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En la última certificación que tomé por la Asociación Psiquiátrica Mexicana dejaron en claro por uno de los ponentes algunos puntos que me abrieron los ojos para el tratamiento y seguimiento de pacientes con ansiedad y depresión. La primera premisa es fundamental: si vas y vas y vas por varios años al mismo psicólogo, psiquiatra o terapeuta y no mejoras, entonces no te está funcionando y valdría la pena cambiarlo, buscar a otro, porque no tiene chiste pagar tanto dinero sin encontrar mejoría. Eso hizo que me preguntara: ¿la ansiedad y la depresión son enfermedades incurables? Muchos opinan que son crónico degenerativas, pero no es así, no somos la ansiedad, no somos la depresión, éstas son etapas, momentos, que se tienen que trabajar y superar desde el inconsciente y que, en muchos de los casos, van a requerir un empujón con medicamentos.

Estas enfermedades ciertamente tienen un detonante emocional, pero el componente principal está en el desequilibrio de una sustancia química en el cerebro que se llama serotonina. Una vez resuelto dicho desequilibrio, que como comenté, muchas veces requerirá ser por medio de medicamentos, se puede trabajar con las emociones, bloqueos y sentimientos del paciente para que logre superar todos los detonantes y aprenda, por así decirlo, a ignorar los síntomas ansiosos o depresivos. Por tanto, ¿los medicamentos para la depresión y ansiedad son para siempre? Claro que no.

El objetivo del médico y el terapeuta debería de ser el ayudarte a superar dichos trastornos para que puedas vivir sin necesidad de medicamentos, aunque claro, eso no será rápido; los tratamientos neuropsiquiátricos no son sencillos y para nada ocasionantes de sueño. Por ejemplo, si el tratamiento nos está dando somnolencia durante el día y no nos permite hacer nuestras actividades diarias, entonces es posible que esté ligeramente equivocado y haya que ajustar las dosis. Lo anterior me lleva a pensar en las personas que a diario toman medicamentos “para dormir”, el famoso “Tafil” o las gotitas de “Clonazepam” para poder conciliar el sueño. Hay gente que lleva tomando éstas u otras benzodiacepinas ¡por años! Y sin necesidad más que la adicción.

El insomnio tampoco es una enfermedad crónica, es un descontrol del ciclo circadiano y se puede deber a sustancias (incluso legales como medicinas, café o alcohol), exceso de energía o malos hábitos del sueño, como ver tv o estar frente a una pantalla. Pero claro, para muchos médicos es más fácil darte medicamentos que te calmen y te duerman, incluso si te vuelven adicto o te pueden causar un desequilibrio hidroelectrolítico, todo con tal de dejar de escuchar que no duermes y así no tener que explorar el porqué. No vivas con medicamentos, acude a consultar con médicos psiquiatras o terapeutas especializados en estos temas.

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