Nayib Bukele, el joven presidente electo de El Salvador

El exalcalde, de 37 años de edad, obtuvo la victoria con el 53.78% de los votos.

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Nayib Bukele, de 37 años de edad, obtuvo la victoria con el 53.78% de los votos en El Salvador. (AFP)
Nayib Bukele, de 37 años de edad, obtuvo la victoria con el 53.78% de los votos en El Salvador. (AFP)

Agencia
SAN SALVADOR.- Nayib Bukele se convirtió este fin de semana en el presidente electo de El Salvador y con esto rompió este domingo el tradicional bipartidismo de derecha-izquierda en El Salvador.

El carismático exalcalde capitalino de 37 años venció en primera ronda con el 53.78% de los votos, con el 87.67% de las actas contadas y en resultados considerados "irreversibles" por el tribunal electoral, publica Huffington Post.

De aspecto juvenil, el presidente electo, que se postuló por el pequeño y conservador partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), acudió vestido con pantalones de mezclilla y chaqueta de cuero a celebrar con sus simpatizantes.

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Miles de personas lo aclamaron en la céntrica Plaza Morazán, donde ondearon banderas de El Salvador y de su partido mientras coreaban su nombre.

 

El ahora virtual presidente electo llegó a la votación como favorito en todas las encuestas, aunque se dudaba que pudiera obtener el 50% más uno de los votos necesarios para evitar un balotaje.

Su triunfo puso fin al histórico bipartidismo de izquierda y derecha que ha gobernado El Salvador las últimas décadas.

Deberá hacer alianzas

Pese a la contundencia de su victoria, analistas advierten que Bukele deberá buscar acuerdos con la oposición de derecha, que controla el Congreso.

"Para gobernar y gestionar recursos, necesitará concertar con una asamblea (legislativa) de oposición", destacó el analista y profesor universitario Carlos Carcach.

El nuevo mandatario tendrá que gobernar en alianza con la oposición al menos hasta 2021, cuando se efectúen las próximas elecciones legislativas.

Para el analista y profesor universitario Roberto Cañas, los salvadoreños "sepultaron" el bipartidismo que "no pudo leer las necesidades del pueblo, como la inseguridad que se vive a diario en las calles".

"Bukele personificó el hartazgo de la población con un modelo de partidos salpicados por la corrupción, y ahora deberán recoger los pedazos para recomponerse si quieren seguir siendo opción", destacó Cañas.