17 de Octubre de 2018

México

Apertura de Pemex, la 'varita mágica' que no funcionará

Cuauhtémoc Cárdenas señaló que la participación de la iniciativa privada en algunas áreas de la paraestatal no la ha hecho más competitiva.

Cárdenas es el autor de la propuesta de reforma energética que presenta el PRD. (Agencias)
Cárdenas es el autor de la propuesta de reforma energética que presenta el PRD. (Agencias)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Setenta y cinco años después de que su padre nacionalizara la industria petrolera y la convirtiese en parte esencial de la identidad mexicana, Cuauhtémoc Cárdenas lucha por que esa actividad siga en manos del estado ante una embestida de sectores que desean abrir las puertas a la inversión privada.

Cárdenas es una de las principales voces de un debate histórico entre visiones muy diferentes acerca de lo que hay que hacer para revertir el estancamiento de la producción petrolera.

Este ingeniero de 79 años, referente insoslayable de la izquierda mexicana, que lo postuló tres veces a la presidencia, es hijo de Lázaro Cárdenas, el mandatario que en 1938 nacionalizó la industria petrolera, la cual con el tiempo pasó a ser un emblema nacionalista en un país que hoy busca modernizar ese sector clave para su desarrollo.

Cuauhtémoc Cárdenas es el autor de la propuesta de reforma energética que pone sobre la mesa la principal fuerza política de izquierda, el Partido de la Revolución Democrática, o PRD, que insiste en dejar la industria en manos del estado y rechaza la apertura a la iniciativa privada que plantean el gobierno y la derecha.

"¿Se quiere un país que decida por sí mismo sus destinos o se quiere un país al que se le impongan decisiones ajenas?"

En entrevista, Cárdenas estimó que la discusión sobre la reforma energética será "la principal batalla, el principal debate por el país, no tanto por la industria petrolera".

El oficialismo y la derecha dicen que se debe permitir una amplia participación de la iniciativa privada en áreas hasta hoy restringidas como la exploración y explotación de crudo, en tanto que la izquierda estima que lo que hay que hacer es reformular y fortalecer la manera en que opera el actual monopolio estatal, Petróleos Mexicanos (Pemex).

"Hay quien está viendo la apertura o la participación de la iniciativa privada como la varita mágica que todo lo va a resolver", dijo Cárdenas desde su oficina en el centro de la ciudad de México, donde se desempeña como coordinador de Asuntos Internacionales del Gobierno del Distrito Federal.

"Yo no veo esa famosa varita mágica que vaya a operar, a resolver los problemas simplemente porque se abra", añadió el político, quien dice que la participación actual de la iniciativa privada en algunas áreas de petroquímica no ha hecho más competitivo a ese sector.

A Cárdenas y su partido, no obstante, le resultará difícil frenar la corriente que postula la apertura a la inversión privada, pues el oficialismo y el partido de derecha PAN, con el apoyo de algunos partidos menores, estarían cerca de conseguir las dos terceras partes de los votos en el Congreso necesarios para llevar a cabo reformas constitucionales.

Para admitir la inversión privada, sería necesaria una reforma constitucional.

El presidente Enrique Peña Nieto presentará la semana que viene su propuesta de reforma energética y aunque no ha querido anticipar detalles, algunos creen que será coincidente con la anunciada la semana pasada por el derechista PAN (Partido Acción Nacional), que dice busca romper viejos tabúes nacionalistas.

La propuesta del PAN considera modificar tres artículos de la Constitución, incluido el 27, que prohíbe otorgar concesiones o contratos a particulares en materia de exploración y explotación de hidrocarburos.

Cárdenas, y la izquierda en general, no considera necesario modificar la Constitución y su propuesta se centra en reformar una docena de leyes secundarias con miras a fortalecer a Pemex, que cree que debe mantenerse a la cabeza de la industria petrolera.

Elemento clave

La participación de la iniciativa privada en el sector petrolero de México es actualmente limitada: en petroquímica secundaria (que permite la producción entre otras cosas de fibras, resinas y fertilizantes) y de manera muy limitada en exploración y explotación de crudo, en los que sólo acompaña a Pemex bajo contratos de servicio en algunos campos.

Pemex es clave para México, al punto de que cerca de un tercio de sus recursos presupuestales provienen de los impuestos y derechos que se le cobran al monopolio petrolero.

