22 de Septiembre de 2018

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Escultor Jorge Marín se refugia en el 'lugar de los excesos'

La guarida del artista es una casona de estilo neoclásico incrustada en la exótica vegetación del sureste del país.

El escultor Jorge Marín afirmó “Cada vez que puedo, me escapo a Yucatán. Eso se ha vuelto una necesidad muy fuerte”. (Héctor Velasco Facio/Milenio)
El escultor Jorge Marín afirmó “Cada vez que puedo, me escapo a Yucatán. Eso se ha vuelto una necesidad muy fuerte”. (Héctor Velasco Facio/Milenio)
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Tania Lara/Milenio
MÉXICO, D.F.- Casi siempre duerme en su estudio de la Ciudad de México. Una vieja casa porfiriana en la colonia Roma donde predomina el blanco de los muros y la ausencia de muebles y objetos decorativos.

“Me encanta dejar habitaciones vacías”, confiesa el escultor Jorge Marín. Entre las blancas paredes de esta casa, surgen los hombres con alas doradas que caracterizan muchas de las obras del artista. Para concentrarse y trabajar mejor, prefiere los espacios simples. Y para exhibir su obra, nada como la ausencia de color. “Siempre estoy quitando cosas, debo tener síndrome de depredador”, dice sentado antes de dar un sorbo de café a una taza blanca.

Su casa en la Roma se preserva casi como la encontró en su afán por respetar el trabajo de otros artistas. Si acaso agregó un techo al patio interior y pintó todas las paredes de blanco. “Me he adaptado al espacio”, dice.

Pero a veces Marín también se transforma en una de sus creaciones, extiende sus alas y vuela hasta un lugar muy lejano. “Cada vez que puedo, me escapo. Eso se ha vuelto una necesidad muy fuerte”, confiesa.

El refugio lo encuentra en una casona de estilo neoclásico incrustada en la exótica vegetación de Yucatán a la cual describe como el “lugar de los excesos”. Y lo dice en serio: empezando por los vibrantes colores de cada habitación. “Allá no hay blanco, es imposible concebir el blanco en ese lugar”, asegura.

“Soy demasiado tolerante con mis gustos, fluctúo de un lado a otro”, confiesa el escultor

En la decoración de Yucatán, Marín no reparó en llenarla de antigüedades, vírgenes y santos, artesanías, frutas, jarrones de porcelana, utensilios de plata, flores, telas, pinturas y esculturas.

La residencia alberga un jardín escultórico a medio terminar y un espacio donde se convierte en el anfitrión de amigos y artistas, pero el verdadero propósito de esta finca es “retroalimentar el espíritu” y conectarse con la naturaleza. “Soy campirano y la cabra tira al monte”, asegura el artista originario de Uruapan, Michoacán pero que radica en la Ciudad de México desde su infancia. .

Una misma persona y dos estilos decorativos tan distintos en sus casas en el DF y en Yucatán sólo tienen una explicación. “Soy demasiado tolerante con mis gustos, fluctúo de un lado a otro”, confiesa. 

Por eso, lo mismo disfruta admirar los aparadores de las tiendas para quinceañeras en el Centro Histórico del DF que estar en primera fila en un desfile de modas en París; ver una película comercial con diálogos tontos que la muestra de cine francés.

“Es una dualidad: disfruto mucho las dos cosas porque son tan opuestas”, explica.

Con este eje de gustos eclécticos, cada espacio de la casa yucateca obedece a alguno de sus antojos. “Me encanta crear emociones”, dice. Y por eso cada habitación en Yucatán tiene un toque distinto. El comedor es rojo porque tiene un tema festivo.

El espacio que albergaba una capilla conserva un aire místico con muros azules e imágenes de arte sacro. Las paredes del baño son verde limón y la sala es amarilla con la intención de transmitir alegría.

En el jardín exterior, algunas esculturas de Marín se esconden entre el calor y la humedad de la selva yucateca.

10 datos curiosos del escultor mexicano Jorge Marín

  • Arquitecto favorito:Zaha Hadid
  • Color favorito: Naranja
  • Marca favorita de muebles (si tiene alguna): Los que diseño yo mismo
  • Accesorio favorito: No soy fetichista
  • Comida favorita: Feijoas (guayabo del Brasil)
  • Aroma favorito: Lluvia
  • Restaurante: Cardenal
  • Pasatiempo: Pasear en Ecobici
  • Web más visitada: www.dalailama.com
  • Juguete de la infancia: mi plastilina

Fotografía de la hacienda yucateca, que data de 1850, del escultor Jorge Marín donde pasa largas temporadas. (Foto tomada de quien.com)

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