Él es el petrolero 'no 1 de México'... después de Pemex

Luis Vázquez empezó con una empresa de buceo; con la reforma energética el presidente de Grupo Diavaz quiere multiplicar sus ventas por 10.

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Grupo Diavaz empezó a prestar servicios de buceo para plataformas hace 40 años. Hoy, con la reforma energética, aspira a convertirse en 'competidor' de Pemex. (diavaz.com)
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Agencias
MÉXICO, DF.- Empezó su vida empresarial con una pequeña compañía de servicio de buceo para plataformas petroleras.

Poco más de 40 años después se perfila para ser el petrolero mexicano número uno, pues Grupo Diavaz es una de las mexicanas mejor preparadas para explotar la oportunidad de la reforma energética.

Diavaz no sólo es el mayor productor de petróleo luego de Pemex sino uno de los principales proveedores de servicios al sector de México. Hace de todo: trabajos de buceo, construcción, mantenimiento y modernización de plataformas y ductos, exploración, perforación y producción de petróleo, y operación y distribución de gas.

Crece entre 10 y 15 % al año desde hace una década, y sus tres divisiones -operaciones marinas, exploración y producción, y gas-, sumaron en 2014 unos mil 200 millones de dólares (mdd) en ventas, según Vázquez, en entrevista con Expansión en su edición impresa del 13 de marzo y cuya suscripción está disponible en el Kiosco Digital.

La empresa ocuparía el puesto 125 en el ranking de ‘Las 500 empresas más grandes de México’ de Expansión, donde no aparece porque no divulga sus cifras. Estaría al mismo nivel que Gas Natural Fenosa y por delante de Iberdrola, Alsea, Cinépolis y Volaris.

“Es complicado que, abriéndose el sector, al día siguiente tengas 20 empresas mexicanas”, dice Sergio Pimentel, comisionado de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). “Ciertamente, ésa es la idea y es la aspiración de México, pero (...) no se va a dar de un día para otro”.

Con las oportunidades que abre la reforma, Diavaz “puede crecer hasta 10 veces”, dice Vázquez. Eso la situaría con unas ventas similares a las que ahora tienen Cemex y Bimbo.

“Es una empresa con varias décadas, es una de las champions que tienen su línea de negocios muy bien (...) diversificada”, dice Eliecer Palacios, CEO de Petro-Rock, un fondo estadounidense de inversión especializado en energía. “Puedo decir, a primera instancia desde Nueva York, que los banqueros no paran de tocar la puerta con ellos para ofrecerles financiamiento”.

La multiplicación de los campos

Diavaz tiene tres grandes oportunidades de crecimiento. Por un lado, ya opera dos campos de petróleo y dos de gas, como contratista de Pemex. En ellos logra cerca de 25 mil barriles diarios de crudo: esto lo convierte en el mayor productor mexicano después de Pemex.

Hasta ahora, sólo recibe un dinero por el contrato para operar. El petróleo es de la estatal y Diavaz no puede venderlo. Pero, tras la reforma, parte de esa producción será de la empresa. “Es el cambio fundamental de la ley”, dice Vázquez, que ya negocia con Pemex para hacer la migración de sus contratos con la estatal y compartir el petróleo y el gas de esos campos.

En segundo lugar, la compañía participa en la Ronda Uno, la primera licitación que el gobierno hará este 2015, a través de la CNH, para adjudicar yacimientos de petróleo y gas a empresas privadas. Diavaz es una de las pocas mexicanas, otra es Grupo Alfa, que cumple uno de los requisitos para presentarse: tener experiencia en exploración y producción.

“Lo que quiere México es asegurar el éxito de la actividad petrolera, por eso es que se pusieron esas restricciones”, dice Pimentel, de la CNH.

Con todo esto, Diavaz DEP, la firma dedicada a la exploración y producción -que es 30 % del negocio-, “va a ser la compañía número uno del grupo en tres o cuatro años”, dice Vázquez. El fondo estadounidense Evercore, que en México preside el ex secretario de Hacienda, Pedro Aspe, posee 20 % de esta empresa.

Por último, como proveedor de servicios, Diavaz podrá hacer nuevos trabajos para las decenas de petroleras extranjeras que lleguen a México.

Emprendió a los 25 años

Vázquez tiene 67 años, mide más de 1.80, es delgado y calvo por delante, pero con una maraña de pelo grisáceo por detrás. Siempre vivió en el mundo petrolero. Creció en la refinería Madero, en Tamaulipas, donde correteaba entre las retorcidas estructuras de metal de Pemex. “Ahí es donde empecé a jugar, enfrente de un tanque de almacenamiento”, cuenta con su habitual sonrisa.

Su padre, Óscar Vázquez Tamez, era químico y trabajaba en Pemex. Los dos hijos heredaron el gusto por la energía. Luis se graduó en ingeniería química y empezó a trabajar en una compañía del sector, a principios de los 70, en la Ciudad de México. Su hermano Óscar, tres años menor, terminó ingeniería mecánica y entró en el Instituto Mexicano del Petróleo.

Diavaz nació por casualidad. Luis Vázquez tenía un amigo, hijo de su padrino, que era superintendente en Pemex. “Yo todo el día le decía: ‘A ver qué negocio hacemos juntos’ —explica—. Y él me dijo: ‘Mira, Luis, no hay buceo’”.

