16 de Octubre de 2018

Mundo

Panamá: un país sin monarquía, pero repleto de reinas

Los concursos de belleza en este país son una declaración de poder económico, más allá de la simpatía y carisma de las participantes.

El certamen de belleza más importante en el país es Miss Panamá, de donde sale la representante para Miss Universo. Aquí las participantes del año 2013.
(derumbapanama.net)
El certamen de belleza más importante en el país es Miss Panamá, de donde sale la representante para Miss Universo. Aquí las participantes del año 2013. (derumbapanama.net)
Compartir en Facebook Panamá: un país sin monarquía, pero repleto de reinasCompartir en Twiiter Panamá: un país sin monarquía, pero repleto de reinas

Agencias
BUENOS AIRES, Argentina.- Una niña, una anciana, una empleada de comercio o una ejecutiva de empresa tienen algo en común en Panamá: se esfuerzan por competir en concursos para convertirse en reinas. Pero llevarse la corona se relaciona más con el ascenso social o una demostración de poder que con la belleza.

Así se desprende de la exhaustiva investigación del mundo de los reinados del documental "Reinas", de Ana Endara Mislov, que se exhibirá en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI).

"Ser reina es un rol que se enseña y se aprende. Es una tradición que se instauró en el día a día, una costumbre que se salió del marco de las celebraciones de Carnaval y se metió en las escuelas y en el trabajo. Es una costumbre que bajo el paraguas del folklore parece normal y no se cuestiona", dijo Endara Mislov en entrevista telefónica con Ansa Latina.

En Panamá se realizan decenas de concursos de belleza: sin duda el más relevante es el que elige a Miss Panamá, pero también existen otros certámenes que cubren un abanico más amplio y recorren el país de norte a sur y del Pacífico al Caribe.

Hay reinas de Belleza Juvenil; de la Semana Folklórica; del Carnaval de Las Tablas y de la Feria Agropecuaria de Tanara. Pero también reinas de Kinder; de escuelas primarias y secundarias; de supermercados, de empresas y de geriátricos.

Obstáculos y berrinches

El documental, verdadero catálogo de concursos, rescata las voces de las aspirantes a las coronas y de quienes invierten dinero y tiempo para acompañar a las candidatas y son testigos de obstáculos, berrinches, rivalidades y triunfos.

La directora del filme posó su mirada sobre este fenómeno cuando se topó de casualidad con uno de esos reinados mientras rodaba su documental anterior, "Curundú" (2007), en un barrio precario de la ciudad de Panamá.

"Ese reinado pasó a ser una de las secuencias más memorables de aquella película y empecé a prestar atención a la cantidad de reinados que existen en mi país. Están en todas partes: en instituciones públicas, en empresas privadas, en escuelas, en clubes...todos eligen su reina años tras año", relató. 

Especialmente, le llamó la atención "la cantidad de energía que la gente invertía en esa actividad que movilizaba muchas otras cosas". 

Tanto las imágenes de distintas celebraciones que se ven en el documental como las declaraciones de sus protagonistas dan cuenta de una cuestión central: los reinados tienen poco que ver con la belleza, los trajes con brillantina y plumas y las carrozas alegóricas decoradas con esfuerzo.

"En Panamá los reinados pasan por otros canales, no exclusivamente por el de la belleza. Muchas veces para llegar a ser reina suele decirse que se necesita simpatía y carisma. Pero indudablemente lo que se necesita es dinero: un reinado cuesta mucho dinero. Ser reina es una declaración de poder económico", aseveró Endara Mislov.

Ascenso social

Muchas empresas utilizan los concursos de belleza como un incentivo. Y las participantes, depende el caso, valoran esa participación como un vehículo de ascenso social. Para muchas jóvenes ser reinas vale más que un posgrado universitario.

Por eso, muchas niñas en edad escolar son alentadas por sus madres a participar en concursos. Muchas de esas mujeres han sido reinas y aspiran a pasar el cetro a sus hijas, mientras otras que no lo han logrado pretenden alcanzar el sueño a través del esfuerzo -y a veces sufrimiento- de las niñas.

"Las niñas deberían ser niñas. No hay que pedirles que se comportes como mujeres cuando no les toca", subrayó la cineasta.

En el documental se aprecia cómo las pequeñas se olvidan de las presiones de la corona, la postura erguida y el beso lanzado al público con gesto etéreo cuando se les permite jugar durante los ensayos de las coreografías.

Prestigio erróneo

El duro oficio de ser reina también implica estar atentas a la competencia, defender la corona y mantenerse firme en el camino hasta llegar a ella a pesar de las circunstancias.

"Lo que me preocupa es que ser reina se trate como el sueño oficial de las mujeres panameñas, que sea el único sueño que se incentive. Es un fenómeno que atraviesa todos los estratos sociales", afirmó la cineasta.

Ese sueño cultiva, además, una errónea idea de prestigio.

"Si bien para muchos un reinado es motivo de orgullo y de honra, para otros es una declaración de poder económico. Significa decir: 'mi familia puede asumir el gasto que implica llevar una corona".

"Reinas" es el primer documento sobre los incontables certámenes que existen en Panamá. Pero es sobre todo una mirada crítica y a la vez afectuosa a una de las más curiosas tradiciones del país centroamericano.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios