25 de Septiembre de 2018

México

México tiene lo necesario para erradicar la lepra

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, en los últimos años la enfermedad se ha recrudecido en ese estado.

A pesar de los intentos de erradicarla, en México del 2010 al 2014 hubo mil y un casos de lepra. Imagen de contexto. (oaxaca.quadratin.com.mx)
A pesar de los intentos de erradicarla, en México del 2010 al 2014 hubo mil y un casos de lepra. Imagen de contexto. (oaxaca.quadratin.com.mx)
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Milenio
MÉXICO, D.F.- A pesar de los intentos de erradicarla, en México del 2010 al 2014 hubo mil y un casos de lepra y Oaxaca es el estado en el que la enfermedad más se ha recrudecido en los últimos años, de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud obtenidos a través de transparencia.

De 2005 al 2009 los casos registrados en la entidad representaron 4.3por ciento del total en el país,  mientras que del 2010 al 2014 la participación porcentual se elevó al 9.1 por ciento.

A diferencia de Oaxaca, a nivel nacional los casos de lepra al comparar ambos períodos se redujeron 16.5por ciento, ya que del 2005 al 2009 se registraron en todo el país mil 119 casos.

Los datos de la dependencia indican que en el plano nacional México cumple con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para erradicar la enfermedad, al tener una tasa de prevalencia de 1 caso por cada 10 mil habitantes, aunque 28 municipios de 10 estados son considerados "prioritarios" por el número de casos que concentran.

En cuanto al avance de la enfermedad a Oaxaca le siguen Michoacán, al pasar de ser el 6.4por ciento al 9.8por ciento del total nacional; Colima, del 2.3por ciento al 3.6por ciento; y Chiapas del 0.5por ciento al 1.7 por ciento. 

A excepción de Colima, todos estos estados se encuentran entre los estados con mayores niveles de pobreza según el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

"Un castigo de Dios"

"Es una enfermedad que tiene que ver con los determinantes sociales de la salud: cuando hay condiciones de hacinamiento, pobreza, mala nutrición hablamos de comunidades propensas a presentar la enfermedad", explica Jesús Felipe González Roldán, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece).

Causada por la bacteria Mycobacterium leprae, el contagio de la lepra se da de manera aeróbica y tiene un período de incubación que va de tres a cinco años. Entre los principales síntomas destacan úlceras en la piel, daño neurológico, alteraciones en la sensibilidad térmica y deformidad ósea.

La enfermedad estuvo asociada a la inmoralidad y la impureza desde hace 4 mil años, considerada altamente contagiosa, vergonzosa y mutilante.

En el Antiguo Testamento, el Levítico establece leyes para la identificación y tratamiento del leproso, quien según la Biblia era portador de una maldición y estaba destinado a vivir desterrado del "reino de Dios". Otros textos históricos egipcios, chinos e hindús hacen referencia a esta enfermedad y a las curas para su remedio, como beber orines de camello, untarse cal, o "una conducta intachable".

En México la enfermedad llegó como consecuencia de la colonización. El historiador Francisco del Paso y Troncoso asegura que la viruela y la lepra fueron las principales armas para derrocar a los imperios prehispánicos.

En 1930, el gobierno mexicano lanzó su primera estrategia oficial de combate a la enfermedad basada en la exclusión y segregación de los pacientes. Aquel año, el presidente Emilio Portes Gil publicó en el Diario Oficial de la Federación el "Reglamento Nacional de Profilaxis de la Lepra".

Según el primer censo de enfermos, existían mil 450 enfermos en México, "que lo infectan en toda su extensión" salvo Tlaxcala, "único indemne de la plaga".

El decreto estableció la obligatoriedad de tratamiento y aislamiento de los pacientes bajo la premisa de que "la ciencia moderna, eminentemente humanitaria, sólo permite privar a los enfermos de su libertad en bien de sus semejantes".

En los hechos a los enfermos se les prohibió el matrimonio y el ejercicio de la paternidad, hospedarse en hoteles, viajar, servirse de comedores, lavaderos y baños públicos. También estaban impedidos para ejercer oficios y actividades varias, entre ellas cualquiera que estuviera relacionada con la preparación de alimentos o aquéllas que implicara trabajar colectivo, tampoco podían ejercer la prostitución.