Era 1973, el yacimiento de Cantarell aún no revelaba su potencial y Pemex apenas tenía operaciones marinas. Sin embargo, de vez en cuando necesitaba buzos para reparar sus plataformas de la costa de Veracruz. Y los Vázquez tenían un primo, Ricardo, que era buzo profesional.

“Entonces ya me fui con Óscar, fuimos a pedir dinero prestado e hicimos la compañía —dice Vázquez—. Y ganamos el concurso porque no había (…) ninguna competencia”.

Así nació Constructora Subacuática Diavaz. Luis Vázquez, entonces con 25 años, su hermano Óscar, con 22, y su primo rentaban los equipos y hacían uno o dos trabajos al año con la ayuda de buzos estadounidenses. “Era una segunda chamba”, afirma Vázquez.

Hasta que, en 1978, Pemex confirmó que el campo marino de Cantarell era uno de los yacimientos más grandes del mundo. “Fue como decir: ‘Híjole, qué bárbaro’”, dice Vázquez, medio en serio, medio en broma, como hace a menudo. “Llegaron barcos que nunca habíamos visto, máquinas que tampoco habíamos visto. Haz de cuenta de que descubrimos América”.

El trabajo de buceo profesional se multiplicó y Diavaz creó una escuela para formar a mexicanos. Su primo se salió de la empresa y entró un amigo, Alfredo Bejos, como director financiero. Los dos hermanos y él son todavía los dueños del grupo.
El negocio creció. “Llegamos (...) a tener 500 buzos —afirma Vázquez—. Éramos la segunda compañía de buceo más grande del mundo”.

En la Ronda Uno

Más de 20 empresas pagaron los más de cinco millones de pesos que cuesta acceder a la información de los 14 campos de aguas poco profundas en el golfo de México que se licitan en el primer concurso de la Ronda Uno.

Entre ellas está Diavaz, que quiere licitar por cinco de esos campos, en alianza con otras compañías, según Vázquez. Cuando oferten los campos maduros y terrestres, donde Diavaz tiene más experiencia, puede que se presente sola, agrega. Los ganadores del primer concurso se conocerán en julio de 2015 y podrán empezar a explorar desde el mes siguiente.

Diavaz tendrá fuerte competencia, sobre todo de los grupos extranjeros. Varios gigantes del petróleo ya pagaron para ver el Cuarto de Datos: las estadounidenses ExxonMobil y Chevron, la angloholandesa Shell, la francesa Total, la rusa Lukoil y las estatales Petrobras y Statoil (Noruega).

También hay alguna otra mexicana. Por ejemplo, está el grupo regiomontano Alfa, que a través de su subsidiaria Alfasid del Norte opera desde 2013 dos campos maduros de petróleo en la zona de Poza Rica, Veracruz —Tierra Blanca y San Andrés—, donde produce cinco mil 400 barriles diarios, según fuentes de la empresa. Acude a la Ronda Uno con la canadiense Pacific Rubiales, de la que posee 17 % de las acciones.

Además, los mayores empresarios del país se preparan para crecer en el sector energético. Carlos Slim puede hacerlo a través de varias subsidiarias de Grupo Carso, como Swecomex, que construye plataformas para Pemex, y Servicios Integrales GSM, que perfora pozos terrestres. Alberto Baillères, de Grupo Bal —dueño de la cadena de tiendas El Palacio de Hierro y de las mineras Peñoles y Fresnillo—, acaba de crear Petrobal, dirigida por el ex director de Pemex Exploración y Producción Carlos Morales.

Germán Larrea, de Grupo México, quiere impulsar Perforadora México, que presta servicios de perforación desde 1959 y que en los últimos tres años invirtió mil 200 mdd en seis plataformas que renta a Pemex.

Si no gana ninguna licitación...

A Vázquez no le preocupa la dura competencia. Dice que Diavaz podrá crecer incluso aunque no gane ninguna licitación, pues lo más seguro es que mantenga los cuatro campos que opera para Pemex. Sin embargo, aún debe llegar a un acuerdo con la estatal sobre qué porcentaje de la producción se quedará.

“Hay buena voluntad -cuenta-, pero ni Pemex ni nosotros estamos acostumbrados a esas negociaciones”. Expansión pidió entrevista con Gustavo Hernández, director general de Pemex Exploración y Producción, para hablar del tema, pero no estuvo disponible.

Vázquez cree que las discusiones llegarán a buen puerto y multiplicarán el negocio de la compañía, pues las cantidades que mueve el sector petrolero son “demasiado grandes”.

Por ejemplo, dice, "en cinco años, vamos a poner que no ganemos ningún concurso. Que no ganemos nada, ni cinco por ciento ni nada. En cinco años, vamos a estar produciendo 60 mil barriles, sólo con los campos que ya tenemos. (...) Vamos a poner que quedemos, con Pemex, 50 y 50 %.

Son 30 mil barriles nuestros. (...) Vamos a decir que somos malos operadores: que sean 15 mil barriles diarios (…) Y vamos a poner que (en el futuro, el precio del petróleo) estuviera a 100 dólares. (…) Son un millón y medio de dólares diarios. Y mañana también y los domingos, aunque sea la Virgen de Guadalupe (…) Y estoy hablando si no hacemos nada y si operamos ineficientemente. (…) Estaríamos vendiendo un millón y medio de dólares diarios”.

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