15 de Noviembre de 2018

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Adolfo Suárez, el hombre que le habló diferente a España

El fallecido ex presidente del gobierno se colocó como el principal operador de la transición democrática una vez muerto Franco.

Adolfo Suárez falleció en Madrid el domingo a causa de un problema respiratorio. (Agencias)
Adolfo Suárez falleció en Madrid el domingo a causa de un problema respiratorio. (Agencias)
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Agencias
MADRID, España.- El ex presidente del gobierno español, Adolfo Suárez, fallecido este domingo a los 81 años de edad, inauguró en España un nuevo lenguaje político que se abrió paso tras la dictadura franquista (1939-1975) y se asentó en el sistema democrático cuya construcción encabezó.

El mandatario (nacido el 25 de septiembre de 1932 en Cebreros, provincia de Ávila) es considerado como el operador de la transición, al lado del Rey Juan Carlos de Borbón, que heredó el poder del dictador Francisco Franco en 1975 y encargó a Suárez desmantelar el antiguo régimen y crear las bases de la democracia.

En su paso por el gobierno, las formaciones políticas que encabezó y los distintos foros en que participó dejó frases que son recordadas en un hombre del que se resalta su valor por el consenso, el convencimiento y la aportación a la democracia española, de acuerdo con AP.

Como ministro secretario del Movimiento (única estructura política, partidaria y sindical del franquismo), y ante las Cortes, sorprendió cuando al hablar sobre la Ley de Asociaciones Políticas, finalizó su discurso citando un poema de Antonio Machado.

“Está el hoy abierto al mañana, mañana al infinito. Hombres de España, ni el pasado ha muerto, ni está el mañana ni el ayer escrito”, manifestó en una cita de la que no dijo quién era el autor pero que mostró su disposición hacia la apertura democrática.

En 1976, tras ser investido como jefe del gobierno, en su primer discurso aseguró que su compromiso era “gobernar con el consentimiento de los gobernados”, frase que le generó las primeras críticas de sus anteriores colegas aún aferrados a los principios de la dictadura franquista.

En ese mismo discurso, el ya mandatario habla de continuar el debate sobre la Reforma Política (que incluía legalización de partidos políticos, sindicatos y celebración de elecciones): “Hay que elevar a la categoría política de lo normal, lo que en la calle de este país es simplemente normal”.

“Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje moderado, de concordia y reconciliación”, expuso al poco tiempo de ser designado presidente.

Al presentar el proyecto de Reforma Política en septiembre de 1976, expresó: “quiero repetir que el futuro no está escrito porque solo el pueblo puede escribirlo, para ello tiene la palabra”.

“¿No es preferible que el Partido Comunista acepte públicamente las bases de nuestra convivencia, en vez de verse obligado a luchar para destruirla?”, cuestionó en 1977 al responder algunas críticas por la legalización de la formación comunista.

Sistema de convivencia

En su discurso más importante para las elecciones de 1977, pide el voto para su formación Unión de Centro Democrático (UCD) y siete veces usó la muletilla “Puedo prometer, y prometo” que es una con las que más se le recuerda.

En 1978 cuando pide el voto de los ciudadanos para que se apruebe en referéndum para Constitución Española, expuso: “La Constitución no resolverá todos nuestros problemas, pero todos seremos protagonistas de nuestra historia”.

En una entrevista en 1980 dijo: “hemos hecho creer que la democracia iba a resolver todos los grandes males que pueden existir en España, y no era cierto. La democracia es sólo un sistema de convivencia. El menos malo de los que existen”.

En la navidad de ese año, la última que pasó como presidente del gobierno, volvió a sorprender con su mensaje a los ciudadanos: “Brindo por el pueblo español, esperando que tenga unos dirigentes mejores que los que actualmente posee”.

Democracia irreversible

A finales de enero de 1981, anunció su dimisión y aseguró: “Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España. La democracia en España es absolutamente irreversible”.

“Hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permanecido en su puesto o renunciando a él”, sostuvo en el mismo discurso.

“He llegado al convencimiento de que hoy, y en las actuales circunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia”, agregó en ese mensaje que también es uno de los más recordados de su vida.

Pésame del Rey

A través de un mensaje televisado, el rey Juan Carlos de Borbón expresó su pesar por el fallecimiento de quien junto con él, operara la transición de España hacia la democracia. 

"El fallecimiento de Adolfo Suárez me llena de consternación y de pena. Tuve en él a un amigo leal y, como Rey, a un colaborador excepcional que, en todo momento, tuvo como guía y pauta de comportamiento su lealtad a la Corona y a todo lo que ella representa: la defensa de la democracia, del Estado de Derecho, de la unidad y la diversidad de España. Mi gratitud hacia el Duque de Suárez es, por todo ello, honda y permanente, y mi dolor hoy, es grande".

"Pero el dolor no es obstáculo para recordar y valorar uno de los capítulos más brillantes de la Historia de España: la Transición que, protagonizada por el pueblo español, impulsamos Adolfo y yo junto con un excepcional grupo de personas de diferentes ideologías, unidos por una gran generosidad y un alto sentido del patriotismo".

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