26 de Septiembre de 2018

México

'El Chapo', un poderoso capo del narco

Joaquín Guzmán Loera ha sido capturado dos veces y otras tantas se ha escapado de cárceles de máxima seguridad de México.

Joaquín Guzmán Loera en imagen luego de su captura el 22 de febrero de 2014. Este domingo se dio a conocer su fuga del penal del Altiplano. (Archivo/agencias)
Joaquín Guzmán Loera en imagen luego de su captura el 22 de febrero de 2014. Este domingo se dio a conocer su fuga del penal del Altiplano. (Archivo/agencias)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Con motivo de la nueva fuga de Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, reeditamos el siguiente reportaje publicado por The Associated Press el 4 de marzo de 2014, sobre los orígenes y ascenso del narcotraficante. 

Después de su captura en Mazatlán, Sinaloa, el 22 de febrero de 2014, Joaquín "El Chapo" Guzmán fue encarcelado en el Penal de Máxima Seguridad del Altiplano, Estado de México, un complejo rodeado por alambres de púas, donde estuvo retenido junto con otros capos del narcotráfico.

Atrás quedaron su vida como jefe del Cártel de Sinaloa y sus orígenes en La Tuna de Badiraguato, un pueblo de montaña del estado de Sinaloa, en la costa del Pacífico mexicano. 

Orígenes del Capo

Guzmán Loera fue uno de al menos seis hijos de un supuesto ganadero que, según las autoridades, en realidad se dedicaba a la principal industria de la zona, el cultivo y contrabando de opio y marihuana.

De niño, Guzmán fue maltratado por su padre, según Michael Vigil, ex agente del Departamento Estadounidense Antidrogas. Pero sin una educación que le ofreciese otras alternativas, Guzmán siguió los pasos de su padre y se dedicó al comercio de las drogas. Comenzó a cultivar marihuana en forma independiente, sin la intervención del padre, con quien mantuvo una relación fría.

Hacia fines de la década de 1970, cuando todavía no tenía 30 años, el capo Héctor Luis Palma Salazar le encargó el traslado de drogas de las ciudades costeras de Sinaloa hacia Estados Unidos, de acuerdo con "El último narco", una biografía de Guzmán del periodista Malcolm Beith.

Hombre al que no le gustaba llamar la atención y menos apegado a las casas y los autos fastuosos que la mayoría de los traficantes, Guzmán escaló posiciones rápidamente. 

A comienzos de los 80 supervisaba la logística de Miguel Ángel Félix Gallardo, fundador del Cártel de Guadalajara. Fue la mano derecha de Gallardo por años, hasta convertirse en una de las figuras dominantes del narcotráfico. Gallardo fue finalmente arrestado en 1985 por el asesinato del agente Enrique "Kiki" Camarena.

"Surgió de repente, de la noche a la mañana", dijo Edward Heath, quien dirigió la oficina de la DEA en México en la época en que fue asesinado Camarena. "El tipo era lo suficientemente inteligente como para aprender cómo se hacen las cosas".

Guzmán era también brutal, según Heath. "Si alguien no rendía o pasaba a ser una amenaza, lo eliminaba. Mucha gente fue asesinada. O terminó presa".

A medida que consolidaba su poder Guzmán comenzó a experimentar con formas novedosas de contrabando. Fiscales estadounidenses dicen que creó una empresa de taxis aéreos y usó dos aviones Learjet para transportar drogas. Alquiló depósitos en el sur de California, en Chicago, Newark (Nueva Jersey) y San Antonio para almacenar sus productos.

En 1989 escondió cocaína en cajas de jabón enviadas al sur de California. En 1992 abrió una ferretería cerca de Los Angeles para importar rollos de alambrado mezclados con compartimientos de fibra de vidrio llenos de cocaína. 

En una ocasión fue arrestado un camionero en México con 1,400 cajas de chiles jalapeños con destino a Los Angeles, cada una de las cuales contenía un kilo de cocaína. En total había 7.3 toneladas.

Luego aparecieron los túneles. "Se puede decir que fue el padrino de los túneles en la frontera", expresó Kirkpatrick, el agente de aduanas que encontró el pasaje subterráneo.

Ese pasaje fue el primero de muchos usados por Guzmán. En los años siguientes fueron hallados media decena de túneles en California y Arizona, que se extendían cientos de metros y estaban equipados con plataformas hidráulicas y carros de carga eléctricos. Uno se extendía más de 400 metros (1,400 pies), desde Tijuana, en México, hasta un depósito en San Diego, según documentos judiciales.

Eran "transportistas" de los colombianos

A comienzos de los 90 la DEA consideraba a Guzmán uno de los 10 capos más peligrosos de México, aunque por entonces las organizaciones mexicanas no preocupaban tanto como los Cárteles de Medellín y Cali en Colombia, según Robert Bonner, quien dirigió la DEA entre 1990 y 1993. Los mexicanos eran simples "transportistas" de los colombianos, dijo.

Eso cambió cuando el grupo de Gallardo decidió aceptar cocaína como pago, en lugar de efectivo, apoderándose lentamente del control de la cadena entre América del Sur y Estados Unidos. Pablo Escobar fue muerto por la policía a fines de 1993 y pronto los mexicanos le habían arrebatado el control del negocio a los colombianos.

Guzmán y sus socios llegaron a ser conocidos como el Cártel de Sinaloa, y libraron una cruenta guerra contra una agrupación de antiguos aliados, el Cártel de Tijuana, comandado por los hermanos Arellano Félix. La pugna cobró notoriedad a nivel internacional en mayo de 1993 cuando un grupo de hombres armados abrieron fuego contra el vehículo en que viajaba un cardenal, acribillando al religioso con 14 impactos de bala.

