15 de Diciembre de 2017

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Insensato que sigamos matándonos: las FARC

El actual proceso de paz entre la guerrilla y el gobierno, a pesar de estar suspendido por el momento, es el que más avances ha logrado.

Cientos de personas se manifestaron el miércoles en Bogotá para pedir la reanudación de las negociaciones entre el gobierno y las FARC. (EFE)
Cientos de personas se manifestaron el miércoles en Bogotá para pedir la reanudación de las negociaciones entre el gobierno y las FARC. (EFE)
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Manuel Juan Somoza/AFP
LA HABANA, Cuba.- Iván Márquez, jefe negociador de las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) declaró desde La Habana  al presidente Juan Manuel Santos que “no es admisible que quien declara la guerra sin cuartel” contra esas guerrillas “pretenda que no se le toquen  a sus soldados y generales”.

La guerrilla comunista culpó del secuestro del general Rubén Darío Alzate -cuya liberación fue acordada este miércoles- a la negativa del gobierno colombiano a aceptar una tregua bilateral durante las negociaciones de paz y propuso acordar un "armisticio".

Consultado si había gestiones en curso para la liberación de Alzate y sus acompañantes, Márquez respondió: "Nosotros no tenemos conocimiento de eso, es posible que se estén dando en otros lugares, o en otras instancias". "No corresponde a esta delegación de paz manejar esos detalles", agregó Márquez. "Nosotros no damos esa orden" de liberar al general y sus dos acompañantes, un cabo y una abogada.

Acuerdos finales

Márquez llamó a Santos a acordar un "armisticio", el que definió como un "preámbulo de acuerdos finales" de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla de ese país.

“No es sensato que continuemos matándonos en una confrontación  que, de no parar,  generará más prisioneros e incidentes que pueden poner en peligro” los esfuerzos para alcanzar la paz en Colombia, afirmaron los rebeldes, mientras sus negociaciones con el gobierno permanecen en suspenso por la captura el domingo del general Rubén Darío Alzate.

Santos suspendió las conversaciones de La Habana tras la captura del general Alzate y ordenó el incremento de las acciones militares contra las guerrillas, decisión que las FARC calificaron de “impulsiva e inconsecuente” con los tres acuerdos parciales alcanzados hasta ahora por los negociadores de las dos partes.

Luego de dos años de  negociaciones “nos conocemos mucho más” y esto “puede incidir” en el logro de un acuerdo general de paz, dijo Márquez al insistir en la necesidad de proseguir las pláticas y alcanzar un alto al fuego bilateral que permita impulsarlas. El presidente Santos, promotor de estas conversaciones,  se ha opuesto al reclamado alto al fuego bilateral por considerar que beneficiaría a las guerrillas y molestaría a las fuerzas que en Colombia se oponen a las pláticas.

Preocupación razonable

En su balance de estos dos años de conversaciones, las FARC dijeron además que para transformarse en una organización política civil, “el gobierno deberá actuar con sindéresis, interpretando el sentir de las mayorías nacionales que piden paz, democracia y buen vivir, en vez de marchar al compás del egoísmo y la exclusión que caracteriza a la derecha guerrerista”.

“Porque nadie entendería” que las FARC “depusieran su opción por la rebelión (armada), sin que su lucha haya aportado de manera sustancial a la superación y solución de los factores que generaron el alzamiento” hace más de medio siglo.

"El gobierno, habiendo ordenado arreciar la ofensiva contra la insurgencia, cuando recibe golpes que involucra la captura de prisioneros, tal como ocurrió con los (dos) soldados de la fuerza de tarea Quirón o como sucedió con la captura por fuerzas guerrilleras del comandante de la fuerza de tarea Titán, general Rubén Darío Alzate, de manera impulsiva e inconsecuente suspende las conversaciones", expresó Márquez.

"El desescalamiento tiene que ser recíproco, bilateral, porque o si no no tendría mucho sentido, y para que se sientan sus efectos lo mejor es que los asuntos sean asumidos por las (dos) partes", expresó. Dijo que los países garantes del proceso de paz, Cuba y Noruega, tienen una "preocupación razonable" por la suspensión del proceso, que había permitido hasta ahora consensuar tres de los seis puntos de la agenda de paz.

El gobierno se ha negado a una tregua bilateral, propuesta por las FARC desde el mismo día que partieron las negociaciones en La Habana, el 19 de noviembre de 2012, afirmando que ésta sería aprovechada por las FARC para fortalecerse militarmente.

Circunstancias confusas

El presidente Juan Manuel Santos afirmó que confía en que las negociaciones con las FARC que se desarrollan en Cuba desde el 19 de noviembre de 2012, lleguen a buen término. "Yo espero que este impasse se resuelva pronto", dijo en un acto en Ataco (Tolima, sur), la región del país donde en 1964 nacieron las FARC. "No importan los obstáculos, los enemigos, llegaremos a la paz", concluyó Santos delante de una multitud vestida de blanco que agitaba palomas de papel.

Unos 1,500 efectivos, además de helicópteros, aviones, lanchas y otros vehículos, fueron desplegados en una vasta y remota área del departamento del Chocó (oeste), donde el brigadier general Ruben Alzate y otras dos personas fueron capturadas el domingo por guerrilleros de las FARC en confusas circunstancias aún bajo investigación.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, canceló una reunión con el secretario general de la ONU en Nueva York para seguir al frente de la misión de rescate desde Quibdó, capital del Chocó, a unos 630 km al noroeste de Bogotá. "Por esfuerzo militar" o de "carácter humanitario, lo que nos importa es que de una u otra manera estas personas lleguen sanas y salvas", dijo Pinzón tras analizar la situación con los mandos en esta selvática zona del país, donde los ríos son las únicas vías de acceso.

Tres sillas vacías

En Quibdó, se instalaron tres sillas vacías a iniciativa del gobierno local y de la Iglesia, en homenaje a los tres rehenes. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) también fue convocado para facilitar una eventual liberación de Alzate, retenido por guerrilleros en el caserío Las Mercedes, durante un desplazamiento de civil y sin escoltas junto a otro militar y una abogada, supuestamente para supervisar un proyecto energético.

Alzate, el oficial de más alto rango capturado por las FARC en 50 años de conflicto, encabeza la Fuerza de Tareas Conjuntas Titán, que con 2,500 militares combate las mafias y grupos ilegales que operan en esta empobrecida región del Pacífico colombiano.

La captura de Alzate, un condecorado militar con 31 años en el Ejército, fue la gota que derramó el vaso para Santos, días después de que las FARC ultimaran a dos indígenas en el Cauca (oeste) y tomaran rehenes a dos soldados en Arauca (este).

En Bogotá, unas 200 personas, entre líderes de izquierda, movimientos católicos y organizaciones sociales, se manifestaron en apoyo al proceso de paz y en reclamo de un cese al fuego bilateral, bajo el lema: "Que se suspenda la guerra, no el proceso de paz".

"Es una crisis profunda pero no intrínseca al proceso de paz. Me parece fácilmente superable en algunos días", dijo Ariel Ávila, investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris, especializada en el conflicto.

El actual proceso, el que más avances ha logrado tras tres intentos fallidos desde los años 1980, ya logró consensos parciales en reforma rural, participación política de la guerrilla y solución al problema de las drogas ilícitas. Resta discutir la reparación de las víctimas y el desarme, así como elegir un mecanismo de refrendación del acuerdo.

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