19 de Septiembre de 2018

México

 / Pemex

María de la Cruz fue velada como Margarita Falcón

Indignación en las familias de las dos víctimas; las cenizas de la primera fueron entregadas por parientes de la segunda.

Ofrendas en el edificio B2. (Notimex)
Ofrendas en el edificio B2. (Notimex)
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Blanca Valadez/Milenio
MÉXICO, DF.- Margarita Falcón tuvo dos velorios. El primero, celebrado el domingo pasado, contó con poemas y canciones, anécdotas y lágrimas, y dos días después el segundo, en el que hubo acaso una corona de cortesía, dos veladoras, ausencia absoluta de amigos y conocidos e incertidumbre de familiares no invitados.

Pero en el primero, el esposo de Margarita, Jorge Ramos, su hija Angélica Alejandra, que radica en Francia; así como los hermanos de la trabajadora rescatada de entre los escombros del edificio B2 de la Torre de Pemex, lloraron, velaron y cremaron en realidad a una desconocida.

Después de más de 100 horas, la familia se enteró de que la PGR les entregó el cuerpo de María de la Cruz Canales Gutiérrez y que debían entregar las cenizas a sus verdaderos parientes.

No solo eso, además acudieron a los servicios periciales de la Procuraduría para reconocer a su familiar, una mujer de 53 años de edad, a punto de jubilarse, con más de 27 años de servicio y encargada de efectuar los planos de los acueductos, que estaba en calidad de desconocida en el forense.

Fue la familia de María de la Cruz la que identificó el error. Se dieron cuenta, así lo denunciaron públicamente, que la denominada víctima 36 en absoluto coincidía con las señas particulares de su pariente en cuanto a estatura y fisionomía, vestuario y placas dentales.

Fue la familia de María de la Cruz la que identificó el error

Inclusive se sometieron a pruebas de ADN hijos y hermanos, presentaron documentos con huellas dactilares para compararlas con las tomadas por los médicos legistas y, finalmente, recibieron un “usted disculpe” de las autoridades judiciales, de los directivos y del sindicato de Pemex.

Para entonces, la familia de María de la Cruz ya había emprendido un largo camino de búsqueda, se metió a la zona cero donde ocurrió la explosión, pegó cartelones por todas partes, pasó horas enteras en los servicios periciales de la PGR y se enfrentó con las autoridades que insistían en que se trataba de la víctima 36.

Los estudios científicos descartaron las supuestas evidencias de identidad sobre el último cuerpo hallado entre los escombros. Por ello los peritos se dieron a la tarea de buscar en su base de datos, de analizar y comparar información hasta llegar a la familia de Margarita Falcón.

“Fueron a mi casa para decirme que debía de hacer una ampliación de declaración, que me iba a llevar unos minutos. Estuve desde las ocho de la noche y salí hasta las 7 de la mañana del otro día, luego de que entregara de manera formal las cenizas de quien yo consideraba mi esposa y que en realidad correspondían a las de la señora María De la Cruz, y esto se dio porque coincidieron las huellas”, relató a MILENIO Jorge Ramos, quien debió llenar de nuevo documentos, solo que en esta ocasión en la funeraria Gayosso de Sullivan.

¿Por qué se dio el error? Ramos no tiene duda: “Se debió a la falta de apoyo por parte de los médicos periciales. La primera vez que fuimos a reconocer el cuerpo no se nos brindaron muchas facilidades, sacaban un cuerpo y lo veíamos desde la vitrina, cuya apreciación es inexacta. Hicimos varias horas de fila a la intemperie, a las cuatro de la mañana. A mí me presentaron un cuerpo con contusiones, con el rostro deformado, se me negó la posibilidad de identificar características peculiares. Se me mostró un cuerpo cubierto totalmente, con una cofia imposible de mover, solo se le veía nariz y boca, que eran parecidas a los de mi esposa, por eso procedí a darle sepultura”.

Luego esos mismos peritos fueron más exigentes. Jorge Ramos debió presentar documentos viejos con las huella dactilares de su esposa para compararlas con las que ya se habían tomado.

“No hay que ser expertos como los de CSI Miami. Les dije ‘¿saben cómo puedo estar 100 por ciento seguro? Con sus pertenencias, con su pulsera, anillos y reloj, algo muy sencillo’, y me dijeron ‘eso se las vamos a entregar en tres días’. Hasta ayer me dijeron ‘¿reconoce estas pertenencias?’ ‘Sí, son de mi esposa’, contesté. Vi la cicatriz de una histerectomía, su lunar en el glúteo y una hilerita de vellosidad que no se puede depilar, las uñas de las manos. No soy experto, pero el dolor de dos familias se hubiese evitado con algo tan sencillo. No pienso denunciar ni levantar demandas, solo espero que ya no nos pongan trabas, que nos sometan a humillaciones y bajezas”, comentó el viudo que este miércoles cremará, ahora sí, a su esposa y llevará sus cenizas a su casa. 

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