El asesinato obligó a las autoridades mexicanas a abandonar su tolerancia y complicidad con Guzmán y sus secuaces. Ofrecieron una recompensa de 5 millones de dólares para cualquier información que llevase a su captura. Guzmán huyó a Guatemala, donde fue arrestado menos de un mes después de la muerte del cardenal.

El expediente de Guzmán abarcaba 14 tomos, con abundantes pruebas de diversos delitos, incluyendo tráfico de drogas, asesinato e involucramiento en la muerte del cardenal. En 1995, Guzmán fue convicto y enviado a una prisión en Guadalajara donde, muchos pensaron, pasaría el resto de sus días. Pero se equivocaron.

La primera fuga

El 19 de enero del 2001, cuando le faltaban 12 años para cumplir una condena de 20, Guzmán se escondió en un carrito de lavandería y un guardia lo sacó de la cárcel, según Vigil, el ex agente de la DEA. Guzmán le ordenó al guardia detenerse frente a una tienda, y allí desapareció en la oscuridad de la noche.

La fuga intensificó el mito que rodeaba la imagen de Guzmán, con lo que se hizo más fuerte.

Consolidó su poder sobre las redes de distribución en Los Angeles y Chicago, que se convirtieron en las principales centrales para el Cártel de Sinaloa. Expandió sus operaciones hacia Europa y Australia, a donde envió emisarios para desarrollar contactos locales que conocían a los funcionarios corruptos y sabían cómo construir los canales para el tráfico.

A fin de transportar la cocaína que provenía de Colombia, la traía por aire a pistas de aterrizaje en Guatemala, y de allí las trasladaba por tierra a Estados Unidos, donde las autoridades dicen que controlaba aproximadamente la mitad de la frontera de 3.100 kilómetros (1.954 millas). Usó un avión Boeing 747, camiones, carros, lanchas y vagones para transportar los narcóticos según uno de los casos pendientes en Chicago. Desde esa ciudad, estiró sus tentáculos hacia Vancouver, en Canadá, Filadelfia y Nueva York.

Después de que Estados Unidos lanzó una fuerte ofensiva contra la producción de metanfetaminas, Guzmán incursionó en ese mercado, importando ingredientes desde Asia y Europa para operar enormes laboratorios en Sinaloa.

Ofensiva contra los cárteles de la droga

Las autoridades mexicanas iban capturando o arrestando a sus rivales, pero Guzmán sobrevivió, su poder afianzado aún después de que el entonces presidente Felipe Calderón lanzara una ofensiva contra los Cárteles en 2006.

Durante todo ese tiempo evadió captura, gastando enormes sumas de dinero para adquirir equipos de comunicaciones ultramodernos y desarrollando una maquinaria de seguridad capaz de retar a las fuerzas policiales de algunos países, dijo una fuente policial estadounidense. Con ese apoyo, se movía sin dificultad, asistiendo a eventos familiares y casándose con una reina de belleza, Emma Coronel, en 2007 en un concurrido festín en Sinaloa. (En total, se estima que Guzmán tuvo por lo menos nueve hijos con tres mujeres distintas).

Guzmán sobrevivió gracias a alianzas temporales con otros delincuentes y a la entrega de información a agentes del gobierno, que los mataban o capturaban, dice David Shirk, profesor de ciencias políticas de la Universidad de San Diego.

"El Cártel de Sinaloa tenía la capacidad financiera y organizativa pero, lo más importante, sabían cómo eliminar a su competencia", dice Shirk. "Para tener éxito en esto se necesita más que saber cómo esconder un alijo de drogas. Hay que saber cómo conseguir información, cómo cultivar las relaciones con las autoridades".

Guzmán era también cuidadoso con su imagen, y evitaba los métodos brutales empleados por otros Cárteles. La revista Forbes lo calificó como "Uno de los hombres más poderosos del mundo" en 2009, suscitando protestas del gobierno mexicano. Durante varios años fue incluido en la lista de multimillonarios que publica esa revista, junto con Bill Gates y otros.

Tan es así que se puede decir que administraba su grupo como si fuera una gran corporación. Según grabaciones secretas, Guzmán aceptaba una pérdida de 20% en una operación, dijo Anthony Coulson, ahora retirado pero quien fue jefe de la filial de la DEA en Tucson, Arizona, pero si la pérdida superaba esa cifra, exigía otros métodos.

"Era un matón que tenía la capacidad de emplear una violencia brutal pero a la vez tenía un gran talento organizativo y estratégico", afirmó Coulson.

Segunda captura... y segunda fuga

El final de El Chapo, o al menos eso se creía, llegó súbita y calladamente. El 22 de febrero, gracias a una grabación secreta de agentes estadounidenses, marinos mexicanos allanaron un apartamento en el cuarto piso de un condominio en Mazatlán. Fue hallado en el baño, junto con su esposa y dos hijas mellizas de dos años y medio. No hubo un solo disparo.

Tras su captura, algunos vaticinaron que su organización sobrevivirá. Al fin y al cabo los capos de drogas van y vienen, pero sus imperios perduran. Además, no todos en México opinan que el Cártel de Guzmán era tan siniestro.

Diás después, de su captura, el miércoles por la noche, cientos de personas salieron a las calles de Culiacán, la capital de Sinaloa, en apoyo del narcotraficante, a quien consideran un salvador. 

Artistas de la música norteña tocaron sus trompetas mientras jóvenes en uniformes escolares alzaban carteles exigiendo la libertad de su paisano quien, a ojos de algunos, logró tanto a pesar de su captura final. Uno de los Cárteles decía: "Amamos al Chapo".

***

En los primeros minutos de este domingo se informó que anoche Joaquín "El Chapo" Guzmán volvió a fugarse, ahora del penal Federal de Máxima Seguridad del Altiplano, Estado de México.

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