14 de Diciembre de 2017

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Obligan a entrar con burka a museo en Alemania

La exposición, montada por un alemán de origen turco, cuestiona el sentido del uso de esta prenda, de uso obligatorio para mujeres musulmanas.

La idea artística ha causado sensación. (augsburger-allgemeine.de)
La idea artística ha causado sensación. (augsburger-allgemeine.de)
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Agencias
BERLÍN, Alemania.- El artista alemán de origen turco-sirio Naneci Yurdagül obliga a los visitantes a su exposición "Burquoi", que se muestra en Wiesbaden, a cubrirse con un burka, para cuestionar el sentido de esa prenda islámica para las mujeres.

La prenda, que cubre el cuerpo y rostro en su totalidad, dejando sólo un espacio a la altura de los ojos, debe ser llevada por los visitantes de la muestra, tanto mujeres como hombres de todas las edades.

Éstos últimos nunca lo llevan en los países en los que las mujeres sí lo hacen, como Afganistán o Arabia Saudí. Pero la norma de la exposición de Yurdagül es igual para todos.

Estamos en Alemania y Lothar Leber, de 65 años, no tiene otro remedio que ponerse la controvertida prenda si quiere disfrutar de la exposición. ¿Y cómo se siente? "Fatal, no es nada agradable", cuenta mientras intenta dar algunos pasos a ciegas. Apenas puede andar y mucho más difícil es disfrutar del arte.

Debajo del burka se puede hacer lo que se quiera

"Burquoi" es un juego de palabras compuesto por "burka" y "por qué" en francés y eso es precisamente lo que pretende el artista con esta muestra, cuestionarse el sentido del burka. Yurdagül se preguntaba también cómo es la sensación de llevar un burka y eso le hizo concebir la muestra.

Hasta el 16 de diciembre pueden verse diez obras de arte en el espacio de la Asociación Artística de Nassaui en Wiesbaden. Como "Cubiertas de disco" o "Resaca Religiosa", una plancha de ropa que cuelga con cadenas de rezo islámico.

Yurdagül refleja en la muestra las circunstancias sociales y políticas y los cambios que han ido dejando huella en su propia biografía.

Sobre la recepción de la controvertida muestra, la experiencia ha sido por el momento positiva. Hasta ahora sólo dos visitantes se negaron a vestir el burka, cuenta la curadora Sara Stehr.

Quienes más se sorprenden son los visitantes masculinos, que preguntan si también ellos han de ponérselo. Y debajo del burka, se puede hacer lo que se quiera: algunos se besan, otros se ríen y otros hacen fotos.

De repente, en medio de la muestra, sorprende una voz de mujer que llama a la oración. Algo que las mujeres tienen prohibido en la religión islámica, explica Yurdagül. La ruptura del tabú transmite una extraña sensación.

Mientras un visitante intenta observar la instalación "Who is Watching Allah" (quién observa a Alá), pero apenas reconoce el escrito en la pared. Las rejas del burka le dan problemas. "No sólo limitan el movimiento, sino también mi visión sobre el mundo", dice.

Está feliz cuando puede quitárselo, pero está encantado con la idea artística de Yudagül. "Cuando se anima a la gente a ponerse un burka, ya no pueden escapar de enfrentarse a ese tema", considera.

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