Pero en los últimos años el país también ha visto un estancamiento en la producción de crudo.

En 2004 México llegó a su pico de producción de crudo, con 3,4 millones de barriles diarios, aunque comenzó a caer hasta mantenerse en los niveles actuales de 2.5 millones de barriles diarios.

Para algunos la explicación está en el régimen fiscal aplicado a Pemex, que no le permite invertir más, y en la falta de tecnología de la empresa estatal para emprender proyectos en áreas más complicadas como aguas profundas.

Pemex, jugador central

Cárdenas cree que es vital modificar su régimen fiscal para que Pemex pueda destinar más recursos a exploración y producción.

"Es la Secretaría de Hacienda la que determina si Pemex invierte o no invierte, aunque tenga recursos o tenga posibilidad de obtener recursos propios o vía crédito", dijo Cárdenas.

"A Pemex se le empiezan a cobrar impuestos desde antes de generar ganancias o ingresos. ¿Un privado está dispuesto a pagar impuestos por adelantado".

En su opinión, el que se mantenga Pemex como el jugador central de la industria o permitir la entrada de particulares abre un dilema que puede afectar el futuro de México: "¿Se quiere un país que decida por sí mismo sus destinos o se quiere un país al que se le impongan decisiones ajenas al interés nacional? Yo diría que ese es el centro del debate".

Para Cárdenas, el petróleo debe ser un recurso visto en función del interés nacional, en tanto que el objetivo de la iniciativa privada es obtener una "ganancia máxima y en el plazo más corto".

Convocan a oponerse

El discurso más repetido por algunos líderes de la izquierda en estos días es que el gobierno y el PAN quieren privatizar a Pemex, algo que ambos rechazan al tiempo de que sostienen que sus propuestas garantizarán que el Estado mantenga el dominio y propiedad del petróleo y los hidrocarburos.

Diversos izquierdistas, incluido el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, que hace unos meses abandonó el PRD para crear su propio grupo político (Morena), han convocado a la gente a oponerse a las propuestas del PAN y el oficialismo.

Cárdenas fue militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) -que hoy gobierna el país- hasta 1987, cuando lo dejó para encabezar el que se convertiría en la principal fuerza de izquierda, el PRD.

En tres ocasiones fue candidato a la presidencia y para muchos ganó los comicios de 1988, la primera vez que contendió, pero fue víctima de un fraude orquestado por miembros del PRI, un partido que gobernó el país por siete décadas continuas hasta el 2000.

En 1997 se convirtió en el primer alcalde electo de la ciudad de México, lo que marcó el inicio de gobiernos de la izquierda en la capital del país, que hasta ahora se mantiene.

Como su padre, también fue gobernador de Michoacán, el estado occidental donde el apellido Cárdenas es respetado por todas las fuerzas políticas.

El ingeniero -un hombre serio a quien en pocas ocasiones se le ve reír- nació en 1934, el año que marcó la llegada a la presidencia de su padre, un general del ejército considerado como uno de los mandatarios más populares de México.

Riesgo y libertad

Durante su mandato de 1934 a 1940, Lázaro Cárdenas distribuyó ampliamente tierras a campesinos y abrió el país a los exiliados de la guerra civil en España.

Pero una de las cosas por las que más se le recuerda es por el anuncio que hizo la noche del 18 de marzo de 1938: la expropiación de la industria petrolera, luego de que las 17 compañías que operaban se negaron a cumplir con un fallo de la Suprema Corte de que debían pagar salarios caídos a los trabajadores del sector.

Tras la expropiación, en la Constitución se prohibieron concesiones a empresas privadas, un mecanismo en las que ellas asumen la mayor parte del riesgo y tienen más libertar para actuar.

México es considerado como uno de los países con las leyes más restrictivas del mundo en materia petrolera.

"La idea de que los hidrocarburos pertenecen a los mexicanos es un concepto profundamente inculcado, muy cercano al concepto de soberanía y de la historia nacional", señaló en un reporte el grupo financiero Banamex.

López Obrador ha convocado para el 8 de septiembre a una movilización en el Zócalo de la capital en defensa del petróleo, mientras que el PRD alista una consulta ciudadana para finales de agosto.

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