21 de Junio de 2018

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Mujeres, 'testigos' del nacimiento y resurrección de Cristo

El Papa Francisco dijo que las mujeres "son impulsadas por el amor y saben aceptar este anuncio con fe".

El Papa Francis firmó el yeso de una niña que se encontraba en la plaza de San Pedro. (Agencias)
El Papa Francis firmó el yeso de una niña que se encontraba en la plaza de San Pedro. (Agencias)
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco reanudó hoy, en la audiencia general de los miércoles, la catequesis sobre el Año de la Fe y destacó el papel de las mujeres como "testigos" del nacimiento y la resurrección de Cristo.

Ante unos 30 mil peregrinos reunidos en la plaza San Pedro, el pontífice reanudó la reflexión sobre el credo, es decir la proclamación de la fe, y analizó los dos modelos de profesión de fe, la confesión y el testimonio, según publica el sitio web ansa.it.

"Sobre todo -explicó Francisco, diciendo que hoy se detendría en los testimonios- notemos que las primeras fueron las mujeres, al alba van al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús y hallan la primera señal, la tumba vacía".

"Sigue luego el encuentro con un mensajero de Dios que anuncia la resurrección" y las mujeres "son impulsadas por el amor y saben aceptar este anuncio con fe, y de inmediato lo transmiten, no lo guardan para sí", agregó.

Las mujeres experimentan "la alegría de saber que Jesús está vivo, y no se pueden contener: sintamos la alegría de ser cristianos, tengamos el coraje de salir para llevar esta alegría y esta luz a todos los lugares de nuestra vida".

"Para Dios cuenta el corazón, cuán abiertos estamos a Él, si somos como niños que confían".

"La resurrección de Cristo -comentó el Papa, interrumpido por numerosos aplausos durante su catequesis- es nuestra mayor certeza. ¿Cómo no compartir con otros este tesoro y certeza, cómo guardarlo para nosotros? Debemos compartirlo".

Manteniendo el estilo que impuso desde el comienzo de su pontificado, Francisco dio una larga vuelta en jeep al llegar a la plaza, saludando sobre todo a los niños y los enfermos, y paseó a pie entre las cercas para saludas a muchas otras personas y a un nutrido grupo de diáconos jesuitas que participaron en la audiencia general.

El Papa Francisco subrayó luego en su prédica de la audiencia general "otro elemento": "Según la ley judaica de aquel tiempo, las mujeres y los niños no podían dar un testimonio confiable, en los Evangelios en cambio las mujeres tienen un papel primario, fundamental".

"Aquí podemos captar un elemento a favor de la historicidad de la resurrección, porque si el relato hubiera sido inventado, en el contexto de aquel tiempo no se habría dado a las mujeres" el papel de testigos", agregó.

"Son las mujeres los primeros testigos. También los primeros testigos del nacimiento de Jesús, con los pastores, son las mujeres. Y esto es bello, esto es un poco la misión de las mujeres, de las madres y las abuelas: dar testimonio de que Jesús está vivo y resucitado. Madres y abuelas, adelante con este testimonio".

"Para Dios cuenta el corazón, cuán abiertos estamos a Él, si somos como niños que confían. Pero esto nos hace reflexionar sobre cuánto hicieron las mujeres en el camino de la fe, y cuánto hacen todavía en abrir las puertas al Señor, en comunicarlo", afirmó.

"A los apóstoles y los discípulos les cuesta más creer, a las mujeres no", agregó. Pedro, por ejemplo, se detiene en el sepulcro y Tomás quiere poner los dedos en las heridas de Jesús, antes de aceptar creer.

A los jóvenes presentes en la plaza, el Papa los exhortó -siempre improvisando sus palabras, sin leer- a "llevar adelante esta certeza, el Señor está vivo y camina", como "testigos de Jesús" para "dar esperanza a este mundo envejecido por las guerras, por el pecado".

Francisco también se refirió a las dudas que se insinúan entre los creyentes sobre la muerte y resurrección de Cristo, aunque esto es "el corazón de nuestra esperanza". "Si Cristo no resucitó vana es nuestra fe y estamos aún en nuestros pecados", agregó el Papa, criticando también la "fe superficial".

Las dudas sobre la resurrección -observó- nacen "por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados por mil cosas que se consideran más importantes que la fe, o bien por una visión solo horizontal de la vida".

En cambio la fe "nos abre a una perspectiva más amplia, que la muerte y el pecado deben ser vencidos, y esto nos lleva a vivir con más confianza la realidad cotidiana y a afrontar con coraje y empeño" nuestro presente.

En la Misa de esta mañana en la Casa de Santa Marta, en la que participaron empleados de la Domus Romana Sacerdotalis, el Papa también instó a no quejarse demasiado, porque las quejas -tanto contra otros como contra nosotros mismos- hacen mal al corazón.

"Son malas -dijo- porque nos quitan la esperanza. No entremos en este juego de vivir de las quejas, si algo no funciona refugiémonos en el Señor, confiémonos con Él".

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