23 de Octubre de 2018

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Mueren cascos azules en enfrentamientos

Los caídos en servicio incrementaron en 2014 a 126, en comparación de 2013 con 106 bajas. Se dedican a mantener la paz en estados fallidos.

Imagen de la capital haitiana, Puerto Príncipe, durante un enfrentamiento entre cascos azules de la ONU y manifestantes en diciembre de 2014. El mayor número de bajas de cascos azules es por su participación en balaceras. (AP)
Imagen de la capital haitiana, Puerto Príncipe, durante un enfrentamiento entre cascos azules de la ONU y manifestantes en diciembre de 2014. El mayor número de bajas de cascos azules es por su participación en balaceras. (AP)
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Agencias
Naciones Unidas.- El número de cascos azules de la ONU muertos en servicio aumentó en 2014 a 126, de las 106 bajas de 2013, un reflejo de los cambiantes retos que enfrentan en sus operaciones en el terreno y de la presencia de los conflictos.

Estos nuevos desafíos conformaron también una de las principales causas de la muerte de los 48 cascos azules de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) abatidos en los primeros cinco meses de 2015.

La más reciente baja ocurrió apenas esta semana, cuando uno de los cascos azules de la misión de la ONU en Mali perdió la vida en un tiroteo.

Edmond Mulet, subsecretario general de operaciones de mantenimiento de paz de la ONU, subrayó que el mayor número de bajas se debe al cambio en la naturaleza de los conflictos internacionales.

“Hemos pasado de conflictos intraestatales a interestatales y ahora a transestatales, en los que un país es víctima de conflictos que afectan a toda una región, que involucran tráfico de drogas, de armas y personas, o a grupos fundamentalistas como en el norte de Mali”, dijo.

En entrevista con Notimex, el diplomático guatemalteco explicó que en un principio, hace 70 años, la misiones de mantenimiento de paz de la ONU eran desplegadas, básicamente, para evitar conflictos transfronterizos y garantizar los ceses al fuego tras la guerra entre dos Estados.

Más tarde, las misiones se dedicaron también a mantener la paz en estados fallidos, con conflictos vinculados a grupos rebeldes o ideológicos. Eran conflictos también vinculados con facciones étnicas y religiosos.

“Los conflictos ahora son multidimensionales. No sólo supervisamos un cese al fuego, sino que ayudamos a aumentar capacidades del estado de derecho, protegiendo los derechos humanos y fortaleciendo los sistemas de justicia y seguridad”, aseguró Mulet.

El funcionario subrayó que la amenaza actual para los cascos azules no sólo proviene de grupos militantes extremistas, común en Mali, sino de milicias criminales que sólo buscan continuar sus negocios ilícitos, como la explotación de recursos naturales.

“Tenemos que adaptarnos y ser flexibles para poder enfrentar estos nuevos retos, siempre recordando que hay una línea muy clara que no debemos rebasar, y es que nosotros no somos una fuerza contra el terrorismo. No es esa nuestra función”, precisó Mulet.

El 96 por ciento del personal adscrito a las misiones de mantenimiento de paz de la ONU tiene como mandato principal la protección de civiles, en tanto que sólo una minoría se dedica a las labores clásicas de estas operaciones: la delimitación de fronteras, como en Chipre o los Altos del Golán.

“Hay un lado trágico del trabajo de los cascos azules, y este día lo dedicamos para honrar a sus familias, y a sus países, pero también hay un aspecto muy positivo, que se traduce en las vidas que salvamos, lo que logramos en el terreno. Evitamos muchas veces males mayores", enfatizó Mulet.

Con objeto de agradecer su sacrificio, la ONU conmemora cada 29 de mayo el Día Internacional del Personal de Paz, que asciende a unos 125 mil efectivos de 122 países, desplegados en 16 misiones en el mundo.

En su mensaje para conmemorar la ocasión, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, indicó que los cascos azules se han ganado un lugar como un símbolo de esperanza para millones de personas que viven en territorios asolados por la guerra, pese a que sus necesidades sobrepasan sus recursos.

“Las demandas superan por mucho nuestros recursos. Necesitamos mucho mejor financiamiento, entrenamiento y equipo. Nuestras tropas y policías deben llevar a cabo cada vez más complejos mandatos mientras son sujetos a los más altos estándares de conducta”, afirmó Ban.

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