20 de Septiembre de 2018

México

Yucateco bucea en la inmundicia... y le encanta

Julio César trabaja en un espacio oscuro, frío y con el riesgo de morir en las entrañas más profundas de la Ciudad de México.

Julio César Cu Cámara, yucateco de nacimiento, asegura que le gusta su trabajo: bucear en las aguas negras de la Ciudad de México. (Telemundo)
Julio César Cu Cámara, yucateco de nacimiento, asegura que le gusta su trabajo: bucear en las aguas negras de la Ciudad de México. (Telemundo)
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Agencias
CIUDAD DE MÉXICO.- Si piensa que el trabajo de un buzo en la profundidad del mar es difícil y arriesgado, está en lo correcto. Ahora, imagine que ese buzo se sumerge diariamente en una mezcla de agua sucia, inmundicias y los objetos más extraños que pueda imaginar. Ese buzo existe y platicó con Abraham Reza, de Grupo Milenio, sobre su experiencia en el oscuro mundo del drenaje de la Ciudad de México.

Para los trabajos de revisión y mantenimiento de los más de 12 mil kilómetros de redes primaria y secundaria de drenaje el Sistema de Aguas de la CdMx (Sacmex) cuenta únicamente con un buzo industrial, el cual ha realizado la limpieza en tuberías, cárcamos, plantas de bombeo, presas y drenaje profundo durante 33 años continuos.

Para este trabajo se requiere de una capacitación de aproximadamente cinco años y el gobierno capitalino invierte en la formación 25 mil dólares, a esta cifra se le suman los 270 mil pesos que se gastan en la compra de uniforme y equipo de buceo.

El uniforme se conforma de un traje de hule de 3 centímetros de grosor importado de Noruega, tres mangueras a las que llamamos cordón umbilical (por las cuales circula el oxígeno y los cables de sonido), además de un casco de acero y bronce con un peso de poco más de 10 kilos y una consola de regulación y control", explica Julio César Cu Cámara, de 57 años y habitante de la Ciudad de México, pero yucateco de nacimiento.

Sus principales labores consisten en limpiar y retirar los desechos sólidos que se acumulan en las coladeras, presas, vasos reguladores y hasta en el drenaje profundo.

"Nos hemos encontrado animales muertos, cabezas de marrano, aparatos electrodomésticos, refrigeradores, hornos de microondas, alfombras, partes de autos y hasta cuerpos humanos. No sabemos de dónde vienen, pero las aguas negras son realmente un mundo diferente", detalla.

Cu explica que se convirtió en buzo cuando era joven, pues es algo que, según él, lleva en la sangre. "Comencé a nadar desde que era niño, poco a poco el agua se convirtió en mi pasión, por lo que cuando me convertí en un joven decidí aprender a bucear. Tiempo después en una de mis prácticas conocí a alguien que me platicó del trabajo y pues, bueno, aquí estoy".

Trabajo a ciegas

César es empleado del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) desde 1983, en un inicio formaba parte de un grupo de cuatro buzos, pero con el paso del tiempo y luego de algunos accidentes, dos del equipo decidieron jubilarse, mientras que uno más murió en su deber.

"José Luis y yo estábamos trabajando en la presa San Joaquín, pero a veces es tanta la basura que se tira que las compuertas se llegan a taponear. Aquella ocasión él se metió a hacer la revisión y encontró unas llantas, en el momento en que las jaló se destapó la presa, lo absorbió la presión, nos rompió el cordón umbilical, se estrelló contra la pared, se le rompió el casco y lo mató", detalló César Cu.

El trabajo, no es sencillo, se hace "a tientas", lo que implica meter las manos y correr el riesgo de cortarse con cualquier objeto e incluso tropezar y perder la concentración.

"Son aguas totalmente negras, desechos de millones de gente, de fábricas que tiran su agua contaminada y de hospitales. A los 10 centímetros de profundidad pierdo totalmente la visibilidad, trabajo totalmente a ciegas, por eso es muy importante la comunicación, todo lo hacemos con tacto, nos ayudamos con algunos ganchos, pero solo para ver si la reja no tiene algo y rascarle. Ya que estoy totalmente sumergido, mis compañeros en el control de voz me siguen a través de la burbuja de agua que produce el traje", aseguró.

César señala que en este oficio el miedo siempre es latente, "pero no puedes trabajar con miedo, entonces me encomiendo a Dios y sigo haciendo nuestra labor"

Para César este es el mejor trabajo del mundo, pues explica que gracias a él todos los desechos sólidos que se tiran en las calles no bloquean el drenaje y se evitan grandes inundaciones.

Trabajo excepcional

La Ciudad de México cuenta con un sistema de drenaje de gran magnitud, que capta las aguas residuales domésticas e industriales y pluviales. Su estructura está formada por 10 mil 240 kilómetros de tubería de redes secundarias, dos mil 087 kilómetros de redes primarias y 144 kilómetros de colectores.

Asegura que cuando realiza este trabajo se siente completo, afirma que le encanta y que a pesar de que ya se puede jubilar, simplemente no lo hará.

Actualmente entrena a un joven, al que piensa dejar como herencia el traje y un área de trabajo a la que califica como excepcional.

"Mire, debajo del agua me siento tranquilo, no hay nada que se le parezca, he desarrollado un instinto diferente". Pero este trabajo no se reduce a esto, Cu Cámara también trabaja en la red de agua potable y constantemente colabora con las distintas instituciones de seguridad del país, con ellos realiza búsqueda de cuerpos que se sospecha fueron depositados en las alcantarillas, ríos o presas.

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