24 de Septiembre de 2018

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Homenajean a Carlos Fuentes

A un año de su muerte, reconocen sus legados e inauguran una muestra de 70 imágenes.

Los intelectuales mexicanos Hernan Lara Zavala, Gonzalo Celorio, Juan Ramón de la Fuente, Federico Reyes Heroles y Vicente Quirarte durante el homenaje al escritor. (EFE)
Los intelectuales mexicanos Hernan Lara Zavala, Gonzalo Celorio, Juan Ramón de la Fuente, Federico Reyes Heroles y Vicente Quirarte durante el homenaje al escritor. (EFE)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Un año antes allí estaba el cuerpo de Carlos Fuentes. Al mediodía de ayer se habían acomodado sillas y pantallas para quienes no lograran ingresar a la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes para recordar al “prestidigitador enamorado de su oficio”, al “hombre que fue México hasta el último de sus días”, al “gran rebelde”, según publica Milenio.

Ante Silvia Lemus y Cecilia Fuentes Macedo, Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, destacó la importancia de Fuentes, quien creyó en la inteligencia como palanca para mover mundos.

“Nos hace y nos hará falta su inteligencia, su visión del mundo. La suma de los detalles es lo que hace que su obra sea tan monumental como entrañable, una obra que rebasa el siglo XX y lo explica, y que será referencia literaria y vital”.

Luego tocó el turno a Héctor Aguilar Camín, quien extrajo de su memoria una serie de pasajes compartidos con Fuentes, pero en especial rememoró al hombre que le había dado la bienvenida al mundo todos los días de su vida: “Estuvo en él como un prestidigitador enamorado de su oficio”.

“Es un escritor que viajó, como pocos, por su imaginación y por la imaginación de otros, por ciudades y países, por otras lenguas y otras literaturas, siempre dispuesto a moverse, a explorar, a probar lo último, lo distinto, a leer lo nuevo y a fecundarse con lo inesperado”.

Una sesión moderada por Vicente Quirarte, en la que se reflexionó sobre los legados de Fuentes, y también sobre la amistad que lo unió con los participantes en el homenaje, y hasta sobre la sorpresa de su partida; Gonzalo Celorio preguntó: “¿Cómo asimilar una desaparición tan imprevista? ¿Cómo digerir un silencio tan inesperado? ¿Cómo rellenar esa oquedad inmensa que se abre a la mitad del foro?

“Claro, nos quedan sus libros y su ejemplo, su voz y su pensamiento, los frutos de su capacidad crítica, la conciencia infundida por él mismo de quiénes somos y por qué somos como somos: es decir, la conciencia de nuestra identidad, en cuya búsqueda ya no tenemos que romper ninguna lanza, porque gracias a él ya podemos caminar por el mundo sin necesidad de presentar ningún pasaporte cultural identitario”.

Apasionado de la vida

Hernán Lara Zavala expuso las aportaciones de Fuentes al boom de la literatura latinoamericana, y ubicó a Fuentes como su pionero, porque con La región más transparente convirtió a la Ciudad de México, en el gran personaje de su novela.

“Auténtico pionero del boom, a quien el resto del grupo le encargaba dar discursos y decir conferencias en su representación por su mente lúcida, su facilidad de palabra, su presencia imponente, su manejo de lenguas y sus maneras histriónicas; es el novelista de prosa lírica, sinuosa y discursiva a la vez, el narrador que cuenta al tiempo que reflexiona”.

Presentes, amigos y lectores, literatos y políticos seguidores de su escritura, en la que México fue pasión y obsesión, como dijera en la mesa Juan Ramón de la Fuente:

“Precisamente por eso fue también su gran obsesión, su historia analizada, su territorio recorrido, su dinámica social —rigurosamente descrita—, su voluntad interpretada, su alma explorada, sus contradicciones, sus aciertos o ambivalencias, sus habitantes, sus dioses… su vitalidad encarnada en él mismo. Fuentes fue México desde Los días enmascarados hasta el último de sus días”.

Al final, Federico Reyes Heroles, quien recordó a Fuentes como un hombre que tuvo muchos universos y nunca se cansó de nutrirlos: no dejó de crecer, para “él era como respirar, natural, era una pulsión cognoscitiva por ver más lejos y exponerse a nuevas experiencias”.

“Fuentes introducía bocanadas de aire fresco, hacía que los dogmas se tambalearán, que los paradigmas fueran puestos a discusión. Fue un gran rebelde, contrario al statu quo intelectual: necesitaba crecer todos los días, así tuviera que romper puertas, ventanas, derribar muros que le impedían ese crecimiento”, dijo el politólogo.

“¡Ay, Chihuahua!”

Él mismo porque ahí están sus fotografías, frases de sus novelas, entrevistas grabadas e impresas. La exposición Carlos Fuentes, él mismo es una propuesta para invitar a la lectura de su obra, lo que de alguna manera destacó Silvia Lemus, su viuda, al inaugurarla en la sala Internacional del Palacio de Bellas Artes.

“Supongo que él hubiera hecho alguna broma”, comentó la periodista, “hubiera dicho: ‘¡Ay, Chihuahua!, de qué tamaño me hicieron hoy’”. Asimismo, en el breve acto agradeció la sesión de homenaje a Carlos Fuentes.

La exposición permite un acercamiento a más de seis décadas de trabajo del escritor. La muestra, cuyo diseño museográfico estuvo a cargo de Vicente Rojo, se compone por 70 imágenes, y estará abierta al público hasta el 21 de julio.

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