Conoce cómo un virus importado conquistó al imperio mexicano

Las epidemias en el siglo 16 provocaron la muerte de entre el 70 y el 90% de la población.

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Un simple virus, la viruela, derrumbó uno de los imperios más grandes del mundo, consideran historiadores. (Foto: Reforma).
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Ciudad de México.- "La viruela fue un elemento que determinó la Conquista. Una enfermedad de este tipo trasciende el ámbito de la salud porque afecta a la población y sus actividades", destaca en entrevista la historiadora Verónica Ramírez Ortega, especialista en historia de la medicina.

Los mexicas habían logrado derrotar y expulsar de Tenochtitlan a Hernán Cortés y sus huestes durante la denominada "Noche Triste" el 30 de junio de 1520.

"Si no hubiera sido por este evento epidémico, la situación histórica de este grupo poblacional hubiera sido distinta. Un simple virus derrumbó uno de los imperios más grandes del mundo", considera Sandra Guevara Flores, experta en historia social y cultural de las enfermedades, quien participó el pasado 22 de mayo en El Aleph, encuentro de arte y ciencia organizado por la UNAM.

La enfermedad surca el mar

En 1520, el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, encomendó a Pánfilo de Narváez una expedición a las costas mexicanas para someter a Hernán Cortés, quien planeaba dirigir la conquista del territorio y no permanecer a las órdenes de Velázquez.

"La expedición zarpó de Gangrénico, al oeste de la isla, a principios de marzo de 1520. Estaba integrada por 19 navíos en los que viajaron de 600 a 800 españoles, alrededor de mil indígenas (muchos de los cuales estaban contagiados de viruela, enfermedad mortífera por no existir en América), unos 80 caballos, 80 arcabuceros y 10 ó 12 piezas de artillería", detalla la publicación Noticonquista, iniciativa de difusión histórica y multidisciplinaria del Instituto de Investigaciones Históricas y de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM.

Narváez estableció en la ciudad totonaca de Cempoala su base de operaciones; Cortés partió desde Tenochtitlan para enfrentarlo con 266 soldados españoles y algunos guerreros indígenas. Atacó el 27 de mayo de 1520 "bajo una lluvia intensa que le permitió capturar la artillería y caballería rápidamente".

"Durante el combate un español hirió a Narváez con una pica, quedando tuerto. Fue tomado prisionero y encerrado por dos años en la guarnición costera de Veracruz, hasta que fue enviado a España. Sus expedicionarios fueron convencidos por Cortés de unirse a su empresa al ofrecerles la riqueza de Tenochtitlan", relata Noticonquista.

Y así dispersaron en Tenochtitlan el virus, históricamente atribuido al esclavo negro Francisco Eguía, apunta Ramírez, académica de la Facultad de Medicina.

Debieron estar contagiados los mil nativos del contingente de Narváez, señala Guevara Flores.

"Con un solo individuo no tenemos suficiente, desde una perspectiva epidemiológica, para hacer una transmisión tan fuerte; con un contingente de mil personas que entran en contacto con los indígenas, primero de Cozumel, después en Cempoala, cerca de Veracruz, empezó a diseminarse este virus de manera impresionante", expuso en la mesa llamada "Las epidemias en 1520 y en 2020, una reflexión histórica comparativa".

Presagio funesto 

La hueyzáhuatl o lepra grande, como la denominaron los indígenas porque producía erupción de pústulas, abatió su salud, pues no tenían defensas, y los mermó también anímicamente.

"Dicen las crónicas del siglo 16 que hubo poblados vacíos porque fallecieron familia enteras. Diezmados en lo físico, padecieron además moralmente, porque no había gente que trabajara las tierras o la milicia", relata Ramírez Ortega.

En "Visión de los Vencidos", el historiador Miguel León-Portilla recupera uno de los escasos textos indígenas que perduraron sobre este episodio. El testimonio que tradujo el nahuatlato evoca un Tenochtitlan donde los muertos se acumulaban, la gente no podía alimentarse y las casas se destruían para sepultar los cuerpos de las víctimas.

"Son unas narraciones cruentas y desgarradoras", expone la académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Como ocurre ahora con el virus que provoca Covid-19, la viruela era desconocida en el territorio americano. Sus pobladores, sin anticuerpos, sucumbieron, mientras los españoles habrían resistido mejor el embate de un virus que no les era ajeno.

