22 de Octubre de 2018

Yucatán

Invitan a la misa de clausura del Año de la Misericordia

La Arquidiócesis recuerda que los fieles aún pueden obtener indulgencia plenaria. Exhortación a reflexionar.

Imagen de la Puerta Santa, en la entrada principal de la Catedral. El Arzobispo Gustavo Rodríguez Vega oficiará una misa el martes 15 a las siete de la noche por la  clausura del Año de la Misericordia. (Milenio Novedades)
Imagen de la Puerta Santa, en la entrada principal de la Catedral. El Arzobispo Gustavo Rodríguez Vega oficiará una misa el martes 15 a las siete de la noche por la clausura del Año de la Misericordia. (Milenio Novedades)
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William Sierra/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- La Arquidiócesis de Yucatán invita a los feligreses a participar en la clausura del Año de la Misericordia, con una misa que celebrará el Arzobispo Gustavo Rodríguez Vega, el martes 15, a las 19:00 horas (7 de la noche), en la S.I. Catedral.

En tanto llega ese día, aún se puede obtener una indulgencia plenaria mediante la Puerta Santa en los 14 decanatos del Estado. 

En un Jubileo, la Puerta Santa sirve para indicar a los fieles que pasar por ella significa una actitud de acogida, de agradecimiento, de pedir perdón, de pedir nuevas gracias o saber con seguridad que vamos a recibir una bendición.

El Vaticano precisa que la Puerta Santa es entrar en la “acogida de Dios”, sobre todo en el “Dios de la misericordia”. Con este Año Santo se busca que aquellos que están alejados de la Iglesia reflexionen.

Cada vez que cruzamos una Puerta Santa ganamos una gracia especial y esa es la indulgencia plenaria, la cual es una amnistía, es decir que Dios perdona todos los pecados, sean los que fueren y cuando sean.

Cuando uno se confiesa, se perdona el pecado pero permanece la culpa y las consecuencias. La indulgencia plenaria borra esta culpa y las consecuencias, además de los pecados. El alma queda totalmente libre, como si la persona estuviera recién bautizada y si muere ya no tendrá que pasar por el purgatorio.

Para ganar esta indulgencia, sin embargo, se deben cumplir algunas condiciones. La persona debe confesarse, comulgar y rezar por las intenciones del Papa. De hecho,  la Puerta Santa sólo puede ser abierta por el Papa y por los obispos en los lugares que ellos designen.

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