20 de Octubre de 2018

México

La tierra se está tragando al Aeropuerto del DF

La terminal aérea registra un hundimiento anual diez veces mayor a lo proyectado, ya que está sobre un terreno fangoso y además presenta fallas en su estructura.

La T-2 fue diseñada para manejar hasta 10 millones de pasajero, pero ahora transitan por ella más de 30 millones de viajeros. (aeropuertos.net)
La T-2 fue diseñada para manejar hasta 10 millones de pasajero, pero ahora transitan por ella más de 30 millones de viajeros. (aeropuertos.net)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- La Terminal 2 (T-2) del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) 'Benito Juárez' se hunde 30 centímetros por año y las autoridades están haciendo todo lo posible por evitar que el problema afecte las operaciones aéreas, según informa el portal Ansalatina.com.

Las causas del problema se derivan del subsuelo fangoso de la ciudad, que fue levantada por los aztecas sobre el Lago de Texcoco, a su llegada a lo que entonces fue llamado antiguamente el Valle de Anáhuac, pero también por defectos en la construcción, según especialistas.

El año pasado, la Terminal 2 del Aeropuerto Benito Juárez atendión a más de 31 millones de pasajeros

Un informe entregado a la Auditoria Superior de la Federación, que fiscaliza el gasto público, sobre la construcción de la T-2 arrojó que las empresas responsables de la cimentación y estructura metálica, recibieron pagos extraordinarios por trabes que "al parecer no colocaron".

Sobre el mismo pilote (columna) fueron construidos el Dedo Sur y el Edificio Terminal a pesar de que cada estructura debía tener su propia cimentación, indicó el reporte, citado por Ansalatina

Además, "en el edificio del estacionamiento se colocaron columnas rectangulares que, según los planos, debían ser circulares", agregó.

Fernando Gómez Suárez, especialista en el sector aeronáutico, considera que la nueva terminal "fue sólo una operación estética", pues aunque redujo el problema del espacio en tierra, no resolvió los problemas del tráfico aéreo.

"Si bien se resolvieron posiciones de contacto, esto es, lugares para estacionar los aviones en la terminal y se hicieron algunas adecuaciones en las pistas", el problema de saturación subsiste porque "tenemos un aeropuerto con dos pistas que operan una a la vez, no simultáneamente", advierte.

Proyectada para resistir

Ahora, ante la saturación del Aeropuerto se planea una nueva ampliación, según señaló en diciembre pasado el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza. 

La T-2, la nueva unidad del aeropuerto construida en 2005 a unos dos kilómetros de la primera, se proyectó para resistir hundimientos de hasta 3 centímetros anuales.

El hundimiento es diferenciado en cada una de las seis estructuras y edificios que conforman la terminal, lo que ha obligado a las autoridades a colocar rampas, zoclos y grava para tratar de ocultar los desniveles.

Las continuas obras de renivelación que se llevan a cabo desde 2010 en la terminal no han logrado detener los desperfectos.

Los pisos se agrietan, los agujeros bajo los edificios impiden algunas actividades y las tuberías ceden con la caída de las estructuras.

La T-2 se comenzó a construir en 2005 después del fracaso del entonces presidente Vicente Fox de levantar un nuevo aeropuerto en un predio en la zona de Texcoco, periferia oriente de la capital, donde se produjo una amplia movilización de campesinos que se opusieron al proyecto. 

Irregularidades en planeación

Los expertos estimaron que la terminal se hunde 10 veces más de lo que proyectado, lo que provocó que en menos de dos años y medio -entre su inauguración, en marzo de 2008 y agosto de 2010-, la nueva terminal sufriera un hundimiento proyectado para cinco o seis años.

Los especialistas creen que los asentamientos menores son resultado del hundimiento normal de la capital, que baja de nivel cada año 10 centímetros en promedio, debido al subsuelo lacustre, pero los mayores "son el resultado de irregularidades en su construcción y planeación".

Parte del problema se origina en que la T-2 fue pensada por el gobierno federal para manejar hasta 10 millones de pasajeros en los 20 años siguientes de su construcción, contra 20 millones en la Terminal 1.

Sin embargo, el año pasado, la T-2 atendió más de 31.5 millones de pasajeros, es decir, tres veces su capacidad. 

Lo que dice el AICM

Sobre la Terminal 2, la página oficial del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México www.aicm.com.mx señala:   

La ampliación y remodelación del AICM contempló también la construcción de una nueva terminal para poder brindar mejores servicios y espacios a pasajeros y usuarios.

La Terminal 2 se construyó sobre una superficie de 242,666.55 m² y cuenta con los más modernos sistemas de seguridad, de acuerdo a la normativa internacional, entre ellos un sistema de separación de flujos de pasajeros.

La nueva instalación permitirá al AICM incrementar su capacidad de atención a 32 millones de pasajeros anualmente, consta de un edificio para pasajeros con 23 posiciones de contacto y siete remotas, estacionamiento para más de tres mil vehículos, un tren automatizado para la transportación entre Terminal 1 y la nueva Terminal 2, hotel, puentes elevados y nuevas vialidades de acceso y salida.

Las operaciones aéreas en las nuevas instalaciones iniciaron el 15 de noviembre de 2007, con vuelos de Aeromar y Delta Airlines, a las cuales más tarde se trasladaron Aeroméxico, Copa, Lan y Continental Airlines, la nueva Terminal 2 fue inaugurada formalmente por el entonces Presidente de la República Mexicana, Felipe Calderón Hinojosa, el 26 de marzo de 2008.

La Terminal 2 esta comunicada con la Terminal 1 a través de un tren inter-terminales que tiene un recorrido de 3 Km, además de un nuevo sistema de vialidades directas. Se trata de dos distribuidores, el D1 que conecta a T1 y T2 con Río Consulado; y el D2 que enlaza a T2 y T1 directamente desde Viaducto Piedad y Río Churubusco.

Dichas obras se realizaron sin afectar los aterrizajes y despegues de aeronaves, y permitirán al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ofrecer mejores servicios y responder a la creciente demanda de pasajeros y operaciones en los próximos años.

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