a su hijo Fernando Mario García Ramírez.

Se adueñó de las concesiones del Doctor Mora

En documentos en poder de Milenio se constata en un acta constitutiva con fecha del 2 de marzo de 1990, que en la asamblea del Sindicato Regional de Autotransporte se aprobó la adición como sección al Sindicato Doctor Mora.

Tan sólo un año después, en 1991 y en el último año de gestión del gobernador priista Rafael Corrales Ayala, se liberaron 150 concesiones de taxis para el Sindicato Doctor Mora. Sin embargo, estas nunca llegaron a las manos de sus agremiados, sino que fueron acaparadas por Fernando García Murguía.

El secretario general del Sindicato Doctor Mora, Fidencio Palomino Bolaños, señaló a Milenio que desde hace 15 años, los miembros del sindicato al que pertenece han presentado tres demandas laborales y penales, bajo el número de averiguación 4237/2006, y la última con el número 13724, con fecha del 15 de agosto de 2016.

“A pesar de que hemos presentado pruebas y hemos ganado amparos de juzgados federales, las Julcas siempre resuelven a favor de Fernando García, quien ha actuado bajo irregularidades agregándole “Francisco Villa” al nombre del sindicato.

“Sabemos que por ley un patrón no puede ser también el secretario general de un sindicato, porque es su misma empresa; además, en unas actas aparece como Fernando García Murguía, pero su verdadero nombre es Fernando Herminio García Murguía, por lo que no se acredita la legalidad de su cargo en el sindicato”, manifestó Palomino Bolaños.

Reparte concesiones del sindicato en asociaciones familiares

Las concesiones que tenía el Sindicato Regional de Autotransporte de Guanajuato se fueron repartiendo, vendiendo y pasando a 12 empresas creadas por familiares de Fernando García Murguía, pese a las prohibiciones de ley.

Expresamente, la Ley de Movilidad del Estado de Guanajuato y sus Municipios prohíbe la acumulación de concesiones de taxis para un solo particular, al ser considerado un servicio público con la participación de privados.

La última ocasión en que se sortearon concesiones para el servicio de taxis fue en la administración del panistas Juan Carlos Romero Hicks.

El dirigente sindical empezó a transferir las concesiones del Sindicato Regional de Autotransportes de Guanajuato "Francisco Villa" a las empresas que creó con miembros de su familia. La primera es Taxitel, que tiene 23 años en el mercado del transporte.

En el registro público de concesiones y permisos del transporte de la Dirección General de Transportes del Estado de Guanajuato, ahora Instituto de Movilidad, Milenio contabilizó que Fernando García Murguía tiene tres concesiones a su nombre, pero controla 164 entre las que están a nombre del sindicato, así como miembros del Comité Ejecutivo del sindicato, parientes y las empresas creadas.

Además, García Murguía le compró, en noviembre de 2014, al empresario Héctor Cuadra, 500 concesiones de camiones para el transporte público, que forman parte del Sistema Integrado de Transporte (SIT) con sus respectivas rutas.

Para tener todos los servicios del sector del transporte, el pasado 17 de agosto, la empresa Logística de Ejecutivos en el Bajío S.A de C.V, lanzó una intensa campaña en espectaculares y otros medios de comunicación para ofrecer el servicio ejecutivo de Wigo.

La empresa dueña de Wigo es de Fernando García Murguía y Fernando García Origel, su nieto. Iniciaron sus operaciones con 80 vehículos ejecutivos de la marca Nissan, modelos Tiida, Sentra y Altima. Sus instalaciones se encuentran en el mismo lugar de Taxitel.

En 2015, el gobierno Municipal de León le entregó a Fernando García Murguía 39 millones dos mil pesos, en dos casos distintos.

La primera fue en abril de ese año, por liberar el terreno que se requería para la obra del Distribuidor vial Benito Juárez, en donde se le entregaron seis millones dos mil pesos.

Dos meses después, ganó una demanda al municipio por 33 millones de pesos. Esta la presentó en agosto de 2010, por supuestos daños y perjuicios derivados de la Segunda Etapa del Sistema Integrado de Transporte (SIT), en la gestión de Ricardo Sheffield.

Aún el municipio de León litiga otra demanda contra García Murguía, ahora por 59 millones de pesos, nuevamente por supuestos daños y perjuicios derivados de la Segunda Etapa del SIT.

Un castillo en Manuel Doblado

Hacia la carretera nueva del municipio Manuel Doblado, a tan solo unos metros de la comunidad de Calzada de Tepozán, se aprecia un letrero que dice “Potrero del Castillo”, para señalar un camino de tierra que conduce a la majestuosa casa de campo de Fernando García Murguía.

El camino principal a la entrada está custodiado por grandes árboles de eucalipto. La entrada de la finca es de piedra del tipo rústico y tiene un portón eléctrico para acceder a la propiedad que tiene una extensión de 120 hectáreas.

Milenio confirmó la dimensión de la propiedad. Esta cuenta con una laguna artificial que tiene una extensión de casi 14 hectáreas, la cual resguarda el sitio simulando una fortaleza.

Incluso los habitantes de la comunidad cercana en Calzada del Tepozán, lo identifican como “El Castillo”, pues así es reconocido por la torre que se observa a la distancia.

El Potrero del Castillo tiene su propia plaza de toros, caballerizas, dos casas de dos plantas que son ocupadas para las visitas, una alberca, una hacienda principal, amplios jardines, un taller de trabajo que resguarda al menos cuatro tractores, una antena telefónica, un redondel para entrenar caballos, una fuente y una glorieta vial circular.

