19 de Octubre de 2018

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Es deber de la Iglesia conducir a la salvación: Francisco

El Sumo Pontífice dijo que la institución no tiene miedo de sacudir las 'conciencias anestesiadas'.

El Papa celebrará este domingo la misa de clausura del Sínodo de los Obispos en la basílica de San Pedro. (AP)
El Papa celebrará este domingo la misa de clausura del Sínodo de los Obispos en la basílica de San Pedro. (AP)
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco advirtió que el primer deber de la Iglesia Católica “no es distribuir condenas o anatemas”, sino proclamar la misericordia de Dios, llamar a la conversión y conducir a todos los hombres a la salvación.

Las declaraciones de Francisco se dieron al cierre de las sesiones de trabajo del Sínodo de los Obispos, la asamblea episcopal que reunió aquí a 270 “padres sinodales” de más de 110 países para debatir sobre los desafíos de la familia en el contacto actual, de acuerdo con Notimex.

Entre otras cosas, el pontífice reconoció en su discurso que durante el Sínodo las distintas opiniones se han expresado libremente, aunque “por desgracia a veces con métodos no del todo benévolos”.

Con esas palabras se refirió a las contraposiciones que se registraron a lo largo de las últimas tres semanas, diferencias y debates en torno a temas polémicos como el tratamiento a los divorciados vueltos a casar.

Diálogo enriquecido

No obstante las divisiones, Jorge Mario Bergoglio destacó que todos los puntos de vista “enriquecieron y animaron el diálogo”, ofreciendo una imagen viva de una Iglesia que no utiliza “módulos impresos”, sino que toma de la fuente inagotable de su fe agua viva para refrescar los corazones resecos.

Sostuvo que el Sínodo dejó en claro que “los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón”.

Precisó que eso no significa disminuir la importancia de las fórmulas, de las leyes y de los mandamientos divinos, sino “exaltar la grandeza del verdadero Dios” que no trata a las personas según sus méritos u obras, sino “únicamente según la generosidad sin límites de su misericordia”.

Insistió que la Iglesia dio prueba de su vivacidad, demostrando que no tiene miedo de sacudir las “conciencias anestesiadas” o de “ensuciarse las manos discutiendo animadamente y con franqueza sobre la familia”.

Corazones cerrados

Según el jerarca de la Iglesia Católica, el Sínodo permitió a los obispos ver y las realidades de hoy, “con los ojos de Dios, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad”.

“Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas”, apuntó.

Mientras las sesiones de la asamblea concluyeron este sábado, mañana domingo el Papa celebrará la misa de clausura oficial en la Basílica de San Pedro.

Con las conclusiones de la reunión, votadas y aprobadas por los obispos participantes, Francisco decidirá qué hacer: si escribe un documento apostólico o plasma esas recomendaciones de otra manera concreta.

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