26 de Septiembre de 2018

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Influencia de enfermedades en los músicos más geniales

El médico Adolfo Martínez Palomo analiza a compositores célebres desde su estado de salud y el influjo de esta en sus obras.

Chopin, que padecía del sistema respiratorio, es uno de esos genios musicales cuya mermada salud marcó su obra. (fringearts.com)
Chopin, que padecía del sistema respiratorio, es uno de esos genios musicales cuya mermada salud marcó su obra. (fringearts.com)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Detrás de las grandes obras musicales están los seres que las crearon como resultado de su entorno histórico e, inclusive, de su estado de salud. Es el caso de titanes como Beethoven, Bach, Rossini, Schubert y Haydn.

Sus padecimientos han sido estudiados por Adolfo Martínez Palomo, médico especialista en cáncer y enfermedades parasitarias, quien ha impartido conferencias sobre el tema, lo que ha desembocado en el libro Músicos y medicina. Historias clínicas de grandes compositores (El Colegio de México/UNAM/Cinvestav, 2015).

Todo empezó en 1991, cuando se conmemoraba el bicentenario de la muerte de Mozart, dice el especialista en entrevista con MILENIO: "Hubo un verdadero alud de libros y trabajos donde se trataba de esclarecer por qué Mozart murió tan joven (35 años). El interés era, por un lado, el médico, de saber si había muerto por enfermedad, y otro, casi detectivesco, de conocer si fue envenenado, porque se dice que se había metido en problemas de faldas".

Al advertir todo ese interés, el especialista pensó que era importante analizar a otros compositores. "Di una plática sobre el tema y a la gente le interesó... Total que ya llevo 12 o 13 compositores y todavía me faltan muchos".

Comenzó por elegir los músicos cuya obra le apasiona, "tengan o no una vida médica muy interesante. Por ejemplo, Verdi y Bach eran muy sanos, así que no hay mucho qué investigar, salvo ver de qué murieron y cómo vivían. Pero el tema científico me ha hecho ver y escuchar la música de estos genios de manera diferente, y al expresárselo a las personas les ha interesado, sobre todo a quienes no han tenido contacto con la música".

Para Martínez Palomo no es lo mismo sentar al público a escuchar una sinfonía de Haydn "sin que sepan cuándo nació, cómo vivió, en qué época, cuál era la cultura que le rodeaba y como vivió, a decirles en media hora que fue un señor de carne y hueso, y que tuvo tales problemas para aprender y superarse, que tuvo que hacer esto y lo otro... En mi caso, después de esto invito a unos músicos a que interpreten algo de la obra del compositor del que estamos hablando. Estas charlas, buena forma de iniciar a la gente en los grandes genios de la música clásica, fueron el punto de partida del libro".

Enfermedad y genio

El médico dice que mucho se ha discutido si para ser genio es requisito estar loco: "Pero como dice alguien que sabe mucho de esto: No se necesita estar loco para ser genio, pero ayuda. Esta idea me parece que está muy bien. Hay algunos compositores de los que he analizado cuya música y vida no se pueden entender sin la enfermedad, por ejemplo Chopin y Schumann. Ambos fueron genios del piano, nacieron el mismo año y estuvieron enfermos, el primero del aparato respiratorio y el segundo de la mente, lo que lo llevó al manicomio. Sobre todo en el caso de Schumann no se le puede entender sin conocer su historia".

Miembro de El Colegio Nacional y especialista del Cinvestav del IPN, el científico indica que "si uno escucha la última obra de Tchaikovski, su Sinfonía No. 6 Patética, no se entiende si no se sabe qué paso en los últimos meses de su vida. Su biografía es una tragedia personal terrible: este hombre estaba sano y dos semanas después de que se estrenó la sinfonía falleció. Cuando se empieza a escarbar en las posibilidades de su muerte, por suicidio o por envenenamiento, uno empieza a entender".

Refiere que, en el caso de Beethoven, en un determinado cuarteto de cuerdas muy tranquilo "de repente la música empieza a brincar. Los cardiólogos interpretan esto como el hecho de que le empezaba a dar una extrasístole (un problema de contracción del corazón). Más adelante se ve claramente en el cuarteto cómo entró en una fase de angustia, que posiblemente era una angina de pecho".

Investigar estas cuestiones es, para Martínez Palomo, "una forma paralela de entrar a la vida de los músicos, lo que permite escuchar la música de una manera diferente".

¿Y si vivieran?

Varias enfermedades de las que murieron los grandes compositores son mucho más tratables en nuestros días, concede el especialista. "Seguramente Mozart hubiera sobrevivido muchos años, al menos con diálisis renal, porque por lo visto tuvo insuficiencia renal. Además, si le hubieran dado penicilina cuando tuvo todas las infecciones de garganta no hubiera pasado lo que pasó".

Sin embargo, advierte, otros casos no tendrían solución. "El gran problema de Beethoven fue la sordera. Tuvo —al parecer, no es seguro— un tipo de sordera que es de origen neurológico y no habría nada que hacer. A algunos compositores les hubieran podido ayudar, pero a otros no. Pero ¿qué hubiera sido del mundo de la música si Mozart hubiera vivido 20 años más? ¿Si Schubert, que murió todavía más joven, hubiera vivido 40 años más? Quién sabe hasta dónde hubieran llegado estos genios". 

(Con información de Milenio Hey!)

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