18 de Septiembre de 2018

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Donan 'tierra' de García Márquez al Instituto Cervantes

Una porción del suelo que vio nacer el Nobel de Literatura ya 'reposa' en la Caja de las Letras.

Un trozo de tierra de Aracataca recordará a García Márquez en el Instituto Cervantes de Madrid. En la foto aparecen (de izq. a der.): Mariana Garcés, ministra de Cultura, y Fernando Carrillo, embajador, ambos de Colombia; y la directora de Cultura del Instituto Cervantes, Beatriz Hernanz. (Efe)
Un trozo de tierra de Aracataca recordará a García Márquez en el Instituto Cervantes de Madrid. En la foto aparecen (de izq. a der.): Mariana Garcés, ministra de Cultura, y Fernando Carrillo, embajador, ambos de Colombia; y la directora de Cultura del Instituto Cervantes, Beatriz Hernanz. (Efe)
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Efe
MADRID, Esp.- Un pedazo de la tierra de Aracataca que vio nacer a Gabriel García Márquez un 6 de marzo de 1927 reposa desde hoy en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, como legado póstumo del escritor y periodista colombiano.

La ministra de Cultura de Colombia, Mariana Garcés, ha sido la encargada de depositar una arqueta con la tierra en la caja número 1483 de la antigua cámara acorazada del instituto que difunde y preserva la lengua española en el mundo. "Nada mejor para representar a Colombia", dijo Garcés.

Junto a la tierra se introdujo una placa que recuerda la célebre frase inicial de "Cien años de soledad", aquel "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...".

"Mucho se podría decir de García Márquez, y siempre nos quedaríamos cortos", señaló la ministra que eligió citar el ensayo sobre la lectura, Por un país al alcance de los niños, que el premio Nobel escribió en 1994.

Aquel libro sirvió de "hoja de ruta" a Colombia en sus políticas culturales, destacó, ya que su departamento destina el 37 % del presupuesto al fomento de la lectura y el fortalecimiento de las bibliotecas públicas.

"Es la mejor manera de reivindicar a García Márquez, que las nuevas generaciones lo sigan leyendo", señaló.

El legado de García Márquez permanecerá custodiado bajo llave y por tiempo indefinido en la caja número 1483 de la cámara, un "número mágico", según dijo la directora de Cultura del Cervantes, Beatriz Hernanz, que coincide con el año de nacimiento del pintor Rafael.

En el Instituto Cervantes hay objetos donados por escritores como Juan Gelman, José Emilio Pacheco y Elena Poniatowska

Hernanz recordó que el autor de El amor en tiempos del cólera o Crónica de una muerte anunciada se crió en Aracataca junto a su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, "del que aprendió la historia alborotada" de Colombia, y su abuela "de quien heredó su manera de fabular".

"Con el tiempo, millones de lectores sucumbieron fascinados ante unas historias que habían tenido en Aracataca y en la abuela Tranquilina la génesis de su creación", señaló.

De allí, García Márquez, de cuya muerte se cumplirá un año el próximo 17 de abril, salió hacia Barranquilla y después a Bogotá, pero solía volver al menos dos veces al año, ya que "nunca renunció a la nostalgia" de su tierra, añadió.

El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, apuntó que este homenaje es una parte del "desembarco" de Colombia esta semana en España, puesto que el país también es el invitado especial de la feria de arte contemporáneo ARCO, que abre sus puertas mañana.

"Las letras del siglo XX no se entenderían sin Gabriel García Márquez", dijo Lassalle, "pero tampoco las del XXI sin otros autores colombianos", como Juan Gabriel Vásquez o Santiago Gamboa.

Para el número dos de Cultura del Gobierno español, la tierra de Aracataca es "una especie de legado telúrico" que reposará "en este condensador espiritual que es el Cervantes", un lugar que a su juicio representa la sublimación de las letras sobre el capitalismo.

La cesión del legado de uno de los autores más reconocidos en lengua española -el primero póstumo- al Cervantes ha sido una iniciativa de su organismo gemelo colombiano, el Instituto Caro y Cuervo, que desde el año pasado tiene una delegación en Madrid.

La cámara acorazada del Instituto Cervantes sirvió desde el año 1918 y durante varias décadas como depósito de seguridad de distintas entidades bancarias, y en 2007 se convirtió en almacén de recuerdos de escritores, compositores, bailarines o científicos que han construido la memoria cultural hispanoamericana.

Los escritores Juan Gelman, Nicanor Parra, José Emilio Pacheco o Elena Poniatowska han cedido algunos objetos, así como la investigadora Margarita Salas o la editora Carmen Balcells.

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