20 de Abril de 2018

Mundo

El auto que enamoró a los cubanos

Fue olvidado por la mayoría de la gente después de la caída del muro de Berlín, pero décadas después, vive una nueva época en la isla.

Los propietarios de Fiat Polski 126p, Raúl Seoane (izq), Ramsés Fernández (segundo por la izquierda), Evilio Aguilar (c), Rigoberto Mesa (segundo por la derecha) y Pedro Fernández, posan orgullosos junto a sus autos en La Habana.
Los propietarios de Fiat Polski 126p, Raúl Seoane (izq), Ramsés Fernández (segundo por la izquierda), Evilio Aguilar (c), Rigoberto Mesa (segundo por la derecha) y Pedro Fernández, posan orgullosos junto a sus autos en La Habana.
Compartir en Facebook El auto que enamoró a los cubanosCompartir en Twiiter El auto que enamoró a los cubanos

Agencias
LA HABANA, Cuba.- El mayor tesoro de Ramsés Fernández es casi del tamaño de un refrigerador, con un espacio similar al que hay entre los asientos de un vuelo en clase económica y una potencia un poco mayor a la de una podadora.

"Ese es mi segundo bebé", dijo Fernández, mientras sonríe orgulloso al auto fabricado hace 39 años y que él compró casi al mismo tiempo que nacía su hijo de 10 meses. "Mi mujer dice que el carro es mi hijo".

Un humilde auto polaco de dos cilindros y puerta trasera, el Fiat 126p fue olvidado por la mayoría de la gente después de la caída del muro de Berlín. Décadas después, este carro cariñosamente conocido en la isla como Polski, vive una nueva época en Cuba.

Ante los recortes del crudo subsidiado de Venezuela, la gente se queja de la falta de autobuses y taxis en las calles. El salario medio es de cerca de 25 dólares al mes, y el precio de los autos - controlado por el gobierno - y la gasolina están entre los más altos del mundo.

Con apenas 24 caballos de potencia, dependiendo de qué tanto haya sido alterado el auto, el Polski pesa una media tonelada y ofrece a las familias la posibilidad de moverse de forma independiente por unos pocos miles de dólares, una suma que pueden alcanzar quienes logran ahorrar algún dinero por tener algún empleo privado o familias que envían remesas desde el extranjero, según publica The Associated Press.


Ramsés Fernández trabaja en un Fiat Polski 126p en La Habana.

Y así, los mecánicos autodidactas que han logrado mantener operativos los autos clásicos estadounidenses durante décadas, ahora usan su talento en estos pequeños artefactos de la Guerra Fría, que equipan con suspensiones más fuertes, motores más potentes e incluso sistemas de sonido de alta potencia y nueva tapicería.

"2016 ha sido el año del Fiat 126p", aseguró Hendy Coba, presidente de Amigos del Motor, un club de propietarios de autos en La Habana reconocido oficialmente.

Se estima que unos 10 mil Polski están registrados en Cuba, según los aficionados.

Aunque muchos están fuera de servicio, varios miles zumban por las carreteras cubanas, literalmente opacados por los gigantescos autos clásicos estadounidenses de la década de 1950, conocidos como "almendrones", e incluso por otros como los Ladas y Moscovitas importados de la antigua Unión Soviética.

Fernández, un mecánico, dijo que vendió su motocicleta casi al mismo tiempo que nació su hijo y compró el Polski con las ganancias.

Su Polski está equipado con frenos de disco, llantas nuevas, una caja de velocidades mejorada y un motor casi el doble de potente que el original.

El motor del Polski suele calentarse tanto que muchos de sus dueños en Cuba circulan con la puerta trasera abierta para intentar sacar el aire caliente de la máquina.


Un Fiat Polski 126p, del Club Fiat Cuba, en un garaje en La Habana, Cuba.

La puerta trasera cerrada y la relativa agilidad con que se mueve el auto de Fernández son objeto de constante admiración de otros conductores en los semáforos.

"A la gente le encanta mi carro", dijo. "Toda la gente dice: '¡hey, qué bonito ese carro!'''.

La familia de Raúl Seoane ahorró durante años las remesas que le enviaban parientes desde España y gastó cerca de dos mil dólares en un Polski rojo usado y fabricado en 1986.

Seoane, un técnico en computación de 32 años, dijo que la familia usa el carro sobre todo para hacer encargos, ir al trabajo y llevar a algunos familiares a citas médicas.

Está sorprendido por el número de turistas que lo paran y le piden que pose con el vehículo familiar.

"Han pasado extranjeros tirando fotos como si nunca lo hubieran visto", dijo. "El Polski, por ser un carro económico, ha cogido un auge".

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios