23 de Septiembre de 2018

México

Acusan a la SEP de 'borrar' del mapa a 17 normales rurales

'Luchamos por la educación que nos enseñe a pensar, no a obedecer', aseguran los líderes, quienes rechazan ser guerrilleros.

Imagen del portón de entrada de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Guerrero, una de las más combativas y 'radicales' de México. (Archivo/AP)
Imagen del portón de entrada de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Guerrero, una de las más combativas y 'radicales' de México. (Archivo/AP)
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Francisco Mejía/Milenio
TUXTLA GUITIÉRREZ, Chiapas.- Dirigentes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México aseguraron que no permitirán la transformación o cierre de las 17 normales rurales del país, tal y como lo pretende la SEP en su Plan Integral de Fortalecimiento de las 449 escuelas que existen.

En entrevista con MILENIO, el representante del Comité Ejecutivo Estudiantil Belisario Domínguez de la Normal Rural Mactumactza en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Juan Daniel Torres Vázquez, afirma que la federación sesiona para impedir ese intento de la SEP, que “sería un golpe político muy fuerte”.

Los dirigentes afirman que la supuesta modernización de estos planteles —que será dada a conocer este mes— no es más que un pretexto para desaparecer las normales que, algunas incluso datan de la década de los 20 del siglo pasado.

Los estudiantes fueron entrevistados en los patios de esa normal rural; esta escuela, junto con la Isidro Burgos de Ayotzinapa, en Guerrero, son de las más combativas y “radicales” de México.

En las 17 normales rurales del país “habrá resistencia ¡No nos agarrarán con los brazos cruzados!”, reitera Torres Vázquez.

Sus actos de protesta se conocen en todo Chiapas: marchas, plantones en cruceros importantes, toma de edificios públicos, secuestro de transporte público y privado, enfrentamientos con la fuerza pública y más.

Rojo, desde la cuna

En los muros de la Normal Rural Mactumactza destacan pinturas del Che Guevara, Marx, Lenin y el subcomandante Marcos. En sus frases, también en muros, se lee la palabra “¡resistencia!”, que los ha acompañado desde hace 59 años, cuando se fundó su escuela. Antes se le denominaba Centro Regional Campesino.

“La esencia de la normal rural se caracteriza por hacer surgir la conciencia de la juventud revolucionaria: nos enseñan a pensar, a analizar”, afirma Anel Joaquina Díaz.

Desde la federación se marca la ruta y línea política a seguir en esas normales rurales. En cada una existe un comité que “se encarga de orientar para la formación de la conciencia social”.

La misma Anel defiende la teoría marxista que durante cuatro años reciben los estudiantes de esas escuelas; “el marxismo-leninismo es la principal característica de las normales rurales”.

Torres Vázquez es originario de Venustiano Carranza, Chiapas, y conoce muy bien la Organización Campesina Emiliano Zapata Casa del Pueblo, que en diferentes momentos se le ha relacionado con la guerrilla del Procup, “vengo de un lugar donde la gente es muy organizada”.

Se le pregunta sobre la acusación de que son guerrilleros. “Guerrilleros, no, portadores de un pensamiento crítico y analítico, sí; luchamos por una educación que nos enseñe a pensar, no a obedecer”.

Torres Vázquez, junto con los otros entrevistados, afirma que el denominado Plan Integral de Fortalecimiento de las 449 escuelas normales del país tiene por objetivo “desenraizar los movimientos magisteriales, desde abajo, desde las normales rurales, pues de ahí provienen los ideales”.

Curso de inducción

Los jóvenes de nuevo ingreso pasan por el filtro de un curso de inducción, “el pequeño burgués no se queda en esta escuela, tienen que demostrar que son hijos de campesinos”, afirma Gildardo, alumno de segundo grado de la licenciatura de Educación Primaria.

“En el curso no hacemos nada del otro mundo, se ven modos de producción, deporte, comida, desayuno, círculo de estudio”.

Refiere que el curso que se imparte durante una semana a los estudiantes de nuevo ingreso y que no forma parte de la currícula oficial de esas escuelas, sino de la línea política de la federación, tiene por objetivo “generar en los alumnos esa conciencia de clase”.

A las normales rurales del país llegan cientos de solicitudes de ingreso; sin embargo, pocos logran ingresar. Hace dos años la normal de Mactumactza recibió un poco más de mil solicitudes; solo se quedaron 60 estudiantes.

Durante 2015 se entregaron 850 fichas y solo fueron aceptados 90 estudiantes; la matrícula actual de dicha normal es de 555 estudiantes.

Hasta 2003 la normal Mactumactza contaba con internado; sin embargo, el entonces gobernador perredista Pablo Salazar Mendicuchia acabo con él. Además del hospedaje los estudiantes recibían comida, lavado de ropa, colchones, vestimenta, servicio de peluquería, útiles escolares y beca.

Todo eso se acabó y ahora solo tienen una beca de dos mil pesos mensuales para renta, comida y vestimenta.

Actualmente en la normal se construyen cinco dormitorios para hombres y cuatro para mujeres, “la lucha en las calles nos ayudó a recuperar el internado”. Sin embargo, su construcción camina con lentitud y se teme que no llegue a utilizarse.

A decir del profesor Joaquín Zebadúa Romero, la desaparición de las normales rurales es un hecho: “Sí, categóricamente, sí; el futuro de esta escuela y otras es convertirse en una escuela universitaria: cambiarle de filosofía, sentido y solidaridad con las comunidades”.

Agrega: “Se dice que las normales rurales son semillero de políticos, de grilla y por eso el Estado apuesta a acabar con esa filosofía. Aquí es un semillero de personas con conciencia”.

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