Toponimia híbrida

Con el tiempo, algunas poblaciones fueron perdiendo, al menos en el habla cotidiana, el nombre maya y sólo conservan el del santo...

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Los topónimos son un acervo de carácter histórico y de interés vivo, más aún en sociedades pluriculturales como la de la península yucateca, donde adquieren un valor más profundo por el recobramiento de identidad y sus implicaciones culturales. 

En la región casi todas las poblaciones llevan nombres mayas que se pusieron desde la antigüedad, no obstante, durante el periodo colonial, se empieza la costumbre de añadir el nombre de un santo a antiguos poblados, haciendas, rancherías y parajes con el fin de unificar, mediante la religión, la mayoría de los pueblos con la fe cristiana. Práctica que se continuó en la época contemporánea con núcleos ejidales y diversos centros poblacionales. Aunque por lo general esto se debió a la devoción a un santo, también se ponía el nombre de pila del dueño o fundador. Y así se fueron consignando los nombres de las poblaciones en los registros de la Colonia y, de manera paralela, se iban erigiendo capillas o iglesias. 

Con el tiempo, algunas poblaciones fueron perdiendo, al menos en el habla cotidiana, el nombre maya y sólo conservan el del santo: San José, San Felipe, San Francisco, San Bernardo, Santa Cruz, Santa Rita, etc. No obstante, siguen prevaleciendo los nombres mayas. 

En los nombres de las ex haciendas henequeneras abundan los híbridos, y varios hacen referencia al venerado santo de origen portugués Antonio [de Padua]: San Antonio Xluch, de luuch árbol y su fruto, jícara (Crescentia cujete); San Antonio Kaua, (k’aw, grajo más ha’ agua); San Antonio Mulix (múulix, de cabello rizado); San Antonio Sodzil (soots’, murciélago más –il, sufijo abundancial). 

Otro santo idolatrado es San Pedro (Simón Pedro, discípulo de Jesús): San Pedro Chimay (ch’i’may es el nombre maya de un árbol espinoso (Acacia pennatula); San Pedro Nohpat (nohpat, quizá “Gran jefe Pat”). También hay dedicados a San Diego de Alcalá como San Diego Cutz –antes San José Kuché– de kuuts, pavo silvestre (Meleagris ocellata), que también es apellido; y San Diego Guerra, apellido de su primer propietario.

En menor proporción hay nombres femeninos: Santa Gertrudis Copó, santa de origen alemán más kopo’ (Ficus cotinifolia) conocido como “álamo”. Santa María Acú, que hace referencia a María de Nazaret y Acú (áak, tortuga). Santa Rosa Xtampak, (xtampak’ significa en maya “muro partido o a la mitad”.

Hay muchos nombres híbridos más: San Francisco Tzacalhá, San José Tipceh, San Marcos Nocoh, etc.

Miguel Güémez Pineda
Antropólogo, maestro universitario, coordinador del CIR Sociales de la Uady, autor del Diccionario del Español Yucateco
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