24 de Septiembre de 2018

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Torturas a mujeres chinas en campos de trabajo

Las prisioneras son castigadas con descargas eléctricas, esposadas a barras de hierro o puertas metálicas y están mal alimentadas.

Más de 5,000 prisioneras son obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en los campos de China. (pcpagrana.wordpress.com)
Más de 5,000 prisioneras son obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en los campos de China. (pcpagrana.wordpress.com)
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Agencias
SHANGAI, China.- Las prisioneras de los campos de trabajo de la provincia septentrional china de Liaoning -los tristemente célebres "laojiao"- son mal alimentadas, torturadas, privadas de todo derecho y obligadas a turnos inhumanos, reportó la revista china Lens en un informe basado en relatos de activistas, ex detenidas y ex empleados de los campos.

Se habla en particular del campo femenino de Masanjia, cerca de Shenyang, que alberga a la mayor parte de las prisioneras de Liaoning y es solamente uno de los más de 300 campos de trabajo chinos, donde la policía puede encerrar a la gente -incluso sin juicio- por un período de hasta cuatro años.

De los relatos reunidos por Lens surge un cuadro de horror, donde las prisioneras eran torturadas con descargas eléctricas que en algunos casos llevaban al año de nervios y otros trastornos permanentes.

La ley sobre los campos de trabajo prevé que las descargas eléctricas puedan ser utilizadas por los agentes solo en caso de revuelta o insubordinación grave. Pero a menudo no es así, sino que el recurso a este tipo de tortura es más bien frecuente.

Otras prisioneras contaron, en cambio, que fueron esposadas a barras de hierro o puertas metálicas, a veces durante más de una semana. También quienes relataron que les ataron ambas manos por encima de la cabeza, sin poder poder tocar el suelo con los pies.

 A eso se suman los agotadores turnos de trabajo, incluso de 12-14 horas sin interrupción (en lugar de las seis previstas) y sin recibir nunca retribución alguna.

Peng Daiming, ex administrador del campo, reveló que había más de 5,000 prisioneros, y que gracias a su trabajo se obtenía un rédito superior a los 100 millones de yuanes al año (más de diez millones de euros).

No solo los prisioneros no son retribuidos, sino que además están mal alimentados y no se los trata si se enferman. 

Algunas ex prisioneras refirieron que la comida diaria consistía en apenas un puñado de arroz, a menudo ni siquiera bien cocido, y algunas verduras. Solo los domingos se les daba una pequeña porción de carne.

El informe, una rara mirada hacia el interior de lo que realmente ocurre en un campo de trabajo chino, fue removido de todos los portales de noticias de la web china, solo pocas horas después de haber sido publicado y difundido.

En los últimos meses, con el cambio de guardia en la cúpula del Partido, se habló mucho de una posible clausura de los campos chinos.

Recientemente el premier Li Keqiang, en su primera conferencia de prensa como jefe del gobierno chino, confirmó explícitamente que Pekín "está trabajando" en este sentido y que los "laojiao" podrían ser abolidos antes de fin de año.

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