18 de Septiembre de 2018

Mundo

La conversación en el umbral de la muerte

Un investigador de la Facultad de Medicina de Harvard promueve que el paciente decida la atención que se le debe dar al final de su vida.

El doctor Angelo Volandes prepara videos que enseñan a médicos, pacientes y sus familiares cómo tener conversaciones francas sobre las opciones que hay cuando una persona se acerca al final de sus días.  (Agencias)
El doctor Angelo Volandes prepara videos que enseñan a médicos, pacientes y sus familiares cómo tener conversaciones francas sobre las opciones que hay cuando una persona se acerca al final de sus días. (Agencias)
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Agencias
WASHINGTON, DC.- El doctor Angelo Volandes recuerda el día en que tuvo que hacer una reanimación cardiopulmonar presionándole las costillas a un anciano con salud frágil, que se estaba muriendo de un cáncer a los pulmones, en un claro ejemplo de los dilemas que hay que enfrentar rutinariamente: dado que el paciente nunca especificó si quería o no que se lo sometiese a tratamientos extremos para mantenerlo vivo, el hospital tuvo que intervenir. El hombre, de todos modos, falleció a los pocos días.

De acuerdo con The Associated Press, Volandes, investigador de la Facultad de Medicina de Harvard, trata hoy de fomentar conversaciones francas acerca del tipo de atención que se le debe dar a un paciente que se acerca al final de su vida, ofreciendo videos que ilustran las diferentes opciones.

"La idea es darle al paciente la posibilidad de decidir por sí mismo", explicó Volandes, quien describe su programa en un nuevo libro titulado The Conversation (La conversación).

La mayor parte de la gente dice que prefiere morir en su casa, recibiendo tratamiento para aliviar los dolores, pero el prestigioso Instituto de Medicina afirma que con frecuencia reciben tratamientos no deseados y sufren más de la cuenta. Una de las principales razones para ello es que a los médicos les cuesta hablar de la muerte y los pacientes no saben cómo plantear el tema. El instituto está recomendando políticas diseñadas para que sea el paciente, no el médico ni las circunstancias, el que decida el tipo de tratamiento que va a recibir. Y todo comienza con una charla franca.

"Estas conversaciones deberían ser parte del ciclo de la vida, no tener lugar al final de la vida", expresó Philip Pizzo, de la Universidad de Stanford, quien es copresidente del grupo del instituto que se reúne periódicamente para implementar las recomendaciones. "Al margen de lo que decida el paciente, si recibir más o menos (tratamiento), ambas opciones son importantes y debemos acatar su preferencia".

Ya hay algunos programas en Estados Unidos que buscan fomentar ese diálogo. VitalTalk prepara al médico para conversaciones duras, como cuando se discute si llegó la hora de suspender el tratamiento de quimioterapia para un paciente de cáncer o se le pregunta cómo quiere pasar sus últimos días.

"Los médicos saben lo que tienen que hacer, pero no saben cómo hacerlo eficientemente", manifestó uno de los creadores de VitalTalk, Anthony Back, oncólogo de la Universidad de Washington.

Los centros de salud pueden ofrecer los videos de Volandes a las familias para que se informen de las opciones que tienen, desde reanimación cardiopulmonar hasta alimentación intravenosa y los hospicios, antes de tener una charla con el médico.

Volandes comprobó que los pacientes son menos proclives a elegir tratamientos agresivos en sus últimos días después de ver los videos

Un video, por ejemplo, explica con demostraciones prácticas que si se intenta una reanimación cardiopulmonar, una persona puede terminar conectada a un respirador artificial: se le coloca un tubo en la garganta que hace llegar aire a los pulmones y le impide a la persona comer o hablar.

En sus estudios Volandes comprobó que los pacientes son menos proclives a elegir tratamientos agresivos en sus últimos días después de ver los videos que cuando simplemente se les describen sus opciones.

Las decisiones conllevan algo más que marcar un casillero, dijo Diane Meier, del Instituto de Medicina y directora del Center to Advance Palliative Care del Centro Médico Mount Sinai de Nueva York.

Las conversaciones son vitales por el factor "todo depende...". Tal vez una persona no esté muy segura de que quiere que se le aplique un respirador artificial si tiene un cáncer avanzado. Pero ¿qué pasa si en el ínterin contrae una neumonía que puede ser tratada? ¿Valdría entonces la pena pasar unos pocos días en el respirador?

"La planificación de la atención médica (en los últimos días) es un proceso y la gente cambia de parecer constantemente", dijo Meier.

Pocas universidades, sin embargo, preparan al médico para lidiar con estas circunstancias cambiantes.

"La tendencia de todos los profesionales en el campo de la salud, incluida yo, es seguir hablando" cuando hay que dar malas noticias, señaló el doctor Back, de VitalTalk, quien describió esa actitud como el "síndrome de las explicaciones inacabables".

Su programa le muestra al médico cómo dejar de hablar y permitir que el paciente exprese sus emociones, preguntándole qué es lo más importante para ellos y explorando las opciones que satisfagan esos valores.

Entre las recomendaciones del instituto figuran las de establecer patrones de calidad y sistemas de pago que alienten la planificación adelantada.

En un hospital de Honolulu que está usando los videos de VitalTalk, Lena Katekaru no estaba segura de si su padre, de 81 años, comprendía lo que le decía un médico del servicio de emergencia, quien recomendaba que, en vista de su frágil estado como consecuencia de un cáncer de esófago, no se le hiciese un tratamiento agresivo. Recuerda que su madre falleció en una unidad de terapia intensiva, sin que la familia hubiese discutido sus deseos, y no quería que la situación se repitiese.

Una enfermera le mostró al padre uno de los videos de Volandes, se los tradujo al japonés, su idioma natal, le explicó en qué consistía el tratamiento para el dolor y los síntomas posibles, comparado con un tratamiento agresivo. El padre finalmente expresó sus deseos por escrito.

"No quiero decidir por él", dijo Katekaru, quien tiene 52 años y dice que ella también va a tener esas conversaciones francas con su familia. "Una no quiere ser una carga para la familia".

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