15 de Diciembre de 2017

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Padre Guerman, leyenda rusa de los exorcismos

Desde la época soviética acuden a él los necesitados de varias ciudades rusas y hasta de otros países.

Los actos de exorcismo no representan una práctica común en la Iglesia Ortodoxa Rusa. (Foto de contexto de rt.com)
Los actos de exorcismo no representan una práctica común en la Iglesia Ortodoxa Rusa. (Foto de contexto de rt.com)
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Agencias
MÉXICO, D.F.- Desde la Edad Media el desarrollo ha sido continuo, pero es en el siglo XX y XXI cuando el progreso científico-tecnológico ha sido tan rápido que cambió radicalmente la vida humana. 

A pesar del avance de la medicina, que ha dado últimamente un 'salto' más grande que en el resto de la historia, aún muchos buscan métodos alternativos para curarse. Uno de los más polémicos es el exorcismo

RT ha investigado el fenómeno para entender por qué miles aún acuden a él cuando la medicina resulta ineficaz.

Los actos de exorcismo no representan una práctica común en la Iglesia Ortodoxa Rusa. Se cree que solo se puede liberar a una persona de los demonios si quien oficia el rito se ha deshecho por completo de las pasiones humanas. Sin embargo, en Rusia hay cerca de dos docenas de sacerdotes que practican el exorcismo. La mayoría de ellos no lo hacen abiertamente: los necesitados acuden a ellos a través de amigos y conocidos. 

No obstante, el archimandrita Guerman Chesnokov realiza actos de exorcismo en masa y hasta tiene horario para sus ceremonias. Todos los que creen estar poseídos por demonios y otros necesitados pueden acudir a la catedral de San Pedro y San Pablo del monasterio de la Trinidad y San Sergio que se localiza en la ciudad rusa de Sérguiev Posad, informa la revista 'Snob'.

¿Quién acude a estos sacerdotes?

El padre Guerman es una leyenda en Sérguiev Posad: desde la época soviética acuden a él los necesitados de varias ciudades rusas y hasta de otros países.

"De todas partes de Rusia vienen hacia nosotros con el objetivo de curarse las personas enfermas, poseídas por espíritus malignos y demonios. Se trata de un tipo especial de enfermedades: en la medicina se definen como 'enfermedades mentales', y en las prácticas multiseculares de la Iglesia Ortodoxa Rusa se tachan como 'maldición' y 'posesión demoníaca'. La posesión demoníaca significa un mayor daño mental: en estos casos se dice que el diablo entró en el corazón del hombre", explica el padre Guerman.

El caso del niño que 'no siente'

A Lev, un niño de seis años, le ha traído a la ceremonia del padre Guerman su madre. El niño no sabe hablar, solo berrea y ladra. Además, casi no duerme, no siente ningún dolor y no se calma en ningún momento: cae y comienza a rodar por el suelo, se lanza a la valla y empieza a subir. "No sé qué hacer con él", lamenta su madre. "El psiquiatra dice que Lev es absolutamente sano, pero basta solo con mirarlo… No puedo trabajar, tengo que estar todo el tiempo con él. Parece que no entiende y no siente nada. Puede hacerme daño y ni siquiera darse cuenta. Mi suegra me aconsejó traerlo aquí, es que ya no tengo otra esperanza. Hemos llegado de la ciudad de Yaroslavl", cuenta la mujer.

Además de los niños que, según los sacerdotes, sufren por los pecados de sus padres, los familiares llevan a la ceremonia de exorcismo del padre Guerman a sus parientes adultos que, según ellos, están poseídos porque oyen o ven a los malos espíritus o actúan de una manera agresiva. Otras personas vienen por su cuenta, debido a que se encuentran en una situación difícil, con la esperanza de encontrar el camino correcto.

¿Cómo es el exorcismo ortodoxo?

Para ayudar a estos enfermos a curarse el padre Guerman durante la ceremonia recita las antiguas oraciones que fueron redactadas por los santos padres del siglo IV especialmente para las personas enfermas. "El poder divino de estas oraciones es tan grande que si alguien quería hechizarle, le hizo una brujería o le maldijo, esas oraciones destruyen todas las maquinaciones demoníacas. Las oraciones atraen hacia ustedes la gracia de Dios", asegura el padre Guerman.

Además de rezar, el sacerdote unge a los enfermos con aceite santo, les rocía con el agua bendita de la Epifanía y les hace la señal de la cruz. Con ello, durante este acto "los demonios a veces se manifiestan hablando con voces inhumanas, croan y gruñen, gritan, luchan, lloran, agitan a los poseídos, obligándoles a hacer movimientos extraños. A veces traen a los enfermos encadenados de otras ciudades", cuenta el padre Guerman.

El comportamiento extraño de los poseídos ha sido captado algunas veces por las cámaras. En YouTube han sido publicados varios videos de esta índole. En estos fragmentos de documentales se ve a mujeres supuestamente poseídas por demonios.

El padre Guerman ayuda no solo a los poseídos que personalmente asisten a la ceremonia: en el sitio web especializado se puede encontrar la grabación del acta de exorcismo del padre Guerman hecha, según sus autores, bajo la bendición personal del fallecido Patriarca de Moscú y toda Rusia, Alejo II.

De acuerdo con el miembro de la Comisión de Fenómenos Anómalos de la Sociedad Geográfica de Rusia, Pável Gershunenko, el video tiene efectos beneficiosos sobre las personas poseídas que lo están mirando. Gershunenko cree que al ver la grabación se crea el efecto de coparticipación a lo que sucede en la pantalla, por lo cual el video funciona. Los sacerdotes este efecto lo perciben como otra prueba del poder de Dios. "Para Dios nada es imposible, no hay distancias ni fronteras", señala el arcipreste Alexéi Morozov. "La ciencia lo ha confirmado una vez más," concluye.

Evidencias de los feligreses

"A finales de los años 1990 fui a la ceremonia de exorcismo del padre Guerman cuatro veces", cuenta Nicolái Cogan, uno de los antiguos feligreses. "Vi durante la ceremonia varias cosas: muchas personas pensaban que los demonios salían de sus cuerpos y gritaban, y al acabar el acto se iban tranquilos. Algunas veces alguien empezaba a llorar y el padre Guerman se acercaba y le golpeaba ligeramente con la cruz en la frente", cuenta Nikolái. 

"La gente venía de todas partes de Rusia. Yo entonces era creyente y pasaba por un período muy difícil de mi vida, todo me salía mal. Y las ceremonias realmente me ayudaron. Yo salía del templo como si volara", sostiene el hombre.

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