La política pública del Estado mexicano convirtió a los enfermos de lepra en ciudadanos de segunda.

Cambio de paradigma

Según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos a 2013, México ocupa el número 11 de 20 países de América Latina continental en la incidencia de lepra por cada 100 mil habitantes; una tasa de 0.14.

Esto le coloca por arriba de países como Perú, Panamá, Honduras, El Salvador o Guatemala, donde se promedia una tasa de 0.05 casos. En tanto, en Brasil, el más afectado en todo el continente, la tasa es de 15.4.

 

De acuerdo con la OMS, la estigmatización de la enfermedad persiste a pesar de las centurias, y representa un obstáculo para que el paciente acuda a un tratamiento.

Con el paso del tiempo, y con la llegada de la medicina moderna, este padecimiento fue tratado como un problema de salud pública que requería estrategias para su control.

Aunque el confinamiento de los enfermos en recintos conocidos como "leprosarios o lazarenos" era una práctica que fue desapareciendo hace unas cuantas décadas, el tratamiento de la lepra ha migrado a la dosis de multimedicamentos.

Esta es una curación simple y eficaz para todos los tipos de lepra que aún persisten, de tal forma que el aislamiento de los enfermos ya no es necesario.
Hasta agosto de este año, el programa nacional de combate a la lepra había diagnosticado 114 nuevos casos principalmente en Guerrero, Jalisco, Oaxaca. Sinaloa y Michoacán.

Para González Roldán, la estrategia gubernamental para combatir la enfermedad de Hansen ahora descansa en la detección oportuna y el tratamiento mediante distintos fármacos gratuito, ya no en el aislamiento y segregación.

Esta  ha limitado las deformaciones y llagas asociadas a la enfermedad. En la actualidad, solo 5por ciento de los casos registrados en 2014 presentan alteraciones estructurales en ojos y reabsorción ósea en manos y pies.

"Es una enfermedad milenaria. No debemos cerrar los ojos a la enfermedad, tenemos que evitar la discriminación y estigmatización; México va a al vanguardia en el contexto internacional y estamos cerca de eliminarla", asegura Felipe González. 

El entrevistado reconoce que la SS avanza en el proceso de eliminar la enfermedad, presupuestando 9 millones para el presente año fiscal para su prevención y tratamiento; sin embargo, la lucha contra la discriminación de los enfermos avanza a un paso más lento.

Hace 85 años, el estado impuso a los enfermos "el sacrificio de su libertad" para tratarlos, hoy el combate a la enfermedad es el tratamiento oportuno, aunque en pleno siglo XXI continúan existiendo mexicanos lo suficientemente pobres como para ser vulnerables a la enfermedad.

Hace 112 años La Huasteca veracruzana fue testigo de cómo la lepra era tratada en México: con base en la contención y exclusión a consecuencia del miedo.

Combatirla con llamas

Era 1903 y cuadrillas de voluntarios equipadas con bombas de agua, desinfectaban las viviendas, que finalmente eran reducidas a cenizas en el municipio de Pueblo Viejo, en los lindes con Tamaulipas, a causa de un brote de lepra.

El fotógrafo J.W. Donnel atestiguó y documentó la destrucción del patrimonio de los enfermos para aplacar el contagio mientras que estos eran recluidos por los escuadrones sanitizantes a leprosarios.

En los albores del siglo XX los puertos de la zona eran entrada de muchos extranjeros que arribaban de diferentes partes de mundo y los controles sanitarios carecían de reglas estrictas.

"No sólo la lepra azotó los puertos de La Huasteca, sino lo fue la fiebre amarilla y la tuberculosis, en comunidades tan pequeñas como Pueblo Viejo, era indispensable acciones radicales para proteger a la población, pues una epidemia de esta naturaleza podía arrasar con el municipio en poco tiempo, debido a las temperaturas extremas, y el contacto con los enfermos se hacía sumamente peligroso", dijo Carolina Infante, cronista de La Huasteca.

Un siglo después la lepra no ha sido erradicada en México, ni tampoco de Veracruz, pero la tendencia apunta hacia una disminución sustancial de la enfermedad.

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