21 de Septiembre de 2018

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Al rescate del arte oculto en Nueva York

'Palaces for the People: Guastavino and the Art of Structural Tile' pretende difundir las obras que los albañiles españoles embellecieron el siglo pasado.

Las bóvedas de la vieja estación Ayuntamiento del metro de Nueva York, forman parte de la exposición "Palaces for the People: Guastavino and the Art of Structural Tile".(Agencias)
Las bóvedas de la vieja estación Ayuntamiento del metro de Nueva York, forman parte de la exposición "Palaces for the People: Guastavino and the Art of Structural Tile".(Agencias)
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Agencias
NUEVA YORK, E.U.- Domos y techos con arcos, adornados con azulejos ordenados en forma de tejido de espiguilla, están ocultos a la vista de todos. Millones de personas caminan bajo ellos en el Oyster Bar en la Estación Central de Nueva York, la Iglesia de San Juan el Divino, la biblioteca pública de Boston, el Museo del Hombre de San Diego y cientos de lugares más.

El español Rafael Guastavino y su hijo Rafael, los creadores de esas impresionantes bóvedas con azulejos, que sirven como decoración y estructura han sido olvidados casi completamente en parte porque el crédito fue para los arquitectos que los contrataron para embellecer sus obras, publica AP.

Una nueva exposición en el Museo de la Ciudad de Nueva York cuenta la historia de estos maestros de la albañilería, quienes entre finales del siglo XIX y el año en que cerró su compañía, en 1962, crearon bóvedas, domos y otras obras en 1,000 edificios de 42 estados estadounidenses.

La exposición "Palaces for the People: Guastavino and the Art of Structural Tile" se enfoca en 250 proyectos en nueva York, la ciudad donde se puede encontrar la mayor parte de su obra.

Innovación con antigua técnica

Los Guastavino llegaron a Nueva York de Barcelona a finales del siglo XIX y patentaron una técnica para hacer bóvedas con azulejos delgados, basada en un método de construcción español de 500 años de antigüedad que es ligero y extremadamente sólido, estable y a prueba de fuego. Los incendios eran un gran temor en esa época pues muchos edificios estaban hechos de madera.

El método consistía en sobreponer azulejos de barro con un motero de secado rápido con patrones decorativos que revolucionaron el diseño arquitectónico. Se creó para interiores impresionantes como la Sala Elefante en el Zoológico del Bronx y la estación de metro Ayuntamiento de Nueva York, una catedral subterránea de baldosas verde jade, marfil y marrón que ahora está cerrada al público y sólo se puede ver a través de las ventanillas de los trenes que pasan por ahí.

En vez de usar piedras pesadas empleaban azulejos de cerámica muy delgados, similares a los ladrillos, que pueden ser barnizados con diferentes colores, dijo John Ochsendorf, el co-curador de la exposición y profesor de arquitectura en el MIT, autor de "Guastavino Vaulting: The Art of Structural Tile".

"Pienso en ellos como maestros albañiles góticos de la gran tradición gótica en la que se necesitaba un siglo para construir una catedral", sólo que ellos trabajaban en 100 edificios simultáneamente pues las baldosas ligeras les permitían trabajar muy rápidamente dijo, Ochsendorf.

"En el nivel más simple eran constructores. Pero también trabajaban como arquitectos, como ingenieros y como decoradores de interiores eligiendo patrones de la baldosas, colores y esquemas", agregó Ochsendorf. "La bóveda ... es su gran contribución a la arquitectura estadounidense. Es una fusión de arte y tecnología que los ingenieros siguen tratando de entender".

Una réplica en la exposición creada por algunos de los estudiantes de Ochsendorf es nuestra "mejor hipótesis de cómo pudieron construir una bóveda como esta".

Inspirador Oyster Bar

Kevin Faerkin, gerente general del famoso Oyster Bar, dijo que la pieza es un "ambiente inspirador e increíble para trabajar". Dijo que lo primero que le dicen muchos clientes antes de sentarse a comer ostiones es "lo genial que es este espacio... Están impresionados por la grandeza en el techo".

El proyecto que dio a conocer a los Guastavino y les permitió comenzar su propia empresa llegó en 1889 cuando la firma de arquitectos McKim, Mead and White los contrató para construir una serie de bóvedas sobre la entrada principal de la biblioteca pública de Boston.

En la actualidad 600 edificios decorados por los Guastavino continúan en pie en 36 estados con sus estructuras magníficas como la oficina del registro civil en Ellis Island, el cobertizo para botes del Parque Prospect de Brooklyn, la Iglesia Riverside y la Catedral Nacional en Washington.

Ochsendorf está seguro de que hay otros proyectos de los Guastavino en espera de ser descubiertos. Por esto el museo creó un sitio de internet donde la gente puede dar pistas para ayudar a encontrarlos.

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