24 de Septiembre de 2018

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El Papa desconfía de la limosna 'que no cuesta ni duele'

Francisco analizó tres tipos de miseria -material, moral y espiritual- en su primer mensaje anual previo a la Cuaresma.

El papa Francisco dijo que las "condiciones sociales injustas" como el desempleo pueden conducir al pecado, la ruina financiera e incluso el suicidio. (Agencias)
El papa Francisco dijo que las "condiciones sociales injustas" como el desempleo pueden conducir al pecado, la ruina financiera e incluso el suicidio. (Agencias)
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco aseguró hoy que desconfía de la limosna que no cuesta y no duele a quien la practica, en su primer mensaje anual con motivo de la Cuaresma que dedicó a la pobreza y la miseria, según informó Notimex.

El texto, con el título “Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”, establece que la caridad es compartir en todo la suerte de aquel a quien se ayuda porque el amor hace semejantes a los seres humanos, crea igualdad, derriba los muros y las distancias.

Añadió que “la Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza.”

“No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial”, agregó.

En su escrito el pontífice aclaró que el término miseria no coincide con el de pobreza, pues la primera “es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza”.

“La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza”, dijo el Papa

Precisó que la miseria puede ser material, moral y espiritual. La primera es la que se conoce coloquialmente como pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana.

Frente a esta miseria –continuó- la Iglesia ofrece su servicio para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad.

Los esfuerzos de los católicos se orientan a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria.

El Papa expresó su preocupación por la miseria moral, que consiste en ser esclavos del vicio y del pecado. “¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía!”, clamó.

Reclamó que muchas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, que les priva de la dignidad dada por llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud.

Calificó estas situaciones de miseria moral como “suicidio incipiente”.

Constató que esa forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que golpea cuando los hombres se alejan de Dios y rechazan su amor.

“Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso”, apuntó por último.

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