Además, tiene una laguna artificial que a su vez cuenta con dos pequeñas islas, una de ellas con una palapa con un pequeño muelle, y una caseta de vigilancia a un costado del cuerpo de agua.

El Castillo esta en tierras de riego. Tardaron varios años para construir la laguna, ya que primero cavaron un hoyo con maquinaria y retroexcavadores para sacar la tierra. Este proceso requirió de dos etapas: la primera se realizó hace ocho años y la segunda hace cinco.

La laguna artificial es alimentada a través de bombas eléctricas que succionan el agua de los dos pozos con que cuenta la hacienda. Tiene una extensión de 14 hectáreas y varios metros de profundidad, según explicó el comisario ejidal del Tepozán, Félix Fernández.

En el lugar trabajan 10 personas de planta que le dan mantenimiento a la hacienda y también cuidan de los caballos.

Pero en Semana Santa contratan más personas para arreglar el rancho, pues es utilizado para eventos especiales. Incluso, los habitantes de la comunidad han atestiguado la visita de artistas como Silvia Pinal y Vicente Fernández.

Testimonios, además de documentos del historial catastral del municipio de Manuel Doblado en manos de Milenio, acreditan que la propiedad es del líder sindical Fernando García Murguía.

De las casi 120 hectáreas que forman la finca “El Potrero del Castillo”, 40 están a nombre de García Murguía, según se consigna con los números de predios rústicos en las cuentas B-000071-001 y M-0000282-001.

Estas tierras, que están bajo el régimen de “pequeña propiedad”, fueron adquiridas por el líder transportista el 2 de julio de 1986. Enrique Durán Llamas, notario público No. 82, dio fe del traslado de dominio. Ese mismo año, Fernando García Murguía fue nombrado secretario general del sindicato.

Los comuneros de Calzada de Tepozán confirmaron a Milenio que el líder sindical adquirió “El Potrero del Castillo” solo con una pequeña casa construida y lo demás era tierra de cultivo. Por lo que, primero unificó los predios y luego construyó lo que ahora es una amplia casa de descanso.

Relataron que los trabajadores de Fernando García continúan sembrando las tierras que están a un costado de la finca, cosechan maíz, sorgo y alfalfa, que usan regularmente para darle de comer a los caballos.

Los habitantes de la comunidad declararon que la familia de ‘Don Fernando’ ha buscado adquirir más tierras ejidales para ampliar su rancho, y han ofrecido en promedio 160 mil pesos por hectárea.

Félix Fernández, comisario ejidal de la comunidad Calzada de Tepozán, explicó a MIilenio que aparte de los terrenos de “pequeña propiedad” de más de 100 hectáreas, Fernando García Murguía adquirió ocho hectáreas más del ejido.

“Parece un castillo porque está muy bonito, tiene su lago al que llegan turistas; es como si fuera una playa. Ahí se la pasan jugando en chalupas (kayaks) y lanchas de motor, es un rancho bien bonito, que lo controló bien Don Fernando”, manifestó.

El comisario ejidal manifestó que los propietarios duraron bastante tiempo para construir la laguna, porque antes eran solo tierras para cultivo de maíz y sorgo.

“Ellos se llevaron bastante tiempo construyendo la laguna, era terreno parejo como aquí, metieron maquinaria e hicieron bordos, ahorita tienen pescados, de esos que les decimos mojarras, pero le sirve para sus fiestas también", comentó.

El comisario manifestó que han visto a Fernando García y a sus familiares cabalgar en la comunidad. Incluso, consideró que son buenos vecinos, pues les han dado empleo a los habitantes de la zona.

“Se pasean en sus caballos, vienen aquí a la comunidad y también pasean por el lugar. Son buenos vecinos, le dan empleo a la comunidad de aquí, también a las personas, cuando ellos necesitan gente vienen a la comunidad y se los llevan a trabajar”, dijo.

Por su parte, Arturo Soto, comunero de Calzada de Tepozán, dijo a Milenio que trabajó durante tres meses en “El Castillo”, colocando bardas de piedra para la caballeriza y haciendo unas fosas.

“Hicieron el lago hace un rato, sacaron la tierra con máquinas, en medio del lago construyeron un circulo con una palapa, como para hacer un día de campo. También tienen peces en el lago, no sé de cuáles sean, pero están gorditos y están buenos para comerse”, indicó.

Dijo que en ocasiones meten lanchas al lago, luego se ve movimiento como si estuvieran ‘turisteando’.

El comunero dijo que antes de que “El Castillo” perteneciera a Fernando García Murguía, solo eran tierras de cultivo en donde se sembraba maíz y sorgo, y que el anterior dueño solo tenía caballos.

Sin respuesta del líder sindical

  • Milenio buscó una postura por parte de Fernando García Murguía en sus oficinas en Taxitel, sin embargo, no se obtuvo ninguna respuesta. Se informó que el tema tenía que tratarse con el director general Gustavo Ascencio.
  • Del corporativo Taxitel, ofrecieron devolver la llamada posteriormente.

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2 COMENTARIOS

Pesimista

En TODA la república así funcionan los sindicatos, Gente que "representa" a un grupo de trabajadores para hacerse ricos en base a los ingresos de sus representados. Por eso no quieren a uber, sino como se van a dar la vida de lujos a la cual están tan acostumbrados.

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Jose Cardona

Da asco ver tanta corrupcion!..el monopolio a todo lo que da!!!....mas coraje da ver que los taxistas..esos que se la pasan ruleteando todo el dia..trabajan para este tipo de personas....como es posible que el gobierno permita tanta corrupcion???.....por eso bienvenido uber y demas plataformas digitales..ya es tiempo de acabar todas estas mafias!!

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