25 de Mayo de 2018

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'La gente votará por un Clinton o por un Bush'

La adelantada carrera por la Casa Blanca pone como rivales seguros a Hillary Clinton y a Jeb Bush, ambos con el peso de sus familias a la espalda.

Hillary Clinton enfrenta algunos retos que podrían descarrilar su carrera a la Presidencia de EU, por ejemplo, el enriquecimiento ilícito del que se acusa a su familia. (AP)
Hillary Clinton enfrenta algunos retos que podrían descarrilar su carrera a la Presidencia de EU, por ejemplo, el enriquecimiento ilícito del que se acusa a su familia. (AP)
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María García/Notimex
WASHINGTON, D.C.- A casi dos años de las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, se vive un futurismo político en el que las posibles candidaturas de Hillary Clinton y Jeb Bush enfrentarían serios retos a remontar.

A pesar de que sólo dos familias han detentado el poder en Estados Unidos durante los 20 años anteriores a la llegada al poder del presidente Barack Obama, las encuestas indican que el país podría ser gobernado otra vez por algún miembro de las familias Bush o Clinton.

El anuncio reciente del exgobernador de Florida, Jeb Bush, sobre su decisión de “explorar activamente la posibilidad” para entrar a la carrera presidencial de 2016, el más reciente sondeo de la cadena CNN lo colocó en 10 puntos porcentuales por encima de sus más cercano competidor, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, que obtuvo el 13 por ciento de apoyo.

En tanto, pese a que la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, pospuso hasta la primavera de 2015 su anuncio oficial de participación en la carrera presidencial y tras la pérdida a largo de 2014 de 10 puntos porcentuales de popularidad, ella se mantiene con 63 por ciento como “abrumadora” favorita entre los demócratas.

Ambos tienen el respaldo de su apellido y la experiencia política para ser los nominados presidenciales de sus partidos, sin embargo el cercano escrutinio de su trayectoria, muestra que enfrentan retos que podrían descarrilar sus ambiciones.

Las dos familias de los potenciales rivales en 2016 cuentan ya con tres presidentes, una senadora federal y tres gobernadores.

El apellido puede significar para un candidato “reconocimiento de marca”, relaciones importantes para recaudar fondos, una red establecida de contactos políticos y la percepción de competencia para desempeñar el cargo.

Suficiente

Sin embargo el linaje familiar también acarrea asociaciones desagradables y lo que analistas políticos llaman “fatiga” de familia.

Para Jeb puede resultar un lastre político el hecho de que su hermano George W. Bush dejara la Presidencia hace seis años siendo muy impopular y la publicación reciente del informe del Senado sobre las prácticas de tortura en su mandato, en un recordatorio reciente de las controversias.

En comparación la exprimera dama tiene a su favor que su esposo William Clinton es muy popular en la actualidad, sin embargo, aun perduran varios temas controversiales de sus años en la Casa Blanca, incluyendo su relación extramarital con la becaria Mónica Lewinski.

En último sondeo sobre dinastías políticas, los estadunidenses mostraron desaprobación; 69 por ciento dijo que los contendientes presidenciales no deberían salir de sólo dos o tres familias.

“Yo creo que ya tuvimos suficientes Bush y Clinton y es tiempo de dar oportunidad a otros candidatos”, dijo Mark Sperling, exempleado federal.

Sin embargo, Richard Brookhiser en su libro, “La primera dinastía de Estados Unidos”, sobre la historia de cuatro generaciones de la familia del segundo presidente estadunidense, John Adams, apunta que “mientras haya elecciones, la gente votará por candidatos cuyos nombres reconocen”.

Pero los mayores retos que enfrentan los potenciales candidatos presidenciales están en su propia trayectoria política y profesional.

La esposa mexicana

Si Jeb obtuviera la nominación republicana se enfrentaría a la facción más conservadora de su partido en inmigración, por su reciente apoyo a otorgar a los indocumentados una vía para obtener la ciudadanía, postura que analistas políticos creen le dañaría en las elecciones primarias de 2016.

Sin embargo, la publicación hace unos días de miles de correos electrónicos de sus años como gobernador, muestran que Bush respondió a preguntas sobre temas migratorios de los habitantes de Florida remitiéndolos al Congreso federal.

“Las decisiones de inmigración, naturalización y permisos temporales de visita son manejados a nivel federal” , señala uno de los documentos del 2000 que Bush o el personal de la oficina ejecutiva estatal enviaran.

En otro correo, Jeb pide a sus colaboradores incluir en una columna que se publicaría en el diario The New York Times, la importancia de la seguridad en la frontera y la necesidad del programa de trabajadores temporales.

Pidió también no mencionar a su esposa Columba de origen mexicano. El rechazo de su esposa a las presentaciones en público es señalado por analistas políticos una desventaja para su posible candidatura.

La incursión de Jeb en el ámbito financiero, analizada en un reporte reciente de Bloomberg Businessweek, puede resultar otro problema para sus aspiraciones presidenciales.

La investigación titulada “Jeb Bush tiene un problema Mitt Romney”, revela que el exgobernador preside o tiene participación en cuatro fondos inversores de compañías privadas que operan en el extranjero para evadir impuestos.

La participación de Romney en fondos de inversión similares en los que se rescataron empresas y para hacerlas rentables se despidió un gran número de empleados, fue visto como uno de los factores que mayor daño ocasionó a su campaña presidencial en 2012.

Menos trabas

La semana pasada, Bush comenzó sin embargo a separarse de algunas corporaciones, “aparentemente para evitar el tipo de crítica que puso trabas a su compañero republicano Romney”, señaló el diario Los Angeles Times.

El posible candidato republicano renunció al consejo directivo de Tener Healthcare Corp, una compañía que ha hecho negocios gracias a la ley de salud conocida como Obamare.

Bush terminó también sus contrato de consultoría con el Banco Barclays, “para enfocarse en su futuro político”.

Asimismo incidentes como el arresto de su hija Noelle por posesión de cocaína y la acusación de su esposa Columba por tratar de introducir al país mercancía y joyas por más de 19 mil dólares sin declararlos en la aduana, han sido señalados también por analistas como posibles problemas en su campaña.

¿Qué hay de Hillary?

Por su parte, Clinton tiene también su bagaje político que, estrategas republicanos, no dudarán en utilizar en su contra durante la campaña.

El tema que se apunta como el de mayor resonancia es el ataque al complejo diplomático de Estados Unidos en Bengasi, Libia, en 2012, en el que murió el embajador y otros tres estadunidenses, estando Clinton al frente del Departamento de Estado.

Otro punto vulnerable de la exprimera dama es el vínculo de su familia a Wall Street y su rápido enriquecimiento luego de ser incluida en el circuito de conferenciantes con pagos de entre 200 mil y 300 mil dólares por presentación.

Ambos posibles candidatos han sido criticados por su falta de respuesta rápida en la era del Internet.

En tanto el grupo de acción política “Ready for Hillary”, creado hace casi dos años, cuenta ya con casi 35 mil voluntarios, ha contratado a 29 personas y recaudado más de 10 millones de dólares en preparación de la campaña de la exsecretaria de Estado y senadora.

Por su parte, Bush ha realizado visitas a varios bancos en Wall Street que reportes de prensa señalan como una aproximación para asegurar apoyo financiero a su campaña presidencial.

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