26 de Septiembre de 2018

Yucatán

Llora lágrimas de sangre un Niño de Atocha en Mérida

En junio de 2010, la imagen religiosa caminó y lloró en un domicilio de Mérida.

Foto tomada por los inquilinos de la casa cuando vieron a la imagen llorar sangre. (Jorge Moreno/SIPSE)
Foto tomada por los inquilinos de la casa cuando vieron a la imagen llorar sangre. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En las últimas semanas varios lectores han pedido que hablemos de las imágenes que lloran sangre, caminan, etc; hoy presentaré un caso interesante ocurrido en Mérida hace tres años y que en verdad me llamó la atención por lo insólito del mismo; hasta hoy no hay pruebas de que pudiera ser una farsa, tal y como ocurrió con el caso de la virgen de Chicxulub hace un tiempo.

Eran las 9:30 de la noche del martes 29 de junio de 2010 cuando una imagen de un Santo Niño de Atocha caminó y lloró lágrimas de sangre en un domicilio del centro de la ciudad de Mérida.

Cuando nos enteramos del caso, acudimos al lugar de los hechos para entrevistar a la propietaria de la casa y protagonista del suceso, la señora Marta Yolanda Peraza, y corroborar lo que nos habían comentado unas personas que se habían enterado del insolito hecho.

¿Qué fue lo que ocurrió exactamente?

Mi nieta estaba jugando en la sala la noche del 29 de junio, eran como las nueve y media, mi nuera estaba en la cocina preparando la cena y de pronto la niña empezó a decir que el Niño de Atocha se estaba yendo, pero no le hicimos caso, relata Marta Yolanda.

Poco después, escuchamos un fuerte golpe en la puerta de la sala, que da a la calle, cuando fuimos a ver qué pasaba, la niña nos dijo que la cerró porque la imagen había salido y quería salir de nuevo; cuando viramos a ver, el Niño de Atocha estaba con sus piernas extendidas, nos extrañó, ya que es pesado y está en alto. La niña es pequeña y no podía haberlo movido sola…

Mientras acomodábamos las piernas del Niño de Atocha, noté que mis dedos se mancharon de lodo y entonces me di cuenta que el zapatito de uno de sus pies estaba lleno de lodo.

Yo pensé que algo iba a pasar, entonces cargaron a mi nieta para que le diera un beso al Niño de Atocha, cuando de pronto me dijeron “mira está llorando sangre”. Yo quedé espantada y empecé a llorar, pensando en que algo malo iba a pasar…

Llamé entonces a mi esposo Víctor, a mi tío y a mis hijos, quien al ver la imagen empezaron a llamar a los vecinos de la colonia para que lo vieran. Cuando me di cuenta, ya estaba esto lleno de gente, llegaron todos mis hijos, de hecho, uno de ellos fue el que me regaló al Niño de Atocha hace 30 años y él empezó a llorar, me decía: “Mamá, ¿que le pasó al niño?”.

Este Niño de Atocha ha peregrinado por varios municipios desde hace tiempo, ha ido a Ticul y Tixkokob y a cualquier lugar donde se lo pidan a doña Martha. De hecho, recuerda que hace unos meses una licenciada de Tixkokob lo vio caminando y de pronto, cuando se dio cuenta, ya estaba en su lugar. Igual en Ticul comentan que hace unos años vieron que su zapatito tenía lodo.

Sólo unas fotos

Por desgracia, en ese entonces no se obtuvieron pruebas (video o fotos) que confirmaran el hecho, aunque no fue la última vez que caminó o lloró sangre. Actualmente, doña Martha realiza novenarios y las puertas de su casa están abiertas a toda persona que acuda a ver al Niño de Atocha.

Le preguntamos que había ocurrido con las lágrimas, ya que el día que lo visitamos, su rostro estaba limpio y nos dijo: “se las limpié con agua bendita porque una rezadora me dijo que lo limpie, pero antes tomamos las fotos como prueba y la sangre que se enjugó la guardé”.

Desde hace 45 años, doña Marta hace novenas (15 con un cuadro y 30 con la escultura actual). 

También entrevistamos a su hijo, quien menciona que ese día el estaba acostado en su cuarto, y al escuchar lo que estaba pasando salió rápidamente y al ver el milagro empezó a invitar a la gente de la calle para que viera lo que estaba ocurriendo en su casa y que no era mentira.

“La gente quedó impresionada, asustada, erizada, por lo que le estaba pasando al Niño de Atocha, yo también quedé erizado y espantado, es la primera vez en mi vida que veo algo así, había escuchado de milagros y otras cosas, pero verlo con mis propios ojos fue impactante”, finalizó.

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