21 de Agosto de 2018

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Emerge del pincel de José Luis Loría un dragón de fuego

El pintor yucateco lleva a China una exposición en formato gigante sobre la pitahaya.

"Por su sabor, color, consistencia y otras características la pitahaya es un fruto único en el mundo, exquisita y valiosa”, afirmó el pintor José Luis Loria Méndez. (Milenio Novedades)
"Por su sabor, color, consistencia y otras características la pitahaya es un fruto único en el mundo, exquisita y valiosa”, afirmó el pintor José Luis Loria Méndez. (Milenio Novedades)
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Alicia Carrasco/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Con el título “La fruta del dragón de fuego… un vínculo de amistad entre México y China”, el pintor yucateco José Luis Loría Méndez prepara una segunda exposición en el continente asiático, que presentará a fin de año.

La colección incluirá de 40 a 50 obras elaboradas a lápiz de color sobre papel estraza en formato gigante. Cada una de 1.50 por 1.50 metros  plasmará todo el ciclo biológico de la pitahaya, lienzo por lienzo.

“Después de terminar mi proyecto La cofradía de los ojos, que presenté en el Museo Macay en abril pasado, inmediatamente comencé un nuevo plan sobre la pitahaya titulado La fruta del dragón de fuego, nombre que le dan los chinos a este fruto”, indicó.

José Luis Loría agregó que llevar una exposición de dibujos a China con el tema de la pitahaya es el propósito fundamental de esta propuesta, para darles a conocer la historia de este fruto originario de Mesoamérica, en particular de Yucatán, que por su sabor, color, consistencia y otras características es único en el mundo y en este continente se posiciona como una fruta sumamente exquisita y valiosa.

El proyecto contempla de 40 a 50 dibujos en formato gigante, hasta el momento ha realizado 19. Sin embargo, para cumplir con el propósito de mostrar la pitahaya en todos sus aspectos, destacó que bastan nueve dibujos para recrear el ciclo de vida de esta fruta.

A las obras se les incluirán cédulas descriptivas que darán a conocer cómo se trasladó este dragón de fuego hasta el Lejano Oriente, particularmente a China, y cómo participa hoy en la vida cotidiana de los habitantes en estas latitudes.

Agregó que en su labor de artista mezcla la biología, la investigación y el rigor formal científico con el lenguaje estético, porque una cosa es el lenguaje estético y otro el rigor que la ciencia exige en el trabajo, que es lo que conjugó para lograr un trabajo de excelente calidad, de manera que el espectador puede estar seguro que detrás de cada cuadro del artista hay investigación científica rigurosa.

La exposición incluirá cédulas descriptivas para dar a conocer cómo se trasladó este fruto al Lejano Oriente

“La parte estética, emotiva, de sensibilidad que tengo, esta parte, sirve y es muy útil en estos proyectos porque me permite visualizar el pasado como me permite visualizar el futuro”, comentó Loria Méndez.

En el caso de este proyecto, indicó que logró visualizar, con toda la información recabada y todos los estudios que realizó, cómo estaban las pitahayas antes de la llegada de los españoles.

Explicó que de acuerdo con investigaciones científicas se cree que antes de la llegada de los españoles en Mesoamérica los bosques estaban llenos de millones de pitahayas, que colgaban de enormes árboles, formando pesadas masas, que periódicamente producían miles de frutos carnosos y comestibles, que fue un alimento importante tanto para la fauna silvestre como para los indígenas mesoamericanos de la época.

“Logré visualizar cómo era el paisaje, el escenario, sin perturbación de carreteras, de desarrollo ni de infraestructura hecha por el ser humano. Entonces teníamos árboles de 40 ó 50 metros de altura como las ceibas, y de ellas colgaban hasta dos toneladas de pitahayas”, relató el entrevistado.

Agregó que en sus estudios de investigación, que inició en 1987, en el área de Hunucmá, Tetiz y Kinchil, su primer encuentro con la vida real de este fruto se dio a la salida de Hunucmá, rumbo a Tetiz:

“Una noche de luna llena en una albarrada, con mi cámara me topé con 38 flores de pitahaya abiertas, porque sólo abren una noche, y los pistilos se movían al acercarme a hacer los estudios y las fotografías. Esta es la base con la cual 20 años después esta investigación me permite ver hacia el pasado”, aseguró.

El artista plástico también señaló que lo que pretende una vez terminado el proyecto es hacer una colección, una instalación del proyecto de alguna manera en que la gente perciba en el formato gigante la obra.

“Quiero recrear esta impresión de 500 años atrás, de cómo vivían estos frutos, mi labor como artista es rescatarlo de alguna manera”, subrayó.

“Mi obra es un documento de historia natural, termino esta idea con lo que contempla el proyecto, independientemente de la colección de dibujos, es montar las obras pero teniendo debajo una instalación gigantesca de cuerpos geométricos, que estaría acompañando la obra, haciendo alusión a una albarrada”, dijo Loría Méndez.

En cuanto al lugar en que se realizaría la exposición, mencionó que es información reservada y por el momento no puede dar más detalles. Sin embargo, existe la posibilidad de que se lleve a China desde el más alto nivel.

Hasta el momento toda la colección tuvo gran éxito comercial, por lo que el artista tuvo que vender los dibujos originales, que le prestarán los coleccionistas para cuando se lleve a cabo la presentación.

Recientemente, el artista presentó en el continente asiático una colección de pinturas de gatos con la misma técnica, a lápiz de colores sobre papel estraza en formato gigante, ya que como menciona, “en China, si no es gigante, no sorprende”.

En esta ocasión el trabajo tuvo una escala previa en el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (Macay), donde la sociedad yucateca contempló a decenas de especies de mininos en un recorrido didáctico, ya que como en esta ocasión, la colección llevó detrás una investigación exhaustiva sobre el tema.

La exposición en el Macay se llevó a cabo el 4 de abril pasado, como parte de la celebración de los 20 años de fundación del recinto cultural, las piezas permanecieron en ese espacio tres meses.

Este trabajo incluyó la muestra de 52 razas de felinos, las piezas tuvieron una dimensión de 3 metros de alto por 1.5 de ancho, pues el formato se hizo para sorprender a los espectadores de la exposición en China, donde se esperaban hasta 50 millones de visitantes, gracias a la excelente aceptación que tienen los felinos y el arte plástico en el país asiático.

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