21 de Mayo de 2018

Deportes

Árbitro en cancha, chef en la cocina

El joven Rodolfo Jair Villanueva Pérez combina sus dos pasiones, el futbol y la gastronomía, además de su familia.

Rodolfo Villanueva durante un partido de futbol profesional. (SIPSE)
Rodolfo Villanueva durante un partido de futbol profesional. (SIPSE)
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Félix Zapata/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Licenciado en gastronomía por profesión, pero apasionado del futbol vestido de nazareno, el joven Rodolfo Jair Villanueva Pérez platicó sobre sus múltiples facetas dentro y fuera del campo del balompié, donde ha probado las “mieles” del Ascenso MX, así como el profesionalismo.

Abriendo las puertas de su hogar, el joven de 27 años de edad nos platica que ha formado una familia junto con su esposa Guelmi Cortés Torres y  sus dos hijas, que son el “motor” de su día a día. 

“El arbitraje lo inicio porque era un loco apasionado del futbol, me encantaba ver los partidos de mi equipo (América), al que yo le voy y por cuestiones del destino conozco a Freddy Sansores (hijo), el cual es un gran amigo. Esa amistad me llevó a acompañarlo a varios partidos fuera del estado”, dijo Villanueva Pérez. 

“Una vez estando en el vestidor con sus compañeros veo cuánto le pagan a Freddy, me llama mucho la atención y le pregunto que si todo eso le pagaban, él me dice que sí, pues para mí era tanto dinero en ese momento que ni siquiera daba en la billetera de ellos. De esto me invita estando su papá como delegado y comencé hace 10 años en la Marcelino Champagnat”, recordó sonriente.  

También recordó que como joven, en lugar de irse de fiesta, tenía otras actividades. “Me iba a dormir temprano para estar a las 7:30 en el Colegio Montejo o cualquier liga, de ahí se van dando las cosas y buenos resultados”.

Entre sus logros está haber sido nombrado mejor árbitro de Reservas en la Primera Fuera Estatal en 2006. Para el año siguiente, “me voy a Olimpiada (Nacional) en Pachuca y me escogieron como Mejor Arbitro, en 2008 me dan el premio a Mejor Arbitro Central de Primer Fuerza Estatal A, en 2006 me dan chance de entrar al profesional, donde llevo casi ocho años, y en Liga de Ascenso tuve siete partidos como cuarto árbitro, además muchas liguillas de Segunda y Tercera división”.

Recordó otro avance importante en su carrera como silbante. Estuvo en el estadio “Carlos Iturralde Rivero” de Mérida, en un duelo entre los Pumas de la UNAM (Primera División) y el F.C. Itzaes (Segunda División). 

“La emoción de ver el máximo escenario futbolístico del estado repleto de gente, la lluvia, futbolistas de Primera División, fue algo que me quedó grabado”, platicó y agregó que también estuvo en partidos de los Tiburones Rojos del Veracruz. 

Pero las cosas no siempre son del todo buenas. Reconoció que “a veces salimos con un mal día, problemas en casa o en el trabajo. A veces la experiencia nos hacía falta, en Sub-20 en un partido entre Atlante y Tigres, ese duelo me marcó mucho mi carrera, tuve muchas decisiones erróneas en el año de 2011-2012, pero siempre tratamos de hacer bien las cosas”.

Familia: pausa al futbol

Mientras tanto, su labor en las canchas las deja a un lado para dedicárselas a su “raza”, parte fundamental de su vida particular y del cual se alimenta para continuar. 

“Mi esposa me apoya mucho. Tenemos dos bebas y aunque a veces hay diferencias por mis salidas de viaje, ha sabido entenderme desde que éramos novios”. 

Tarjeta roja al hambre

Otra faceta que tiene Jair es la de chef, pues apenas en 2010 se graduó como Licenciado en Gastronomía, aunque su gusto por la comida inició por medio de su abuelo, quien le enseñó hacer pan. 

“En realidad empiezo con mis abuelos en una panadería, con ellos pasé mucho tiempo y mi abuelo lo único que me pidió era que no dejara nunca la escuela”, expresó.

“El me enseñó lo que es la panadería, una vez le dije que yo ganaría más que él solo por estudiar, con todo lo que él me había enseñado y con todo lo que yo sabía, me faltaba un papel para cumplir mi meta y lo hice”, dijo el también silbante, quien recordó que como chef ha tenido experiencias en casinos y restaurantes de prestigio en la entidad, así como en el Gobierno del Estado. Actualmente da clases en la escuela “Felipe Carrillo Puerto” y en la “UTM”.

Su vida en familia

Por último, también explicó que como cualquier persona tiene su lado humano, se da tiempo para algunos gustos en solitario y junto a su familia. 

“Me gusta mucho el tiempo donde no hay futbol, pasar el tiempo con mi familia porque trabajo todos los días, me gusta ver el futbol aunque lo veo desde otro estilo, más la critica arbitral”.

Ir al cine, llevar a sus hijas al parque y reunirse los sábados con toda sus familiares, son las aficiones de este joven árbitro, que gusta de la comida italiana. Esta noche le pedirá a Santa Claus, “mucha salud, trabajo y comprensión para entender algunas cosas que no comprendemos”. 

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