14 de Noviembre de 2018

Ciencia y Salud

NASA explica por qué Urano huele a huevos podridos

Expertos lograron encontrar sulfuro de hidrógeno en las nubes del planeta.

Usaron el telescopio Gemini North en Mauna Kea (Hawái), con el que han obtenido datos de la composición de las nubes de Urano. (Internet)
Usaron el telescopio Gemini North en Mauna Kea (Hawái), con el que han obtenido datos de la composición de las nubes de Urano. (Internet)
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Agencia
España.- Tras más de diez años desde que la nave Voyager 2 de la NASA visitó Urano, el proceso por el que se forman las gigantescas nubes del planeta gaseoso seguía siendo un misterio. Hasta ahora.

Un grupo de investigación del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA, en Pasadena (Estados Unidos), ha encontrado sulfuro de hidrógeno -el gas que huele a huevos podridos- en las nubes del planeta, según recoge la revista Nature Astronomy.

Aunque la presencia de este gas que es tóxico para la vida como la conocemos, ya se había planteado desde hace tiempo, no ha sido hasta ahora cuando se ha podido demostrar. Para ello, el equipo ha utilizado el telescopio Gemini North en Mauna Kea (Hawái), con el que han obtenido datos de la composición de las nubes a través de un espectrómetro de infrarrojo cercano, informa La Vanguardia.

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Gracias a esta herramienta, el equipo logró tomar muestras de la luz del Sol reflejada en una región superior de la capa de nubes de Urano. “Pudimos detectar las líneas de manera inequívoca gracias a la sensibilidad de NIFS en Gemini, combinadas con las exquisitas condiciones atmosféricas en Mauna Kea”, señala el autor principal Patrick Irwin de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

La detección de sulfuro de hidrógeno en la cubierta de nubes de Urano (y presumiblemente en Neptuno), contrasta fuertemente con los planetas gigantes gaseosos internos, Júpiter y Saturno, donde lo que se ve por encima de las nubes no es sulfuro de hidrógeno, sino amoníaco. Estas diferencias en la composición atmosférica aportan más pistas acerca de la formación e historia de los planetas. De confirmarse la composición de las nubes, esta información ayudaría a comprender dónde se formó Urano, su evolución posterior y cómo se produjo su migración.

“Durante la formación de nuestro Sistema Solar, el equilibrio entre el nitrógeno y el azufre (y, por lo tanto, el amoníaco y el sulfuro de hidrógeno recientemente detectado de Urano) fue determinado por la temperatura y la ubicación de la formación del planeta”, continúa.

Sin embargo, si una persona llegase a descender a través de las nubes de Urano, aunque se encontraría con condiciones muy desagradables, el olor del sulfuro de hidrógeno no sería lo peor. “La asfixia y la exposición a la atmósfera a -200ºC -compuesta principalmente de hidrógeno, helio y metano- serían determinantes mucho antes de percibir el olor”, sentencia Irwin.

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