21 de Septiembre de 2018

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Dilma Rousseff en pleito con el 'salvador' de la economía de Brasil

Aunque la presidenta nombró a Joaquim Levy como ministro, para reanimar las deterioradas finanzas nacionales, tienen graves diferencias.

Imagen de Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, cuando presentó un paquete de medidas contra la corrupción como respuesta a las manifestaciones antigubernamentales. (Archivo/Notimex)
Imagen de Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, cuando presentó un paquete de medidas contra la corrupción como respuesta a las manifestaciones antigubernamentales. (Archivo/Notimex)
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Agencias
BRASILIA, Brasil.- En Brasil no saben cómo acabará el duelo entre el ministro de Economía, Joaquim Levy y la presidenta Dilma Rousseff, quien lo nombró para ese cargo para reanimar las deterioradas finanzas nacionales, recién reelecta el 26 de octubre de 2014.

El episodio de alta rijosidad –dicen en el Palacio de Planalto- empezó cuando el oficialismo en el Congreso, el sector sindical y la dirigencia dura del Partido de los Trabajadores (PT), opinaron que preferían a un político menos ortodoxo y más tratable, que a un fondomonetarista de la escuela de Chicago.

Levy, cuya etimología en hebreo significa “unir”, mantiene un enfrentamiento verbal permanente con la mandataria, de la que afirma que “es bien intencionada”; pero que “no siempre hace las cosas de forma eficaz”.

El enfrentamiento prosiguió con el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, probable candidato a la presidencia por el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), en el cual también milita el vicepresidente de la República, Michel Temer.

El mayor debate puede ser entre él y la jefa del Estado brasileño, dado que son dos personalidades con carácter, convencidos de su valor, y sabedores de que la discusión no será fácil.

“Está comprobado que la presidenta es lo suficientemente inteligente para comprender que en este momento es Levy quién puede salvar a Brasil del momento que atraviesa”, señala un asesor del ministro.

Nuevo capitán

Con buena fama de negociador, Joaquim Levy asegura que desea hacerlo; pero la pregunta es hasta dónde y a quiénes afectará más cuando del bolsillo y del dinero de la ciudadanía se trata.

“Levy es un personaje difícil de doblegar en sus convicciones”, definió el influyente diario Folha de São Paulo al referirse al ministro que, cuando aceptó ser el nuevo capitán de una economía que hacía aguas antes de tomar posesión, y sabía que Dilma Rousseff era una persona fácil de convencer.

Los políticos y economistas brasileños, incluidos sus seguidores en las urnas en 2010 y 2014, conocen su carácter fuerte y determinado, a veces excesivo, como el que mostró al hacer renunciar a siete de sus ministros en 2011, su primer año de gobierno, por casos de corrupción.

Al contrario que Dilma Rousseff, su ministro cuenta a su favor con la fina ironía típica de la cultura judía que heredó de su padre, Silvio Levy, un destacado médico cirujano originario de la antigua capital.

Como corresponde a todo tecnócrata, a Joaquim Levy se le acusa de ser poco político, que no lo es, ni tiene por qué serlo, sino que tiene que ser un técnico y como tal fue elegido por la mujer que también se formó en ciencia económicas, antes y después de ser presa política de la dictadura militar.

Quizás por ese desconocimiento se critica a Levy de ser poco prudente en sus críticas a la debilitada economía brasileña y a su misma jefa; pero lo que ocurre –dicen sus asesores- es que, por su formación en la Universidad de Chicago y en ámbitos internacionales, es diferente.

“Está menos acostumbrado a ciertas prudencias brasileñas en el lenguaje cuando se dirige al poder, heredadas de la antigua pompa portuguesa”, destaca una de sus más cercanos colaboradores.

Sádicos si se requiere

Ante las reiteradas quejas de que es poco político, en el gabinete económico lo justifican al decir que sería como acusar a un cirujano de no ser diplomático por no expresar la gravedad de un paciente agónico.

Subrayan que, lo que necesita el médico, es saber usar bien el bisturí como Levy sabe usar las tijeras en los gastos, y es que él conoció de su padre lo que significa cortar y coser la piel en un quirófano.

En los hospitales dicen que los mejores cirujanos suelen ser fríos a la hora de operar y que, además, necesitan ser sádicos de ser preciso, y en cuanto al ministro Levy, no es polémico intrigante, sino directo, sincero y al mismo tiempo suave.

Corresponsales extranjeros con conocimiento del alma brasileña, recuerdan que Levy procede de una familia judía y que conoce los versículos de Mateo 10, 16 en la Biblia, cuando Jesús dice a sus discípulos: “Os envío como ovejas en medio de lobos. Sed astutos como las serpientes y mansos como las palomas”.

Levy parece ser serpiente y paloma, aunque que nadie se confíe, porque también las palomas saben ser tercas y porfiadas cuando se las persigue, explica un etnólogo.

¿Cómo acabará la pugna entre Dilma Rousseff y Joaquim Levy? Quienes conocen al economista, aseguran que renunciaría a su cargo si ve que no puede cumplir su tarea, al aceptar ser ministro de una economía que se precipita hacia la recesión con inflación, intereses y dólar en alza.

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