19 de Septiembre de 2018

Negocios

Óscar, sobreviviente de la 'tragedia aérea' de Mexicana

Desde 2010, este sobrecargo no cobra un sólo peso de su jubilación de lo que fue la aerolínea más antigua de México.

Las protestas de los empleados de Mexicana de Aviación no sirvieron de mucho, pues hasta hoy muchos de ellos -como Óscar- no han podido cobrar un sólo peso desde que, en agosto de 2010, la línea área dejó de volar. (Archivo/dzunum.com)
Las protestas de los empleados de Mexicana de Aviación no sirvieron de mucho, pues hasta hoy muchos de ellos -como Óscar- no han podido cobrar un sólo peso desde que, en agosto de 2010, la línea área dejó de volar. (Archivo/dzunum.com)
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Christian Coquet/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Esta tragedia aérea cobró la vida de 20 tripulantes cuando paradójicamente no había ya ningún avión en el aire...

Oscar no murió, pero arribó a un destino al que nunca pensó llegar: no cobrar su pensión durante casi cuatro años, perder su auto, empeñar sus objetos personales y borrar 'de un plumazo' parte de la historia de su vida y su sueños...

Porque Óscar despertó un día con la noticia de que Mexicana de Aviación, empresa para que laboró prácticamente toda su vida, había dejado de volar, y a su pensión le salieron alas: desde el 28 de agosto de 2010 no volvió a recibir un sólo peso de la aerolínea y comenzó el aterrizaje forzoso de una vida en las nubes...

Ahora, se levanta temprano todas las mañanas para buscar el sustento para su familia; no es fácil pues gran parte de su vida se la dedicó a ser sobrecargo.

Desde entonces, ha hecho de todo, desde empeñar objetos personales, hasta vender su auto, vender comida, repartir volantes, meserear en eventos, atender en el mostrador de una tienda, todo para ganar unos pesos para seguir viviendo al día.

En 2010, Óscar ya no trabajaba para la firma -se jubiló en 2005-, pero eso no evitó que se sintiera mal por la quiebra de una empresa en la que dejó muchos años de su vida e hizo muchos sacrificios; en la que conoció a muchas personas, amigos, y a la que entró porque desde que tenía uso de razón amaba la aviación.

“La verdad, me sentí de la chi... , perdón por la expresión, se acabaron todos mis sueños, mis alegrías, todos los años que dejé en la empresa, el dejar de ver a mi familia, a mis amigos, el no festejar los cumpleaños de mi esposa e hijos, el no ver los partidos de mi hijo el mayor, todo por cumplir con la empresa, y muchas cosas más, para que de un dedazo se acabara la empresa”.

Sentado frente a la computadora en la sala de su casa, comenta que algunos de sus compañeros también se las han visto ‘negras’ para encontrar un empleo. Algunos aterrizaron en tiendas departamentales, otros venden seguros, y los más afortunados, fueron contratados en otras aerolíneas.

Enfermedad, depresión y muertes

Pero como toda crisis, la de Mexicana tuvo secuelas, una de ellas la depresión; aunque no fue el caso de Óscar, si el de varios compañeros que hoy no vivien para contarlo...

“Hubo compañeros que sí se enfermaron... sé que han muerto 20... fue por estrés, enfermedades, falta de dinero para comprar los medicamentos, también hubo depresión y han habido separaciones (de pareja)”.

Dice que, a pesar de haberse jubilado en 2005, ya veía venir la quiebra de Mexicana, y que se fue preparando emocionalmente para el golpe.

Después de la mala noticia, para a Óscar nada fue igual, pero no dejó de tener la camiseta puesta, y se sumó a la lucha de sus compañeros por recuperar lo que según él les fue arrebatado por el Gobierno de Felipe Calderón y 2 empresas más: Aeroméxico e Interjet.

Para el, todo apunta a parte de Gastón Azcárraga, el expresidente del consejo de administración y hoy prófugo, a Calderón y a Miguel Alemán, exgobernador de Veracruz y principal accionista de Interjet.

“Este fue un movimiento del Gobierno para ayudar a las otras dos empresas, tanto Aeroméxico, como a Interjet. Hay gente importante en esas empresas que tienen acciones metidas, y por eso no querían que Mexicana saliera adelante: qué casualidad que pasaron como 30 inversionistas y ninguno le llegaba al precio para rescatar a Mexicana por eso me percate de lo que iba a pasar a Mexicana de Aviación”.

El ver desfilar a los inversionistas que eran rechazados por el juez del concurso mercantil le hizo poco a poco darse cuenta de que el día en el que finalmente fuera declarada la quiebra llegaría.

Manifestaciones

Pero esto no lo desanimó, se plantó junto a sus compañeros en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para exigirle al entonces secretario, Dionisio Pérez-Jácome, que no dejaran morir a Mexicana, también lo hizo en la Secretaría de Gobernación y en Los Pinos, pero nadie quiso escuchar.

Las manifestaciones lo llevaron a él y sus compañeros desde el Aeropuerto de la Ciudad de México -en donde hasta hoy día mantienen un plantón - hasta el Ángel de la Independencia, la avenida Reforma y otros lugares de la capital del país.

Recuerda que en una ocasión afuera de la SCT, la policía arremetió contra los manifestantes y los golpeó, pero no quiso llamarle represión a ese acto de autoridad.

Anécdotas

En la entrevista, Óscar no podía verme directamente a los ojos, pues la entrevista se hizo vía chat de Facebook, pero sé que suspiró cuando dijo que lo más bonito de trabajar por casi tres décadas en la aerolínea era atender a los pasajeros que le daban las gracias al despedirse, así como la convivencia con sus compañeros con los que bromeaba y mucho.

Dice que con Luis Alberto, un sobrecargo que era como su hermano, jugaba backgammon y que apostaban a que, el que perdiera, sería el esclavo del otro.

“En una pernocta con él me puso a planchar su camisa por que yo fui su esclavo en Guadalajara y le habló a los compañeros para que me vieran planchando su camisa”.

Dice que sus rutas favoritas eran Puerto Rico porque iba a bailar, Argentina por sus comidas y sus recuerdos, y Chicago por los recuerdos que le traía.

“Cuando me quedé dormido en San Juan, Puerto Rico, según yo salía el avión ese día, ¿y cual? el avión salía cuatro días después. Yo salí corriendo al aeropuerto de San Juan por que pensé que me había dejado el vuelo”, comentó Óscar, quien tiene tantas vivencias que, de contarlas, nunca acabaría.

Termina la entrevista y Óscar se despide, lo veo desvanecerse del chat para seguramente ir a cenar y luego a dormir, pues mañana habrá que madrugar para levantar el vuelo en busca de un trabajo.

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