26 de Septiembre de 2018

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Frailes de Perú recrean milenaria tradición

La tradición de La Porciúncula fue realizada por los frailes franciscanos con la ayuda de más de 50 voluntarios.

La sopa o puchero se preparó en 14 grandes ollas, cuatro de ellas con capacidad para 500 litro. (Agencias)
La sopa o puchero se preparó en 14 grandes ollas, cuatro de ellas con capacidad para 500 litro. (Agencias)
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Agencias
LIMA, Perú.- Como cada 2 de agosto, los frailes franciscanos del Convento de Los Padres Descalzos en Lima abrieron las puertas del monasterio este viernes para recibir y repartir a miles de personas una humeante sopa como parte de la tradición religiosa conocida como La Porciúncula o fiesta del perdón.

Más de 50 personas voluntarias ayudaron en los últimos días a los frailes, cortando y pelando verduras, así como carne de res, cerdo y pollo, que diversas empresas e instituciones donaron para la preparación del sabroso potaje, que alimentó a entre 3 mil 500 y 4 mil personas, según el fraile Roque Chávez, encargado de la organización de la celebración.

La sopa o puchero se preparó en 14 grandes ollas, cuatro de ellas con capacidad para 500 litros, que fueron colocadas en el patio del convento sobre brasas.

"(Esta tradición) empezó en la Edad Media, en Perú desde 1910 o 1912 se da esta comida franciscana a las personas que venían a rezar a la iglesia y se olvidaban de comer", dijo fray Chávez.

La tradición de La Porciúncula, que significa "capilla pequeña", nació con un pedido de San Francisco de Asís al Papa para que quienes se acercaran a rezar a las iglesias cada 2 de agosto recibieran indulgencias o el perdón de sus pecados.

La gente solía hacer una vigilia ininterrumpida desde la noche del 1 de agosto hasta la medianoche del 2, por lo que los frailes franciscanos buscaron la manera de conseguir donativos para alimentar a los fieles y para que no tuvieran que soportar largas horas sin alimento, contó fray Chávez.

Entre los que recibieron el puchero el viernes hubo niños de la etnia selvática Asháninka, así como numerosos ancianos, y personas humildes, que también pudieron llevarse el tradicional alimento en envases a sus casas.

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