14 de Noviembre de 2018

México

Uvas y maletas, listas para recibir al 2017

Muchos coinciden en que los rituales para recibir al Año Nuevo se están perdiendo por el cambio generacional.

Las familias mexicanas ya están preparadas para despedir por todo lo alto al 2016. (Notimex)
Las familias mexicanas ya están preparadas para despedir por todo lo alto al 2016. (Notimex)
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Agencias
CIUDAD DE MÉXICO.- Comer uvas o lentejas, adquirir calzoncillos de colores, barrer la casa en vísperas de la medianoche, o salir a correr con maletas para augurar viajes, son las cábalas más usadas entre los mexicanos para recibir el año nuevo.

“Lo hago desde hace como 15 años”, asegura Diana Fernández, quien cuando el reloj marca las 00:00 horas ya tiene dispuesta su maleta para salir corriendo a la calle.

Esta costumbre es compartida por Alhely Caballero, aunque confiesa que en el tiempo que lleva de realizarlo, no le ha dado los resultados que esperaba, publica Notimex.

“Se trata de agarrar maletas, aunque sean vacías; en cuanto den las doce correr con ellas y atravesar la puerta varias veces y ya… mágicamente viajarás todo el año”, detalla la habitante de la Ciudad de México.

Pero esta práctica no es la única que realizan tradicionalmente algunos capitalinos, pues también tienen reservado el intercambio de calzoncillos rojos y amarillos.

“Intercambio con papelitos”, nos quedábamos de ver el día 30 para que cada una tuviera sus “modelitos” que se deben poner el 31 en la noche; cada quien pedía el color: amarillo para el dinero y rojo para el amor”, señala Susana González quien realizaba este intercambio con sus primas.

Con un toque de nostalgia señala que dejaron de llevar a cabo esta práctica porque ya están más separados por sus ocupaciones laborales, aunque recuerda que era muy divertido.

Cambio de generaciones

También para América Ayala, vecina de Ecatepec en el Estado de México, estas tradiciones han ido quedando en el olvido entre su familia, con la que “antes solíamos hacer los ritos esos que anuncian en Internet”, reconoce.

Con su familia, acostumbraba “salir con la maleta, regalar lentejas, comer uvas; pero ahora ya no”, algo que atribuye al cambio generacional.

“Eso lo hacían los adultos cuando era niña y con eso de la evolución, las nuevas generaciones no creen en eso y la costumbre se perdió”, consideró.

Las doce uvas

Para José Luis Espinoza, quien vive en Tampico y visita a su familia estos días en la Ciudad de México, una tradición que perdura desde hace décadas es comer 12 uvas a la medianoche, una por cada mes del nuevo año que inicia.

En la capital del país, mercados y supermercados lucían ya repletos de personas quienes se apresuraban a comprar los ingredientes necesarios para su cena de Año Nuevo.

En el mercado de Mixcoac, por ejemplo, las carnicerías preparan y exhiben las cabezas de puerco utilizadas para el pozole que muchos clientes acostumbran estas fechas, así como una variedad de carnes para los platillos típicos de la cena.

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