25 de Septiembre de 2018

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Convierten centro de tortura en refugio para indigentes

El centro deportivo, que lleva el nombre del compositor Víctor Jara, aloja a cerca de 500 personas por las noches durante el crudo invierno chileno.

Soldados inspeccionan la bolsa de una mujer antes de dejarla pasar al refugio. (Agencias)
Soldados inspeccionan la bolsa de una mujer antes de dejarla pasar al refugio. (Agencias)
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Agencias
SANTIAGO, Chile.- Unos días después del sangriento golpe militar de Chile en 1973, el popular compositor y director de teatro Víctor Jara fue arrastrado al sótano de un complejo deportivo bajo techo que se había convertido en un centro de detención y tortura.

El nuevo gobierno consideraba un enemigo a Jara, miembro del Partido Comunista. Muchas personas creen que hubiera sido una poderosa voz contra la dictadura del general Augusto Pinochet.

Sin embargo, la vida de Jara se truncó al interior de los muros de hormigón de un vestuario ahora protegido detrás de una puerta de color rojo intenso. Agentes de Pinochet lo golpearon en la cabeza y le dispararon 44 balas.

Cuatro décadas más tarde, ocho exoficiales del ejército fueron acusados del asesinato de Jara y el tristemente célebre Estadio Chile, ahora rebautizado como Estadio Víctor Jara, se ha convertido en el refugio más grande del país que aloja a cerca de 500 personas por las noches durante el crudo invierno chileno, según publica The Associated Press.

"Para mí es un milagro estar aquí donde están dando cobijo y alimento a todo el mundo y donde mataron a Víctor Jara", dijo Ana Luisa Villarroel, de 78 años, quien vivió la dictadura.

El refugio también se utiliza como sala de tenis de mesa, fútbol y baloncesto. Hasta hace unos años también se utilizaba como sede de conciertos.

En una noche reciente, Iván Martínez Acuña, un desempleado de 52 años, tocaba la guitarra y cantaba junto a una placa dedicada a Jara que marca el lugar donde se amontonaban los cadáveres durante la dictadura.

La placa, con una imagen tallada de Jara, incluye algunas líneas de lo último que escribió mientras estaba en cautiverio en este lugar: "¡Canto que mal me sales cuando tengo que cantar espanto! Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto".

Un censo de indigentes reveló que 12 mil 225 personas vivían en la calle el año pasado. El número de indigentes que ha muerto en la calle a causa del frío se redujo de 150 en 2010 a 28 el año pasado.

"Me imagino que Víctor Jara estaría contento de que ese espacio que lleva su nombre sirva también para paliar las condiciones de indignidad en las que viven muchos chilenos, producto de la situación de pobreza", dijo Lorena Fries, directora del Instituto de Derechos Humanos de Chile.

"Él era un hombre de izquierda y este es un gobierno de centro-derecha, pero la medida, independientemente de quien la toma, apunta a un gesto solidario y él estuvo siempre involucrado... Siempre participó en las social lucha por los más desprotegidos, por lo que lo miraría bien".

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