23 de Septiembre de 2018

Mundo

El Papa pide amor y esperanza para los jóvenes

El Sumo Pontífice improvisó una homilía ante las decenas de miles de fieles que acudieron a la misa que ofició en Asunción.

En la última actividad masiva de su gira latinoamericana, el Papa Francisco asegura que la desesperación empuja a los jóvenes hacia la delincuencia. (AP)
En la última actividad masiva de su gira latinoamericana, el Papa Francisco asegura que la desesperación empuja a los jóvenes hacia la delincuencia. (AP)
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Agencias
ASUNCIÓN, Paraguay.- El papa Francisco pidió amor y comprensión y solidaridad para los jóvenes que se dedican a la delincuencia por desesperación, en un discurso que dirigió a la juventud paraguaya y con el cual comenzó a despedirse de este país católico y desigual en el cual durante tres días predicó en favor de una democracia más solidaria, con más justicia social y menos corrupción.

"La vida no es fácil para muchos jóvenes", dijo el papa tras escuchar los testimonios de dos muchachos cuya historia de vida fue marcada por la enfermedad, la explotación y el abandono. "La desesperación los empuja a la delincuencia, al delito, a colaborar con la corrupción", agregó y pidió a todos los jóvenes que les den "una mano con la solidaridad, con amor, con esperanza", informa The Associated Press.

El papa, como en Brasil, volvió a pedirle a los jóvenes que "hagan lío", a pesar de que , según relató, poco antes un sacerdote se quejó por tales exhortaciones. El pontífice improvisó un discurso. La alocución que tenía preparada, según manifestó, se la dejó a los obispos paraguayos para que la impriman y repartan a los jóvenes.

Ese discurso que será impreso, Francisco dice que en el mundo hay un partido entre el cuadro del demonio y el de Jesús y hay que elegir en cuál jugar. Esa imagen es complementada con un lenguaje juvenil que incluye apelaciones al fútbol y a Whatsapp.

"El demonio para reclutar jugadores les promete a aquellos que jueguen con él riqueza, honores, gloria, poder. Serán famosos. Todos los endiosarán", dijo el papa a los jóvenes. En cambio, Jesús "no vende humo" y ofrece una felicidad que "no está en las `pilchas' que llevamos, en los zapatos que nos ponemos, en la etiqueta de determinada marca" sino "en ser sensibles, en aprender a llorar con los que lloran, en estar cerca de los que están tristes, en poner el hombro, dar un abrazo".

Barrio pobre

Tras su discurso se dirigió hacia el aeropuerto para embarcar rumbo a Roma tras una gira sudamericana de ocho días, que antes lo llevó a Bolivia y Ecuador, y en la que insistió en criticar un sistema económico que sacrifica a la gente en función de la rentabilidad.

El último día de Francisco en Paraguay comenzó temprano en la mañana cuando escuchó los dramáticos testimonios de la miseria en la que viven unas 15 mil familias del paupérrimo barrio asunceño de Bañado Norte, un sitio que se inunda, y donde abundan las casuchas y los pantanos de barro, símbolo de un país donde el 24% de la población vive debajo de la línea de pobreza.

Allí el papa criticó a aquellos católicos que no son solidarios. "Por más que vayas a misa todos los domingos, si no tienes un corazón solidario, no sabes lo que pasa en tu pueblo, tu fe es muy débil, o está enferma o está muerta".

Francisca de Chamorro, una viuda de 82 años, que llegó caminando ayudada por un bastón, no pudo ocultar su emoción. "En 1952 me instalé en este lugar a orillas del río Paraguay. Hoy estoy viuda y nunca creí que un papa, cuando estoy viejita, iba a venir al lado de mi casa", dijo en guaraní. "Ya me puedo morir tranquila. Es un milagro que solo viniera un papa a este sitio de barro".

Una carga

Pero algunos de los fieles presentes son conscientes que su vida cotidiana no cambiará tras la visita del papa en un periplo marcado por su insistencia en combatir la pobreza, la exclusión y la desigualdad.

En guaraní, Pedro Fernández, padre de ocho niños, dijo a la AP que "la visita del papa es para el espíritu porque después de la reunión tengo que salir por las calles con mi moto-carga a recoger botellas de plástico y latitas de cerveza para venderlas al acopiador de materiales reciclados. Si no trabajo, en casa no se come".

Angélica Rivera, una vecina que dirigió un discurso al papa, afirmó que el estado paraguayo no ve a los vecinos como sujetos de derecho, sino como una carga.

Al final del acto en Bañado Norte, la ministra de Educación, Marta Lafuente, subió al escenario para saludar al papa. Los bañadenses gritaron en guaraní: "ministra ichapu" que significa "ministra mentirosa".

En su primer discurso en Paraguay tras reunirse con el presidente Horacio Cartes, Francisco había elogiado los avances democráticos y económicos del país en los últimos años, pero remarcó que falta mucho por conseguir. "Que no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar hacia un futuro incierto; que no haya más víctimas de la violencia, la corrupción o el narcotráfico".

Hospitalidad

Tras su vista a Bañado Norte, el primer papa latinoamericano dirigió una misa multitudinaria en Ñu Guasú, en las afueras de Asunción. Según el vocero del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, hubo algo más de un millón de asistentes. La policía paraguaya estimó que fueron un millón.

En su homilía, el papa dijo que la hospitalidad es una de las palabras claves en la religión cristiana.

"Hospitalidad con el que no piensa como nosotros, con el que no tiene fe o la ha perdido por culpa de nosotros. Hospitalidad con el perseguido, con el desempleado. Hospitalidad con las culturas diferentes, de las cuales esta tierra es tan rica. Hospitalidad con el pecador, porque todos nosotros también lo somos", agregó, remarcando su mensaje de dirigir una iglesia de puertas abiertas

Estaban presentes el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, y la presidenta de Argentina, Cristina Fernández. También el canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa.

En el camino al aeropuerto se espera que el papa se detenga en las ruinas del supermercado Ycuá Bolaños, en el cual 400 personas murieron durante un incendio en 2004.

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