18 de Noviembre de 2018

México

El Z-43 se refugió en México y apostaba en carreras de caballos

Funcionarios dijeron que el líder regional prefirió ocultarse en CDMX porque le facilitaba pasar inadvertido.

El detenido el jueves (6) posa junto a otros capos zetas en una imagen de 2010 de los que 'El Pinky' (3), 'El Z42' (4), 'El Ardilla' (5), 'La Rana' (7), 'El Z40' (8), 'El Amarillo' (9) ya están presos, mientras que 'El Quemado', (1), 'El Comandante Gallo' (2) y 'El Pompín' (10) fueron abatidos en operativos federales. (Especial)
El detenido el jueves (6) posa junto a otros capos zetas en una imagen de 2010 de los que 'El Pinky' (3), 'El Z42' (4), 'El Ardilla' (5), 'La Rana' (7), 'El Z40' (8), 'El Amarillo' (9) ya están presos, mientras que 'El Quemado', (1), 'El Comandante Gallo' (2) y 'El Pompín' (10) fueron abatidos en operativos federales. (Especial)
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Agencia
Ciudad de México.- Identificado como el último de los zetas fundadores en activo, el último de los “numerados” de la organización criminal, José María Guízar Valencia, El Z43, se refugió hace seis meses en Ciudad de México, donde era asiduo apostador a las carreras de caballos del Hipódromo de las Américas.

Era una de las actividades que realizaba en la capital, desde donde aun con su poderío disminuido manejaba operaciones de narcotráfico y crimen organizado en el sureste del país.

El hombre, por quien el gobierno de EU ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares, se escondió en la suite de un hotel de la colonia Roma, por la que pagaba una renta mensual de 20 mil pesos.

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Informes de inteligencia a los que tuvo acceso Milenio, revelan que al menos desde agosto de 2017, Guízar Valencia se trasladó a Ciudad de México, pero no dejó del todo sus negocios como jefe de plaza en Tabasco para el cártel de Los Zetas.

Buscó pasar inadvertido, estaba solo, sin el círculo de seguridad con el que se movía ni los escoltas y sicarios con los que desplegó una ola de violencia en entidades como Veracruz y Chiapas.

Su afición a los caballos, que lo llevaron incluso a comprar algunos equinos, hicieron que fuera cliente frecuente en el Hipódromo, que está en la delegación Miguel Hidalgo.

Las autoridades federales lograron documentar sus constantes visitas a la zona de apuestas y otros movimientos, lo que les permitió preparar el operativo en su contra.

Funcionarios dijeron que el líder regional prefirió ocultarse en Ciudad de México porque le facilitaba pasar inadvertido, contrario a sus zonas de operaciones, “en las que era conocido“.

Solo, cuando regresaba a su hotel de la colonia Roma, fue capturado en la calle el último jefe “numerado” de Los Zetas, el 43 de una historia que inició con Arturo Guzmán Decena, El Z1 para erigir en 2001 al brazo armado del cártel del Golfo.

Para el gobierno federal, 17 años después de su creación, la fracción de líderes del grupo criminal terminó con la captura, sin un solo disparo, de El Z43.

Se concluye una etapa en la que varios militares desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (Gafes), cuerpo élite del Ejército, crearon a los temibles zetas y se convirtieron en sicarios al servicio del capo Osiel Cárdenas Guillén.

En pocos años alcanzaron un poder que hizo que la administración de Barack Obama los clasificara en 2011 como un “inusual y extraordinaria amenaza a la estabilidad de los sistemas políticos y económicos internacionales” por su grado de peligrosidad y violencia.

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