Si bien en el México prehispánico se propagaron enfermedades -hubo epidemias de tifo, por ejemplo-, la viruela y su veloz transmisión representaba un enigma para la concepción mágico-religiosa de los pobladores.

Las enfermedades contagiosas, plagas o enfermedades que afectaban una colectividad eran en general atribuidas a un castigo del dios Tezcatlipoca, refiere Ramírez Ortega.

"No entendían qué había sucedido para que se vieran afectados con esta nueva enfermedad y, posteriormente, lo sintieron como un mal presagio".

Fue el preludio de una Conquista que transformó completamente sus vidas.

La epidemia, que cursó de abril de 1520 a enero de 1521, causó la muerte de Cuitláhuac, uno de los líderes más importantes de Tenochtitlan.

"Los españoles, principalmente Cortés, dicen que es una ventaja muy grande: Dios les ha permitido reformular, retomar fuerzas e ir con todo. Y es cuando se da el asedio y la toma de México-Tenochtitlán", resume Guevara Flores.

Conquista espiritual 

Los choques epidemiológicos han debilitado a las sociedades indígenas antes, durante y después de su contacto con los colonizadores, advierte Federico Navarrete en el número de Noticonquista dedicado a "Epidemias y colonialismo, 500 años de historia".

"Así", añade el historiador, "facilitaron su sometimiento militar, y luego la consolidación del dominio colonial sobre sociedades profundamente afectadas por la muerte de gran cantidad de sus miembros. Algunas estimaciones afirman que en el caso del centro de Mesoamérica las epidemias sucesivas que golpearon a la población en el siglo 16 provocaron la muerte de entre el 70 por ciento y el 90 por ciento de las población.

"Ante una catástrofe demográfica de esta magnitud, los españoles pudieron destruir y refundar muchas instituciones indígenas, concentrar a los sobrevivientes en nuevos poblados e imponerles con mayor facilidad su religión.

Por otro lado, no parece aventurado suponer que, ante una catástrofe de estas magnitudes, los indígenas hayan buscado en la religión católica -la única que podían practicar legalmente- una salida, una respuesta a la crisis que vivían. De este modo, la tan celebrada conquista espiritual de México fue también producto del choque epidemiológico". 

Vacas protectoras 

Se sabe que los médicos indígenas procuraban curar a los enfermos por medio de baños en temascales, un método que aceleró el contagio. No se dispone, en cambio, de información a detalle de los tratamientos que aplicaron para combatir la viruela.

La medicina prehispánica recurría a una terapéutica vegetal, conjugada con elementos animales y minerales, además de oraciones y adivinaciones, entre otras prácticas inscritas en el pensamiento mágico-religioso, indica Ramírez Ortega.

De este amplio conocimiento terapéutico, recuerda, es testimonio el Códice de la Cruz-Badiano, del siglo 16, escrito por el médico nahua Martín de la Cruz, formado en la tradición indígena.

La viruela prosiguió en el periodo novohispano y, durante siglos, prevaleció la teoría humoral para explicarla. Un exceso de humores provocaba la enfermedad, se pensaba.

La primera vacuna que se produjo en el mundo, en 1796, fue precisamente contra la viruela.

Se debió al médico británico Edward Jenner, quien observó que en la región donde trabajaba no enfermaban de viruela las mujeres que ordeñaban vacas.

"Al tratarlas como pacientes se dio cuenta que muchas de ellas presentaban pequeñas pústulas o granos de viruela en sus manos que obtenían de las vacas cuando las estaban ordeñando y quedaban inmunes a la viruela humana.

"Hicieron los ensayos correspondientes, que dieron como resultado la vacuna de la viruela; de hecho, la vacuna se llama así porque deriva de la palabra vaca. La primera vacuna fue de origen animal", aclara la también experta en historia de las instituciones de enseñanza médica.

La viruela, erradicada en los años 80, fue no sólo la epidemia que precipitó la derrota del imperio mexica, sino también la primera pandemia de América, argumentó Guevara Flores en el citado foro universitario.

"Muchos investigadores o historiadores dirán que fue simplemente una epidemia de viruela, yo prefiero considerarla pandemia, porque si bien llegó hasta el siglo 16 a México y a América, es una enfermedad que une a las poblaciones de aquel entonces, es cuando se lleva a cabo la unificación bacteriana -y viral- del planeta".

 

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