22 de Noviembre de 2018

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Brasil se paraliza en apoyo a los jubilados

Importantes ciudades de Brasil se detienen por manifestaciones en pro de jubilados.

La movilización brasileña se convirtió en una demostración de fuerza cuando el Congreso se prepara para debatir la polémica reforma. (Reuters.com)
La movilización brasileña se convirtió en una demostración de fuerza cuando el Congreso se prepara para debatir la polémica reforma. (Reuters.com)
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Agencias
SAO PAULO, Brasil.- Cientos de miles de brasileños se manifestaron en ciudades del país contra la reforma al régimen de jubilaciones propuesta por el presidente Michel Temer, quien salió en defensa de la iniciativa y dijo que busca evitar un "colapso", informa el periódico Excélsior en su portal web.

Además de marchas organizadas por sindicatos y movimientos sociales en medio centenar de ciudades, los manifestantes promovieron paralizaciones parciales de algunos servicios, principalmente del transporte y de la educación, en las grandes ciudades de Brasil.

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La jornada de protestas fue secundada por los sindicatos de empleados públicos y de profesores en varios estados, que obligaron a escuelas y universidades a cerrar sus puertas en varios estados, como Río de Janeiro, así como por conductores de autobuses y maquinistas de metro y de trenes urbanos en ciudades como Sao Paulo, Belo Horizonte y Curitiba.

Pese a que no promovieron la prometida paralización de Brasil contra las reformas de Temer, la movilización se convirtió en una demostración de fuerza cuando el Congreso se prepara para debatir la polémica reforma.

En una primera reacción política, el Partido Socialista Brasileño (PSB), de la coalición oficialista y con un representante en el Gabinete de Temer, anunció su rechazo a la reforma como fue propuesta.

Sao Paulo, la mayor ciudad del país, amaneció sin autobuses en las calles y con el metro funcionando a media marcha, aunque el transporte se normalizó a lo largo del día, y se registraron bloqueos en importantes vías, gigantescos embotellamientos y el cierre de algunos bancos.

La manifestación en plena Avenida Paulista, que paralizó el centro, contó con la presencia del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien advirtió en un discurso que la reforma "impedirá la jubilación de millones" de personas.

La marcha en la capital paulista tuvo réplicas en otras ciudades del estado de Sao Paulo como Campinas, Sao José do Río Preto, Ribeirao Preto, Franca, Sao Carlos, Piracicaba y Limeira.

En Río de Janeiro, pese a que el transporte funcionó con normalidad, los colegios y universidades se paralizaron y algunos bancos no llegaron a abrir las puertas.

En Brasilia, además de una marcha que reunió a unos 10 mil militantes de los movimientos Sin Techo y Sin Tierra en la avenida que concentra las sedes del Gobierno, el Congreso y la Justicia, cientos de manifestantes ocuparon parcialmente la edificación del Ministerio de Hacienda, en cuyo interior protagonizaron refriegas con los guardias y rompieron los cristales de algunos ventanales.

Las movilizaciones multitudinarias se repitieron en Belo Horizonte (Minas Gerais), y Recife (Pernambuco), la mayor ciudad del noreste de Brasil, entre más de una veintena de capitales.

¿Alguna respuesta?

En medio de las protestas, Temer salió en defensa de su reforma en una intervención ante un grupo de empresarios: "Lo que hicimos fue presentar un camino para salvar al sistema de jubilaciones del colapso, para salvar los beneficios de los jubilados de hoy y de los jóvenes que se jubilarán mañana", afirmó.

El presidente sostuvo que Brasil tiene la opción de promover una reforma profunda en este momento porque "no podemos hacer algo modesto ahora para, de aquí a cuatro años, tener que hacer un corte mayor como lo tuvieron que hacer Portugal, Grecia y España".

Las protestas fueron convocadas por movimientos sociales y sindicatos como la Central Única de los Trabajadores (CUT, mayor unión sindical de Brasil), en su mayoría vinculados al Partido de los Trabajadores (PT), formación de los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, destituida en agosto pasado por violaciones a las leyes fiscales y sustituida por Temer.

El proyecto de Temer eleva a 65 años la edad mínima de jubilación tanto para hombres como para mujeres, aunque según las leyes actuales, las trabajadoras pueden jubilarse con treinta años de cotización y los trabajadores con 35, sin límite de edad, lo que permite que puedan acogerse al sistema de protección social con apenas cincuenta años.

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