26 de Septiembre de 2018

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Iban por un trozo de alambre y terminaron derribando el Muro de Berlín

Hungría celebró el día en que su gobierno decidió retirar su parte de la Cortina de Hierro, ya que no tenía dinero para su mantenimiento.

Decenas de personas colocaron flores en las grietas del lugar conmemorativo del Muro de Berlín, en Bernauer Strasse, Berlín, Alemania. (Archivo/Reuters)
Decenas de personas colocaron flores en las grietas del lugar conmemorativo del Muro de Berlín, en Bernauer Strasse, Berlín, Alemania. (Archivo/Reuters)
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Agencias
BERLÍN, Alemania.- Hace 25 años tuvo lugar en forma desapercibida y casi anónima el suceso que desembocó el 9 de noviembre de 1989 en la caída del Muro de Berlín, que a su vez posteriormente condujo a la desarticulación de la Unión Soviética.

En Sopron, Hungría, este martes se conmemoró esa fecha. Esa pequeña ciudad cuenta con casi 61 mil habitantes y está situada en el noroccidente de Hungría en la frontera con Austria. Hungría formaba parte en ese tiempo del bloque soviético en el oriente de Europa.

El periodista alemán Joachim Jauer, quien estuvo presente ese día con un equipo de camarógrafos, narró a Notimex que todo empezó en forma inocua.

Para sorpresa de la prensa internacional, el gobierno de Hungría convocó a una conferencia de prensa el 2 de mayo de 1989 en la frontera húngara-austríaca. “Yo iba como corresponsal de la televisión alemana de derecho público, ZDF”.

“Los oficiales (húngaros) nos recibieron con la noticia de que el gobierno húngaro no tenía dinero para restaurar su parte de la Cortina de Hierro, que se extendía en la frontera con Austria. Todo estaba podrido y oxidado, y el sistema de electrificación de la valla de alambre de púas ya no funcionaba, por lo que habían decidido retirar todo eso de ahí”, dijo.

Continuó: “los húngaros hicieron entonces un hueco en esa hermética Cortina de Hierro, que nadie podía atreverse a cruzarla sin correr peligro de muerte. Esa noche comenté en mi programa en vivo en televisión que Hungría había terminado en ese trecho los 40 años de división forzosa entre el este y el oeste”.

La televisión germanoccidental de derecho público, que son las emisoras ARD y ZDF, emitía con la potencia máxima su señal, de manera que pudiera ser captada por las televisiones al otro lado del muro.

Hungría formaba parte del bloque soviético en Europa Oriental, pero era menos rígida que los otros países que formaban parte

Tres meses después, las autoridades húngaras en Sopron habían convocado a un breve acto de apertura en la frontera entre la ciudad húngara de Sopron y la ciudad austríaca de St. Margarethen el 19 de agosto de 1989.

Al mismo tiempo, un grupo de opositores húngaros había invitado a los austríacos que vivían ahí a entrar a suelo húngaro para participar en un “picknick paneuropeo”.

Para ello habían invitado a los visitantes a llevarse como recuerdo un trozo del alambre de púas que iban a retirar. Las cosas sucedieron repentinamente de otra manera. Alrededor de 700 alemanes orientales, aprovecharon la inédita ocasión para pasar corriendo en dirección contraria de suelo húngaro a austriaco.

En esa zona fronteriza había destacados seis policías húngaros que no reaccionaron deteniendo el flujo de salidas ni tuvieron reacciones de pánico sino que, tal y como dice la expresión en alemán, “miraron hacia otro lado”, es decir, se hicieron los desentendidos.

Fotos tomadas en esos momentos así lo demuestran. Con los ojos muy abiertos, los alemanes orientales solo llevaban consigo lo puesto y una pequeña bolsa con algunas cosas supuestamente para participar en el picknick.

Muchos de ellos lo hicieron automáticamente al ver libre la salida hacia el ansiado occidente, siguiendo a los que se iban, y apenas comprendieron la dimensión de lo que habían hecho cuando se hubieron internado en Austria. Así huyeron los primeros alemanes orientales a occidente en 1989.

Walter Sobel, uno de los alemanes orientales que salieron ese día junto con su esposa y sus dos niños, declaró a la televisión alemana de derecho público ARD que no hablaban entre si porque estaban siempre alertas al espionaje de la Stasi sobre los ciudadanos germanorientales.

La Stasi es el nombre popular que se le daba al Ministerio de Seguridad de la República Democrática de Alemania. Expresó que cuando ya internados en Austria asimilaron lo sucedido, fue un momento muy conmovedor.

Las autoridades húngaras no tardaron a partir de ese momento ni tres semanas para retirar todo el alambrado de púas que separaba la frontera húngara de la austríaca.

La fuga masiva de alemanes orientales se había iniciado y miles de ellos se asilaron en las embajadas de la República Federal de Alemania (Alemania Occidental) en Budapest y en Praga, principalmente, todos vestidos de turistas veraneantes y sin equipaje.

Las imágenes de los alemanes orientales escalando las verjas de las embajadas de la RFA en países del oriente de Europa recorrieron el mundo.

En la embajada de la RFA en la capital húngara, Budapest, se hacinaron más de seis mil germanorientales. En octubre, el gobierno de la RFA que encabezaba Helmut Kohl como canciller federal obtuvo del gobierno húngaro que otorgara la visa de salida para todos esos alemanes orientales refugiados en la sede diplomática.

Hungría formaba parte del bloque soviético en Europa Oriental, pero era menos rígida que los otros países que formaban parte.

Además el entonces presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, declaró en esos días en Muscú que había llegado a su fin la doctrina Breshznev de obligar a los ciudadanos de países de Europa Oriental a permanecer en sus países y a no huir a occidente.

La declaración se produjo en Moscú cuando Gorbachov recibió al nuevo primer ministro de Hungría, Miklos Német.

La fuga de alemanes orientales se convirtió enseguida en una sangría, mientras que el gobierno de la República Oriental de Alemania trató sin resultados de que Hungría cerrara de nuevo la frontera. Hungría se negó.

El gobierno húngaro nunca demandó algo en contrapartida a la RFA por haber dejado salir a tantos alemanes orientales.

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